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NACIONAL

PANORAMA ECONÓMICO

¿A dónde va el “modelo”?

La recuperación pasajera ilusiona al oficialismo, pero los problemas de fondo siguen sin solución

Pablo Anino

11 de julio 2013

¿A dónde va el “modelo”?

La economía recuperó cierto impulso por la buena cosecha de soja que, además, se favoreció por los altos precios. Pese al conflicto con el “campo” el gobierno relanzó su relación con Monsanto para producir más soja transgénica. Más allá de los discursos, el “modelo sojero” nunca estuvo en cuestión, la disputa fue por una porción de la renta agraria que este año será abundante.

La mayor producción de automóviles también ayuda. La construcción apenas sale del pozo empujada por la obra pública para las elecciones. A su vez, el Plan Procrear facilita los negocios de la industria de la construcción, no así la solución del problema habitacional: cada año el déficit de viviendas supera las construcciones que se hacen. Aunque el gobierno logró desacelerar su ritmo, la inflación sigue alta y corroe los salarios en combo con el impuesto al salario y la pérdida de asignaciones familiares. Los pronósticos sobre el crecimiento mejoraron, pero los datos surgen de comparaciones con el año pasado, cuando la economía estuvo prácticamente estancada, con muchos sectores en caída libre.

La crisis mundial sigue como mar de fondo a pesar de que durante el último año mostró un escenario relativamente contenido con desigualdades, combinando recesión en Europa, estancamiento en Japón, crecimiento leve de Estados Unidos y tendencias a la desaceleración en muchos de los países “emergentes”. Esta situación podría estar cambiando.

El precio de la soja aumentó por cuestiones estructurales vinculadas a la demanda China, pero también de manera artificial por los estímulos de la Reserva Federal de EE.UU.: dólares que fueron a la especulación en commodities. El posible quite de los estímulos hace avizorar nubarrones. Otra vía indirecta de impacto de esa decisión se puede dar a través de Brasil y China, cuyas economías podrían sufrir una desaceleración mayor a la que ya sufren. La economía argentina está fuertemente atada a esos países.

La recuperación pasajera no borra los desequilibrios: inflación, déficit fiscal, desinversión, atraso cambiario, escasez de dólares y superávit comercial en caída. Sin contar otras crisis como la ferroviaria y la energética. La mayoría de los empresarios juega más abiertamente en la oposición patronal. Buscan alternativas con mayor autoridad para atacar al salario obrero, algo que el gobierno ya viene haciendo con su “sintonía fina”. Es el caso del industrial José Ignacio de Mendiguren de la UIA, candidato de Sergio Massa. El alto crecimiento ya no volverá. A los problemas acumulados por el “modelo” el gobierno no hace más que aplicarles parches o disimular su existencia. En este contexto los trabajadores tenemos que estar advertidos de que la recuperación tiene vencimiento en el corto plazo y que hay que estar preparados para nuevos ataques.

Cedin: un paso al tipo de cambio devaluado

A pesar de los enormes ingresos de divisas por la soja, el país comenzó en 2011 a tener déficit de dólares (salen más que los que entran). Esto condujo a que el Banco Central tuviera que entregar dólares para responder a la salida reduciendo sus reservas, que en mayo de este año retrocedieron al nivel de mayo de 2007. Esa salida es por importaciones, remisión de las ganancias de las empresas imperialistas a sus casas centrales y por la deuda. La respuesta del gobierno fue un “cepo” al dólar que provocó un freno en muchas actividades como la construcción y la inmobiliaria. A pesar de la administración del tipo de cambio que sube de a poco el dólar, el gobierno venía negando una devaluación más profunda y el desdoblamiento cambiario. También anunció que iba a pesificar el mercado inmobiliario. Frente al freno de la construcción y de la actividad inmobiliaria hizo votar un blanqueo de capitales para obtener dólares de resultado incierto. Lo que sí es cierto es que al dólar turista que es más caro por los recargos de la AFIP y al dólar “blue”, ahora se suma el “dólar inmobiliaria” de los Cedin, que será mayor al oficial. El desdoblamiento cambiario es un hecho y la pesificación del mercado inmobiliario quedó en el olvido.

Sigue la expoliación con la deuda

El “desendeudamiento” del que habla el gobierno (que se enorgullece de ser el que más deuda externa pagó) es producto de haber convertido deuda externa en deuda interna. Lo que pagaron se consiguió gracias a la continuidad del endeudamiento colocando títulos en organismos como la Anses, Pami, el Banco Central y el Banco Nación, que se transformaron en acreedores del Estado. Es decir, le pagaron al imperialismo con el dinero que debía ir al 82% y a mejorar las prestaciones para los jubilados, a construir viviendas o aumentar los presupuestos de educación y la salud. La deuda siguió en ascenso. Gran parte es intra estatal. Si no se cancela provocaría la quiebra de los organismos que prestaron el dinero y un “pagadios” a los jubilados, el pueblo pobre y los trabajadores. Si se cancela el presupuesto estatal seguirá estrecho en gastos sociales. Mientras tanto los fondos buitres que entraron a los canjes de deuda hicieron enormes negocios por bonos que compraron a mucho menor valor que el que obtuvieron en esas operaciones. Los buitres que no entraron en los canjes litigan en los tribunales de Nueva York. Cediendo en los tribunales imperialistas, el gobierno presentó una nueva oferta pendiente de resolución. La deuda sigue siendo una pesada carga. No hay que pagarla.

Acuerdo con Chevron: la “soberanía petrolera” es un verso

La expropiación parcial de YPF no logró revertir del déficit energético. Lo que sí se logró es que los precios de los combustibles siguieran subiendo. Despejada la bruma del éxtasis “nac & pop” por la recuperación de la “soberanía hidrocarburífera” aparece la verdadera estrategia: cerrar un acuerdo con la yankee Chevron. Esta empresa tiene una demanda de los pueblos originarios en el Ecuador de Rafael Correa por afectar el medio ambiente. La causa para que la empresa pague una reparación por el daño ambiental llegó a la justicia argentina, pero CFK jugó a favor de Chevron a través de la procuradora Gils Carbó, dando la espalda a la “unidad latinoamericana”. No solo CFK y Carbó favorecieron a Chevron, sino también la Corte Suprema. Las sanciones finalmente no fueron pagadas. La empresa de EE.UU. tiene la tecnología para extraer shale-oil y shale-gas en el yacimiento de Vaca Muerta, con métodos fuertemente agresivos sobre el ambiente. La Chevron exige condiciones leoninas para aportar tecnología de extracción: garantías de niveles de rentabilidad, seguridad para llevarse sus ganancias y libre disponibilidad para exportar los recursos. La “soberanía petrolera” duró un suspiro.

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