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CIUDAD DE BUENOS AIRES

Impuestazo para engordar el presupuesto de los amigos del PRO

Este miercoles la Ciudad de Buenos Aires se conmocionó con la protesta de los vecinos de la Villa 31 que cortaron la autopista Illia, ante las intenciones de Macri de ponerle un freno a las construcciones en ese asentamiento.

Virinia Pescarmona y Leandro Sorribas

20 de noviembre 2008

Este miercoles la Ciudad de Buenos Aires se conmocionó con la protesta de los vecinos de la Villa 31 que cortaron la autopista Illia, ante las intenciones de Macri de ponerle un freno a las construcciones en ese asentamiento. Las intenciones son claras: el jefe de Gabinete del Ministerio de Espacio Público, Fabián Rodríguez Simón afirmó que “El gobierno porteño también pidió que “se condene a la Nación a demoler todas las construcciones existentes en el predio en contradicción a la normativa local sobre edificación, seguridad y protección del medio ambiente”, lo cual, en sentido amplio, significaría arrasar con casi toda la villa” (Página 12 20/11/08). Nada más y menos que lo que hacía el intendente Cacciatore en épocas de la dictadura, arrasar estos barrios con topadoras para los negociados edilicios. El problema de fondo es una disputa entre el gobierno de la ciudad y el nacional por la apropiación de estos valiosos terrenos, para impulsar millonarios negocios. La protesta detonó fuertes cruces entre el gobierno porteño que exigía la represión de los vecinos, y el gobierno nacional que se negaba a hacerlo. A su vez, en lugar de discutir sobre un plan de ubarnización del asentamiento, el reclamo de los habitantes, funcionarios de uno y otro bando se enfrentaron polemizando acerca de quien tiene que frenar las nuevas construcciones.

Este fue el punto más alto de una semana cargada de conflictos, un paro de largo alcance con los docentes, y de los trabajadores de la salud que reclaman aumentos salariales y presupuestarios para frenar el derrumbe de la salud y la educación en la ciudad más rica de la Argentina, mientras Macri sigue con su “cruzada” contra los trabajadores.

En este marco, Néstor Grindetti, Ministro de Hacienda presentó ante la Legislatura el proyecto de presupuesto 2009, detallando el destino de casi $17 mil millones, un incremento de 22,9% respecto de este año. Un presupuesto que prevé un déficit por $611 millones, que el gobierno dice que cubrirá con más deuda pública.

La ciudad: un PROvechoso negocio para los amigos

El PRO asegura que se destinarán más fondos a obra pública, lo que no especifica es en qué “proyectos”. Por eso, el Ministerio de Desarrollo Urbano aumenta de los $704 millones que tenía en 2008 a $1.172 millones para 2009, pero todo destinado a veredas, bacheo e iluminación, o sea a las empresas de amigos y ex directivos del grupo Macri. Mientras para los sectores pobres arrecian desalojos de conventillos.

Un recorte brutal es la eliminación del programa destinado a cooperativas de vivienda de sectores populares, que viene funcionando hace años, lo que llevaría a que miles no puedan siquiera terminar las casas que ya comenzaron a fabricar, esto en el marco de una reducción de un 30 % en lo destinado a políticas habitacionales.

Como contrapartida a esto, está el aumento en los grandes negocios para las empresas constructoras amigas de Macri. Como IECSA que sigue en manos de su familia y que tiene licitación por 70 millones de dólares para la construcción de “reservorios contra inundaciones”, la construcción a nuevo de Casa Cuna y ahora los pasos bajo nivel del FF.CC. Urquiza. La Corporación Puerto Madero está bajo el mando del ministro de Desarrollo Urbano, quien trabajó para Socma. De Chain depende también el Instituto de la Vivienda de la Ciudad, financista, a través de “Vivienda porteña”, junto a CREAURBAN, otra empresa ligada al macrismo. El propio Ministro de Hacienda ocupó cargos en tres empresas vinculadas al macrismo.

Otras de las grandes beneficiadas son las empresas de recolección de basura (negocio ligado a los Macri, a través de ManLiBa): el presupuesto aumenta de $730 a $1.032 millones.

Y más, el otro beneficiario es la seguridad o mejor dicho la nueva policía porteña, que ya venía con $303 millones este año, mientras no existía, y este año le destinarían otros $270 millones más sólo para infraestructura, más lo que cueste tener “superagentes” entrenados por ex comisarios retirados, hombres ligados a “inteligencia” y al ex Juez Federal Galeano, implicado en la causa AMIA.

Bajo presupuesto y subejecuciones en educación y salud
Como forma de “ahorro” se subejecutaron los presupuesto de salud y educación de este año.

Mientras los hospitales están en las ruinas, faltan insumos y la maquinaria está deficiente -dicho sea de paso los equipos inservibles son ofertados por empresas ligadas a Franco Macri. El ministro de Salud sólo utilizó el 13 % del presupuesto. Siguiendo el mismo camino el ministro de Educación sólo usó el 20 % de su presupuesto mientras las escuelas siguen sin gas, los techos se caen y recortó en forma escandalosa las becas de miles de pibes (para terminar sancionando una ley con un nuevo régimen de otorgamiento más amplio), los docentes siguen de paro y llueven las denuncias por ofrecer a los niños alimentos en mal estado.

Como si esto fuera poco, el presupuesto 2009 mantiene el mismo monto para salud, mientras los precios de insumos aumentan al igual que aumenta la demanda hospitalaria; y peor es en educación donde el presupuesto se reduce en un 3%.

Ante esto, la oposición antimacrista en pleno rechaza el presupuesto y los aumentos en los impuestos. Resulta patético ver a estos personajes que ya gobernaron la ciudad y son también responsables de la destrucción de la salud, la educación y la falta de vivienda. Allí estaban Enrique Olivera, Jefe de Gobierno de la ciudad con De La Rúa hoy con Carrió, Aníbal Ibarra, responsable político de la masacre de Cromañón, antes con la Alianza con De La Rúa, después con Kirchner y hoy filokirchnerista, y por último los diputados afines al gobierno, que gobernaron con Ibarra y luego con Telerman.

Nada podemos esperar de estos legisladores patronales, los trabajadores y sectores populares debemos movilizarnos contra el proyecto macrista, no podemos seguir permitiendo una Ciudad al servicio de los grandes negociados. Debemos dar una pelea fuerte y en serio para imponer, en un principio, un presupuesto que dé respuesta a las necesidades de salud, educación y vivienda de toda la población, como así también la imposición de verdaderas obras públicas controladas por sus trabajadores y las organizaciones sociales.

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