logo PTS

LIBERTADES DEMOCRÁTICAS

Legalización de todas las drogas

¿Por qué el PTS está por la legalización de todas las drogas? Los marxistas revolucionarios defendemos las libertades democráticas contra la legislación reaccionaria y el control social del Estado capitalista. Nos oponemos a la penalización del consumo y la ilegalidad de la comercialización de las drogas, lo que se utiliza para criminalizar y perseguir a los consumidores de los sectores populares, mientras un sector capitalista se beneficia por la clandestinidad de su negocio.

PTS

8 de mayo 2014

Legalización de todas las drogas

¿Por qué el PTS está por la legalización de todas las drogas? Los marxistas revolucionarios defendemos las libertades democráticas contra la legislación reaccionaria y el control social del Estado capitalista. Nos oponemos a la penalización del consumo y la ilegalidad de la comercialización de las drogas, lo que se utiliza para criminalizar y perseguir a los consumidores de los sectores populares, mientras un sector capitalista se beneficia por la clandestinidad de su negocio. Luchar por la legalización de las drogas significa enfrentar la injerencia del Estado y defender el derecho a decidir respecto a nuestros cuerpos.No les otorgamos ninguna autoridad a los capitalistas y sus políticos a inmiscuirse en nuestras vidas. Organizarnos para pelear por la legalización de las drogas tiene por objetivo restarle al Estado el poder de fuego y de administrador del negocio ilegal.

La prohibición es un negocio que ofrece alta rentabilidad a los capitalistas que asociados a bandas criminales, fuerzas policiales y de gendarmería, junto a un amplio entramado de jueces y políticos integran el negocio del narcotráfico y del lavado de dinero. Y encima van en busca de los jóvenes más vulnerables para incorporarlos a su criminal negocio. Las políticas prohibicionistas tienen por objetivo incentivar un negocio altamente rentable para un sector de capitalistas y sus bandas privadas y estatales.

Pero además la “lucha contra el narcotráfico” es la excusa que usan los gobiernos, en asociación con instituciones reaccionarias como la Iglesia Católica, para reforzar el aparato represivo del Estado. Desde que Richard Nixon impulsara las “guerras contra las drogas” se impuso la militarización y el control de América Latina con bases militares norteamericanas y servicios de inteligencia. Los gobiernos que lo sucedieron continuaron con esa política, pero fue Bush padre, quien en 1989 dijo que en nuestra región “el Pentágono será la única agencia al frente del monitoreo aéreo y marítimo y de detección del transporte de drogas ilícitas”. Hoy EE.UU. ha incluido al narcotráfico dentro de las “nuevas amenazas” para justificar la continuidad de esta política y el monitoreo militar en Latinoamérica. Así es que el secretario de Seguridad, Sergio Berni, acaba de cerrar acuerdos de colaboración con la DEA y dijo “hemos intensificado estos acuerdos para cruzar datos y organizar cursos de capacitación, porque en Argentina hay un mayor trabajo de control y combate contra el narcotráfico”. De este modo el gobierno nacional estrecha la relación con la principal agencia “antidrogas” de EE.UU., acusada de casos de corrupción. El financiamiento a las milicias “Contras” para desestabilizar al gobierno nicaragüense en manos de los sandinistas fue con dinero sucio del narcotráfico. Pero la política yanqui tiene, además, el objetivo de favorecer a los carteles de la droga de los cuales participan de sus ganancias.

La legalización de todas las drogas sería un paso importante en la dislocación de este sangriento negocio capitalista. Sin embargo hay quienes se oponen a esta perspectiva planteando que esto no haría más que incrementar el consumo de sustancias perjudiciales para la salud y que los principales afectados serán los jóvenes. Mucha confusión en pocas ideas (ver “Debate con la izquierda prohibicionista” en la versión online de este número).

- Junto a la legalización hay que desmantelar el narcotráfico, derrumbando los mecanismos financieros que permiten el blanqueo de capitales de los empresarios y políticos asociados con los señores del narco, expropiando y nacionalizando sus bienes y sus cuentas bancarias

-Hay que disolver el aparato represivo y la maldita policía que hoy golpea a la juventud de los barrios populares bajo la excusa de la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico. Justamente desde esas madrigueras se recluta a esos jóvenes para hacer el “trabajo sucio”, como es el caso de los “soldaditos” en Rosario.

- Exigimos el desmantelamiento de las bases militares yanquis instaladas en América Latina, verdaderos centros de control de negocio internacional del narcotráfico. Fuera el imperialismo de nuestros países.

Temas relacionados: