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LIBERTADES DEMOCRÁTICAS

En juicio por jurado declararon culpable a un policía de “gatillo fácil” en Neuquén

Casas tenía 19 años cuando fue asesinado el 22 de Julio de 2012, en el barrio Cuenca XV de Neuquén Capital, por las balas de un policía que utilizó su arma reglamentaria para dispararle cuatro veces por la espalda, impactando dos de ellas en el cuerpo del adolescente que, malherido, cae de su moto unas cuadras después. El policía Héctor David Méndez lo persigue, y cuando Matías está en el piso lo patea en la cabeza. Así de simple, así de tremendo, así de impune.

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29 de mayo 2014

Matías Casas tenía 19 años cuando fue asesinado el 22 de Julio de 2012, en el barrio Cuenca XV de Neuquén Capital, por las balas de un policía que utilizó su arma reglamentaria para dispararle cuatro veces por la espalda, impactando dos de ellas en el cuerpo del adolescente que, malherido, cae de su moto unas cuadras después. El policía Héctor David Méndez lo persigue, y cuando Matías está en el piso lo patea en la cabeza. Así de simple, así de tremendo, así de impune.

La muerte de Matías no fue aislada. Fue en un contexto represivo donde la policía brava del MPN, menos de seis meses después, volvió a asesinar a otro pibe, esta vez un niño de 14 años, Braian Hernández, en manos del policía Claudio Salas, quien le disparó a quemarropa en la nuca. Así de simple, así de tremendo, así de impune.

La misma Policía que fusiló por la espalda a un maestro, que se cobró la vida de Teresa Rodríguez, que viene impune desde la dictadura militar a la fecha, que ha sido enjuiciada por torturar a presos en la Unidad 11, por balear al obrero ceramista Pedro Alveal. Así de brutal, así de impune. La historia cuenta de muchos otros casos de víctimas de la policía neuquina, pero también, de mucha lucha para que se la juzgue y castigue.

Y ello vivimos estos últimos días, en que se llevó adelante un juicio oral contra el policía Méndez por el asesinato de Matías y que un jurado compuesto por 12 personas sorteadas del padrón electoral, que actúo como jurado, dictó por unanimidad el veredicto de culpabilidad. Ese jurado estaba compuesto por desocupadas, docentes, albañiles, trabajadores. Desde la querella que representamos a la familia, acusamos por el delito de homicidio agravado por haber sido cometido por un funcionario policial usando su arma reglamentaria y ese fue el veredicto: culpable.

El veredicto fue festejado por los compañeros y compañeras de diferente organizaciones que acompañaron el juicio y la pelea para que después de indecibles maniobras de la defensa del policía, por fin Méndez sea juzgado. Tanto el caso de Matías como el de Braian fue tomado no sólo por los organismos de DDHH sino también los sindicatos y Centros de Estudiantes, que llegaron a hacer el año pasado un paro y movilización conjunta de docentes y ceramistas. Esto fue fundamental para enfrentar la política del gobierno de criminalizar y estigmatizar a la juventud de los barrios.

Mientras adentro se dictaba el veredicto sin público, ya que la Jueza Maira Gagliano había ordenado que se retiren a los familiares porque la mamá de Matías no puedo contenerse y le gritó al policía: “tu hijo está vivo, el mío no”, se abrazaban al escucharlo junto a Ely Hernández, la mamá de Braian, que ese mismo día recibía la noticia de la confirmación de la sentencia a perpetua al policía que asesino a su hijo.

Una postal que grafica la unidad, la familia de Matías y de Braian abrazados, una postal que a la vez grafica lo tremendo de esta política de represión a la juventud y gatillo fácil.

MATIAS CASAS: PRESENTE

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