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Boudou: el candidato de la CGT y la vuelta del FMI

Hugo Moyano volvió a confirmar su apoyo a Amado Boudou como candidato a la jefatura de Gobierno. Sostuvo que el ministro “va a poner de pie a la ciudad de Buenos Aires”. ¿Es que acaso Boudou es baluarte de una política económica que beneficie a los trabajadores?

Esteban Mercatante

31 de marzo 2011

Hugo Moyano volvió a confirmar su apoyo a Amado Boudou como candidato a la jefatura de Gobierno. Sostuvo que el ministro “va a poner de pie a la ciudad de Buenos Aires”. ¿Es que acaso Boudou es baluarte de una política económica que beneficie a los trabajadores?

El ministro
y la política económica K

El economista formado en el ultraliberal CEMA habla con el furor del converso, denostando las políticas de ajuste ortodoxo que están al tope de las recomendaciones en la escuela donde se formó. Sin embargo, su conversión se ve borrosa si se evalúan los lineamientos de la política en su reducida área de influencia –ya que Guillermo Moreno, Débora Giorgi y Julio de Vido controlan áreas que en otros tiempos estaban en la órbita de economía.

Boudou ganó la simpatía de Néstor Kirchner cuando propuso capear los problemas fiscales mediante la estatización de las AFJPs. Esta medida, progresiva desde el punto de vista de liquidar la timba financiera con los aportes jubilatorios, el gobierno la impulsó para ampliar la caja que subsidia a los empresarios y los pagos de deuda. Aunque se presentó como una medida para defender los pagos a los jubilados, lo cierto que aunque ANSES tiene superávit y activos por $170 mil millones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, la pensión mínima está en $1.272. Fue aumentada un 17% en febrero (es decir, 10 puntos porcentuales por debajo de lo que podría estimarse fue la inflación del último año). Cuando la oposición patronal buscaba imponer el 82% móvil –sólo para la foto, y además sobre el mínimo, no sobre la actualización del salario al momento de jubilarse–Boudou declaró que “con el 82% móvil hay riesgo de default”.

Con el argumento de que se universalizó la posibilidad de jubilarse, buscaron oponerla a la recomposición de los haberes diciendo que la plata de ANSES no alcanza para todo. Pero sus fondos siguen financiando al gobierno, y parte del Fondo de Garantía está comprometido en créditos a empresas y fideicomisos. Nada parecido a defender los ingresos de los jubilados.

Como ministro, el principal objetivo de Boudou fue negociar con el Club de París y reabrir el canje de la deuda para los bonistas que no canjearon sus títulos en 2005 (los llamados holdouts). Con él logró en 2010 un resultado exitoso, en un contexto de incertidumbre financiera, a fuerza de hacer una oferta tan generosa como la de 2005 (con los cupones atados al crecimiento del PBI. El acuerdo con el Club de París se empantanó por la resistencia de los K a la auditoría del FMI, condición fijada por los acreedores. La alternativa era pagar con reservas del Banco Central, que ya vienen siendo usadas para otras deudas.

Aunque Boudou no maneja el “control a la inflación” –es decir los acuerdos de precios de Moreno sobre productos que no se consiguen y el trucado del índice de precios– no tiene reparos en decir que sólo hay “sensación de inflación”. Denuncia que los que hablan de inflación quieren el ajuste, pero en realidad los aumentos de precios son hoy centrales para cerrar las cuentas públicas. El “ajuste inflacionario” viene reduciendo en términos reales partidas como el “gasto” en viviendas, educación y salud, y pone plata extra en manos de Boudou para asignar a otros usos.

Amado…
por los bancos

La política económica de Boudou tuvo gratas consecuencias para los banqueros. Por tercer año consecutivo éstos encabezan los resultados de ganancias de las empresas cotizantes en bolsa. En 2008 se vieron favorecidos por la bicicleta financiera habilitada por Martín Redrado, en 2009 el anuncio de Boudou de la reapertura del canje hizo subir las cotizaciones de los bonos en default, que “casualmente” los bancos habían comprado poco tiempo antes. En 2010, el concretado canje y los créditos al consumo permitieron un tercer año récord. Para 2011, los bancos ya prevén ganar por lo menos $ 15.000 millones, más de 1.000% superior que 8 años atrás.

El FMI...
o los entuertos de Guillermo Moreno

Luego de mucho tire y afloje, el FMI volvió a pisar el país en diciembre de 2010. Antes de esto el país estuvo a punto de ser explícitamente criticado en el informe anual del banco por el manejo de las estadísticas del Indec. Para evitar ésto y destrabar las empantanadas negociaciones con el Club de París, el ministro y la presidenta aceptaron finalmente la misión de técnicos del FMI. Esta medida es clave para llegar a octubre cumpliendo la agenda del país normal que pide la burguesía.

En 2006, Kirchner desembolsó u$s 10 mil millones para evitar la tutela del FMI y supuestamente había recuperado autonomía para la política económica. Hoy vuelve a estar bajo la lupa del organismo por presión de los acreedores. Ésto ilustra que el mito K de que habría autonomía para la política económica sin declarar el no pago de la deuda, romper con los organismos multilaterales (y no sólo pagarles) y nacionalizar la banca, es una fantochada.

Aunque la última misión, a diferencia de la práctica habitual del FMI, se manejó con discreción, en el interín se profundizó la presión de Moreno sobre las consultoras que ofrecen índices de precios alternativos al del Indec, que fueron informantes para los tecnócratas del FMI. Es más probable que la próxima misión emita crítica pública sobre la política económica kirchnerista, ofreciendo sus clásicas recetas de baja del gasto y restricción monetaria, que prometen recesión y desempleo.
La política económica de Boudou y Moreno contra la inflación fortalece a los ultraliberales, y sólo ofrece la disyuntiva entre ajuste ortodoxo y ajuste inflacionario. De ambas formas, los trabajadores pierden.

Moyano y
su candidato...
tal para cual

Con este prontuario, no sorprende que Moyano haya ungido a Boudou como su candidato. El ministro no tiene reparos en realizar las afirmaciones más insólitas para teñir de “nacional y popular” una política al servicio de los bonistas y empresarios. Moyano, lo apoya como parte de sus esfuerzos para mantener el poder de la burocracia dentro de la alianza del gobierno y de esta forma sostener los privilegios de la casta corrupta y mafiosa de la CGT. Nada más ajeno a los intereses de la clase trabajadora.

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