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NACIONAL

PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Interna peronista y contención territorial

En la interna de la Provincia de Buenos Aires entre kirchnerismo y sciolismo se juega la sucesión de todo el armado de contención territorial para un momento en que al “modelo” se le acaba el viento de cola.

Paula Varela

24 de mayo 2012

Como dicen “los gordos” en la solicitada publicada el 22 de mayo en los principales diarios, la pelea en la CGT es la pelea por quien “conduzca, contenga y represente”. En el territorio pasa lo mismo. En la interna de la Provincia de Buenos Aires entre kirchnerismo y sciolismo se juega la sucesión de todo el armado de contención territorial para un momento en que al “modelo” se le acaba el viento de cola. Veamos.

La caja disciplina

A nivel territorial el kirchnerismo tuvo una doble política. Por un lado, continuó la política neoliberal de quitar autonomía fiscal a las provincias, descentralizando gastos y centralizando recaudación. La descentralización de gastos no influye sólo en el pago de salario de trabajadores estatales, docentes y salud (lo que podría disparar conflictos como los vividos en Santa Cruz a fines de 2011), sino también dos factores que son centrales particularmente en el Gran Buenos Aires porque hacen a la dupla “represión-contención” con que el peronismo controla el territorio. El primero, fondos para la “mejor policía del mundo”. Actualmente hay atraso por parte de la Provincia en la provisión de patrulleros y nafta, lo que “saca efectivos de la calle”. No es casual que el intendente K de Almirante Brown responda al reclamo de mayor seguridad en su municipio, tirándole la responsabilidad a la gobernación. El segundo, algunas políticas sociales que afectan a los sectores más pauperizados de los trabajadores como la provisión de alimentos para los comedores municipales que, en tiempos de crisis, hacen la diferencia entre comer y no comer. Para tener una idea, la Provincia de Buenos Aires no paga a los proveedores de comedores desde noviembre de 2011. La política kirchnerista para desalentar la carrera de Scioli al 2015 a través de cerrarle la canilla de plata de Nación amenaza con generar malestar en tres sectores. Las clases medias, por el lado de la “inseguridad”, ahogando los recursos provinciales para más policía. Cierto sector de asalariados medios por el lado de los empleados públicos. Y los sectores pauperizados (que no son contenidos por los sindicatos), con el comienzo a goteo de problemas en las políticas sociales como las políticas alimenticias.

Pero no gobierna

Esta política de ahogo disciplina sin duda a Scioli. La reunión de Cristina con los intendentes que, según las cuentas de Verbitsky manejan la mayoría de los votos, es muestra de eso. Scioli (sin los recursos de nación) tiene poca tropa propia. De allí que haya intentado buscar recursos propios de la Provincia a través de la nueva ley impositiva que de tan mal humor puso a Biolcatti. No es que Scioli se haya vuelto anti oligarca, es que necesita caja. Y para juntarla, muy a su pesar, tiene que molestar a sus posibles aliados estratégicos en una sucesión por derecha del kirchnerismo. El hecho de que haya fracasado la votación de la nueva ley impositiva en la provincia (en parte por la poca “garra” que le puso la Cámpora de Mariotto en la Legislatura) muestra la encrucijada en que está Scioli como sucesor presidencial.

Pero sería un error pensar que esto significa que el kirchnerismo tiene el problema territorial resuelto en la provincia más importante del país (por cantidad de votos y potencialidad de conflictividad social). Hay ciertas fisuras en la política de contención territorial que no son buenas para vacas flacas. La política kirchnerista para los planes sociales fue reemplazar el “plan jefes y jefas” controlado por punteros y agrupaciones, por la combinación entre la Asignación Universal por Hijo y el Plan Argentina Trabaja (PAT). Esta política fue contradictoria. Sirvió para fortalecer el control por parte del Estado nacional de la política social (dependiente del ANSES) sustrayéndola de todo control del territorio, debilitando así opositores por derecha (armado duhaldista de los Planes Jefas y Jefes) y por izquierda (la minoría de los movimientos piqueteros), pero a la vez debilitó la red de punteros que tan valiosa se vuelve cuando amenaza la crisis. De allí que esta política haya sido compensada con el PAT que la sustrajo del control del nivel provincial (las gobernaciones no administran) y estableció lazo directo entre Ministerio de Desarrollo e intendentes (y sus punteros) y agrupaciones territoriales. Esto permitió que las agrupaciones kirchneristas como La Cámpora, Evita, y La Colina concentraran la mayor cantidad de planes como fue denunciado en marzo en la jornada de protesta que realizaron organizaciones de trabajadores desocupados opositoras para exigir el aumento en los PAT que había sido “discrecionalmente” administrado. No es casual, que el nombre que comienza a sonar como reemplazo de Scioli en la Provincia para 2015 sea el de Alicia Kirchner. Pero el aumento de los PAT de marzo, también mostró otro dato importante: el kirchnerismo puro y duro, sólo controla entre el 20 y 30% de los PAT (que son los que recibieron el aumento). El resto…quién sabe. En el barrio se dice que detrás de todo buen nac&pop se esconde un buen duhaldista.

En síntesis, si a nivel sindical la “renovación” kirchnerista viene de la mano del rejunte de gordos, independientes y barrionuevistas; a nivel territorial, la “renovación” viene de la mano del intento de consolidar un aparato kirchnerista propio poblado de intendentes, punteros y agrupaciones articuladas alrededor de la tan peronista política clientelar.

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