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NACIONAL

AUMENTO EN EL PRECIO DEL PAN

Juegan con la mesa de los trabajadores

Los acuerdos de Guillermo Moreno con las grandes cadenas de supermercados no impidieron que aumente el precio del pan, un alimento básico en la mesa de los trabajadores.

Pablo Anino

27 de junio 2013

Los acuerdos de Guillermo Moreno con las grandes cadenas de supermercados no impidieron que aumente el precio del pan, un alimento básico en la mesa de los trabajadores. La escasa producción de trigo (la peor cosecha en un siglo) presiona al aumento de ese cereal, una materia prima básica del pan. La escasa producción es tan cierta como que la que existe alcanza –sin embargo- para proveer al mercado local. La realidad es que las maniobras especulativas de los grandes molineros y productores de trigo reteniendo las ventas (un deporte que practican otras grandes alimenticias con los productos del “acuerdo” que ofrecen en los supermercados) buscan imponer la suba de las bolsas de harina de trigo, que en poco tiempo subieron de $150 a $250, precio que pagan los panaderos. Como siempre el aumento se traslada a los trabajadores.

Ahora, con la venia de Moreno se habría llegado a un acuerdo para que las molineras provean harina a los panaderos a un precio que les permita vender el pan a $10 el kilo. El pan a ese precio será fraccionado en piezas grandes (5 panes por kilo) de modo que su fabricación sea más sencilla. Un pan con mayor miga y menor calidad. El resto de los panes seguirán con precios más altos. Para Moreno todo se trata de una movida de Héctor Magnetto, el capo de Clarín, mientras que para la “corpo” todo se debe a la política del gobierno. Clarín miente para encubrir las maniobras de las grandes empresas alimenticias (lo mismo hacen los ingenios con el azúcar y las aceiteras), pero Moreno también miente: no hace mucho aseguraba que el precio del pan era de $2,5. Ahora tendría que admitir que entre los $2,5 y los $10 del “acuerdo” la inflación es del 300%.

La ganancia es todo, las necesidades populares nada

A pesar de la disputa con los sojeros en 2008, el “modelo” tiene un sustento importante en los dólares que se obtienen por el poroto de soja. En aquel conflicto se disputaron cuotas de la renta agraria, de un negocio que brinda enormes beneficios tanto a los sojeros como al gobierno. Incluso, el gobierno viene girando hacia una mejor relación con Monsanto, que en Córdoba está instalando la planta sudamericana más grande de semillas transgénicas. Además, Cristina impulsa una “Ley de Semillas” que está en el Congreso para debatirse (los beneficios para los las multinacionales serían tan grandes que hasta algunos legisladores K ponen reparos para votarla) y a la aprobación de eventos genéticos que favorecen la producción de soja transgénica.

Los problemas climáticos influyeron en la menor cosecha, pero los factores profundos que explican la escasez de producción de trigo, se vinculan con la rentabilidad de la producción de soja transgénica que desplaza producciones menos rentables (y arrasando violentamente campesinos y pueblos originarios) como la carne y el trigo. Detrás del “éxito” sojero se engendran futuras crisis para la mesa del pueblo trabajador.

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