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NACIONAL

El motín policial desató una crisis política en Córdoba

La jornada que se extendió entre la tarde del 3 y la mañana del 4 de diciembre, con su pico en horas de la madrugada, conmocionó no sólo a Córdoba, sino al país.

Hernan "Bocha" Puddu

5 de diciembre 2013

El motín policial desató una crisis política en Córdoba

La jornada que se extendió entre la tarde del 3 y la mañana del 4 de diciembre, con su pico en horas de la madrugada, conmocionó no sólo a Córdoba, sino al país. Las escenas del acuartelamiento policial exigiendo mejoras “salariales” y en sus condiciones de desempeño, dieron paso a las imágenes de los saqueos que se reprodujeron al infinito en los medios nacionales e internacionales. Fue quizás, la crisis de mayor magnitud del gobierno de De la Sota. Por su parte, el gobierno nacional hizo un vergonzoso uso de la crisis social, para su pelea en la interna con De la Sota, demostrando que nada le interesa la situación de pequeños comerciantes, jóvenes y trabajadores cordobeses.

En lo inmediato, la salida ante la crisis es por derecha, ya que se atiende a todas las demandas de la Policía y la deja en mejores condiciones para el despliegue de su función social, la represión. Esto abre una coyuntura reaccionaria en la provincia, de la que habrá que medir el alcance.

Lo que sí quedó claro es la unidad burguesa que se soldó ante la crisis donde Iglesia, burocracia sindical, partidos patronales, medios de comunicación y claro, la propia Policía demostrando fidelidad al jefe, hicieron su aporte.

Esto no es casual, en un momento en que tanto el gobierno provincial, como su fuerza mimada por enormes aumentos presupuestarios y duplicación de efectivos durante estos años, venían muy cuestionadas con el “narcoescándalo”. Y menos casual es cuando, esa misma crisis y el descabezamiento de la cúpula, venía generando hechos semanales como el asesinato de Jorge Reyna en Capilla del Monte por negarse a ser parte de sus negocios mafiosos; el caso de gatillo fácil contra Alejandro Godoy en barrio Bajo Pueyrredón; la represión al acampe contra la multinacional Monsanto, previa liberación del territorio a una patota de UOCRA, la intromisión en Volkswagen para desalojar a los despedidos que ingresaran a la planta haciendo cumplir órdenes judiciales en su favor. Estos hechos que ponen en el centro de la escena la represión indiscriminada a la juventud y los trabajadores para defender los intereses de los empresarios y su gobierno, encontraron contundentes respuestas como la Marcha de la Gorra (contra el reaccionario Código de Faltas provincial) que movilizó a más de 15 mil jóvenes y estudiantes que los repudian.

El discurso que repica en cada canal de TV o estación radial luego de las declaraciones de De la Sota sellando su acuerdo con los “acuartelados” y tras un día caótico en la ciudad y alrededores, pone énfasis en la responsabilidad de estos jóvenes frente a los saqueos y robos, muchos de ellos dirigidos contra pequeños comerciantes de los barrios. Esta es la respuesta que en la coyuntura, pretende inclinar la balanza a favor de las fuerzas represivas que salen represtigiadas como garantes del orden y que estigmatiza a los “pibes de la gorra”. Pero no es de descartar que esos mismos saqueos contra cadenas de supermercados y comerciantes minoristas (los más arruinados) hayan sido organizados por bandas de lúmpenes ‘amigos’ de la misma Policía (y que juegan con las necesidades populares para profundizar la sensación de caos), como factor de presión para la negociación favorable. Lo que sí está claro es que sirven para acrecentar la brecha que tendía a cerrarse entre los reclamos de los jóvenes pobres contra el Código de faltas, el movimiento obrero en blanco y el movimiento estudiantil frente al repudio de una institución repodrida que está en contra de sus derechos.

Hay que frenar la política represiva de De la Sota

Fue Omar Dragún del SMATA, uno de los más odiados traidores del movimiento obrero cordobés, el que dijo lo que la cúpula delasotista no se animó a decir: “los que están saqueando son los que marcharon en contra del merodeo. Son los de la Marcha de la Gorra”. La operación política al descubierto.

Ante esta situación donde la Policía provincial se fortalece para salir a perseguir a la juventud de los sectores populares, hay que impulsar una campaña que ponga freno a la Política represiva de De la Sota que se acrecentará, como ya se ve con las razzias de una policía que salió a “recuperar la calle” y “luchar contra la delincuencia”, buscando los “objetos robados” dentro de las casas de los barrios populares, imputando por “robo escandaloso”, a los detenidos ayer.

Para ello, los centros de estudiantes, las organizaciones juveniles, populares, agrupaciones de trabajadores opositoras a la burocracia sindical, organismos de DD.HH., las fuerzas de la izquierda reunida en el FIT y otras, a impulsar la más amplia movilización en las calles.

Hay que plantear una salida de fondo

Pero es imprescindible plantear que esto es insuficiente para una salida de fondo a los problemas de esta Córdoba dual de los negocios inmobiliarios y el boom de la soja, de las automotrices que se la “llevaron en pala” y ahora despiden y suspenden, por un lado, y la otra Córdoba, la de los barrios empobrecidos, los jóvenes del precario PPP y las tercerizadas, de los call centers, la construcción, las trabajadoras domésticas e inmigrantes de los talleres textiles clandestinos.

Hay que recuperar las organizaciones de los trabajadores y trabajadoras y del movimiento estudiantil para contraponer al programa de Dragún y la burocracia sindical, el gobierno, las patronales y la Policía, un programa que defienda los intereses de los trabajadores y la juventud: ellos quieren descargar la crisis con más despidos y suspensiones, rebajando el poder adquisitivo del salario, dejando que se lo coma la inflación, reprimiendo a la juventud. Es necesaria una pelea hasta el final por soldar una alianza entre el movimiento obrero y los sectores populares más necesitados para que una pelea unificada evite que la juventud más pobre caiga en el método de los saqueos que la opone a los trabajadores y sectores medios empobrecidos. Hay que oponerle una corriente organizada en todos los gremios que pelee para desechar esta perspectiva del horizonte.

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