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A los patrones se les erizaron los pelos

Una vez que el diputado Héctor Recalde ingresó en el Congreso su proyecto de Ley, “Participación Laboral en las Ganancias De Las Empresas”, la cúpula patronal del campo, la industria, la Bolsa, la Construcción, el Comercio y los Bancos, reunidos en el “G-7”, pusieron el grito en el cielo.

Armando Mouzo

30 de septiembre 2010

Una vez que el diputado Héctor Recalde ingresó en el Congreso su proyecto de Ley, “Participación Laboral en las Ganancias De Las Empresas”, la cúpula patronal del campo, la industria, la Bolsa, la Construcción, el Comercio y los Bancos, reunidos en el “G-7”, pusieron el grito en el cielo. Se juntaron a almorzar en la sede de la Asociación de Bancos Argentinos –presidida por el banquero kirchnerista Jorge Brito-, y con la panza llena del lomo con verduras, la mousse de naranja con frutos, y un Malbec de primera, emitieron un comunicado donde “rechazan categóricamente los proyectos en cuestión, máxime cuando se comprueba que avanzan hacia un poder de interferencia sindical, que choca contra los principios constitucionales de derecho de propiedad y de ejercicio de toda industria lícita al otorgar a los sindicatos facultades de fiscalización y de información ajenas a su cometido muy superiores a la de los propios accionistas” (El Cronista, 22/9). Cabe señalar que este es el primer comunicado que el G-7 logra difundir en los últimos tres años. A la hora de enfrentar a los trabajadores superan todas sus divisiones.

Sin embargo, el proyecto de Ley, como afirmamos en LVO N°392, tiene numerosas limitaciones. Las ganancias se determinarán a partir de lo declarado ante la AFIP, que no son las ganancias reales; se puede descontar de las ganancias hasta el 30% si se reinvierte; que las empresas nuevas recién estarán alcanzadas luego de dos años, y muchas de ellas están excentas; y por último, el reparto de las ganancias recién se comenzará a aplicar “a partir del año fiscal siguiente a la promulgación de la presente ley” a aquellas empresas con más de 300 empleados, y “A partir del segundo año fiscal (…) serán también aplicables a los empleadores que empleen a más de 100 trabajadores”, y recién “a partir del tercer año fiscal siguiente al de la promulgación de la presente ley, las obligaciones dispuestas en la presente comprenderán a todos los empleadores”. En concreto, si la Ley se votase este año en la Cámara de Diputados y la de Senadores recién se comenzaría a aplicar en 2012 para aquellas empresas con más de 300 trabajadores, en 2013 para las que tengan más de 100 y recién en 2014, para todas.

¿En el “freezer”?

“El Gobierno no tiene ningún apuro en avanzar con el proyecto moyanista para distribuir ganancias de empresas a los trabajadores. Todo lo contrario, le espera, sobre todo en el Senado, un lento avance y, quizás, el freezer”, afirma ˜ámbito financiero (29/09). Este sería otro de los “éxitos” de la gira de los Kirchner a EE.UU. Ante la búsqueda de inversiones no quieren “incomodar” a los capitalistas con la fiscalización gremial de las ganancias, por más limitada que ésta sea.

Las verdaderas ganancias empresarias son el secreto mejor guardado de la burguesía ante los ojos de los trabajadores, para decir que no pueden pagar mejores salarios. El proyecto de Recalde, con todas sus limitaciones, ponía el acento en este aspecto. Pero si los trabajadores no podemos esperar nada de este gobierno que mantiene el 40% de los trabajadores en negro, mucho menos de la oposición patronal del empresario Macri, De Narváez, el Peronismo Federal, el radicalismo y Elisa Carrió que acostumbran a defender abiertamente a las grandes patronales.

Los trabajadores que producen la riqueza del país y, explotación mediante, engordan los bolsillos de los empresarios, tienen derecho a conocer los secretos de las fábricas, de los bancos, de los capitalistas del campo y del resto de las empresas. Así, se conocerá fehacientemente qué parte de la riqueza de cada empresa y del país se apropian los capitalistas, se revelará la explotación a que son sometidos todos los trabajadores, y las estafas que realizan las clases poseedoras.

Es por esto que los empresarios se resisten a mostrar sus ganancias. La única forma de quebrar esta resistencia es con una gran lucha de los trabajadores, donde se constituyan comités de empresa votados en asamblea para implementar un verdadero control obrero de la producción y la comercialización. Es necesaria la apertura de toda la información contable de las compras, las ventas, y demás operaciones que se realicen para demostrar la verdad. Para llevar adelante este control, los trabajadores deberán pedir la colaboración de contadores, ingenieros, estadísticos y demás profesionales, que estén al servicio de los trabajadores y el pueblo, así se evitará las maniobras de los empresarios.

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