Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
17 de noviembre de 2018

La Verdad Obrera N° 583

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“Sorprendente” ¿infantilismo? de Pitrola

21 Aug 2014   |   comentarios

En dos o tres artículos publicados en Prensa Obrera, Néstor Pitrola viene intentando convencer a sus lectores de que el PTS se ha convertido en algo así como un ala del propio kirchnerismo y también, o como parte de ello, en una especie de izquierda pro-imperialista. Pero como su emprendimiento es un tanto difícil tiene que actuar cual prestidigitador para ver si en medio de una maraña de cuestiones y argumentos sueltos convence a algún distraído.

En una de sus "polémicas" toma la abstención de Nicolás del Caño en una votación sobre una ley que garantiza la inmunidad de los fondos de los bancos centrales extranjeros... "de los países que tuvieran una ley recíproca" (esto último Pitrola lo omite deliberadamente). La intervención de Nicolás, que se puede encontrar AC˜á, se basó en la denuncia al gobierno como pagador serial de la fraudulenta deuda externa y finaliza planteando que "rechazamos el pago de toda la deuda externa" sin dejar de anunciar previamente que "no vamos a votar a favor de esta iniciativa que hoy se viene a plantear, negando la discusión principal no solamente a este Congreso sino al conjunto del pueblo argentino" (sic).

"¡China ha subordinado los acuerdos a que Argentina no declare un defol ni proceda, por lo tanto, a una nueva reestructuración de deuda con jurisdicción local! El proyecto votado, con el pretexto de evitar un embargo de los fondos buitre, favorece por el contrario a los fondos buitre y al conjunto de los acreedores internacionales", dice Pitrola como argumento central de por qué habría que haber votado en contra –como lo hicieron los dos diputados del PO- , algo discutible en vistas a los últimos acontecimientos. Lo que no era de ninguna manera discutible es que se trataba de una "cortina de humo" del kirchnerismo frente a su política de volver a un nuevo ciclo de endeudamiento con el capital financiero internacional (Club de Paris, pago a los vaciadores de la Repsol, acuerdo con el Ciadi, y ahora el intento de pagarle al 100% de los bonistas, incluyendo a los "buitres"). Al no ser una medida que en sí misma significara un aumento de la dependencia y la sujeción al imperialismo, el voto en contra o la abstención se tornaban en una cuestión táctica, siempre y cuando se denunciara qué había por detrás de este proyecto. Pero en el afán de la más que difícil empresa de tratar de ubicarse "por izquierda" al PTS, Pitrola llega a afirmar que "si cabe alguna defensa de los recursos financieros frente a posibilidad de confiscación, ella debe hacerse por medio de la lucha de clases, no de una facultad legal". Bienvenidos compañeros del PO a la estrategia de la lucha extraparlamentaria. Lo mismo podríamos decir del salario mínimo, del 82% móvil, de la destitución de Milani, de la eliminación del impuesto al salario y ni que hablar prohibirles a los capitalistas los despidos.

Nuestros proyectos no son para crear expectativas en reformas parlamentarias sino justamente para desarrollar la movilización y la organización de los explotados y a la par sacarle el velo a la democracia capitalista, algo que siempre hemos polemizado con el PO, particularmente a la hora de diseñar la publicidad electoral en las campañas del FIT.

Por último, al respecto: ¿desde cuándo una abstención –una manifestación de no querer votar– está más cerca del voto positivo que del voto negativo, y más aún cuando Del Caño en su intervención -que es lo que más cuenta para bloques pequeños como los nuestros- dijo que no iba a votar a favor? Y si de ’compañeros’ de voto se trata (Pitrola nos "imputa" haber votado junto al bloque de De Gennaro), el bloque del PO debería explicar porqué votó negativamente junto al duhaldista Carlos Brown y al bloque de Elisa Carrió. En numerosas oportunidades tanto el bloque del PO como el del PTS votaron junto a diputados de la derecha, y eso no significó en sí mismo ninguna claudicación. Poco serio.

La embajada de la risa

En otro de sus artículos en los que intentan demostrar lo indemostrable, Pitrola nos critica por haber promovido una nota al embajador yanqui para pedirle una entrevista para poner sobre el tapete las cuestiones de Lear y Donnelley (hace ya más de dos meses). En su nota poposamente titulada... "Repudiamos la gestión colonialista ante la embajada yanqui" (¡sic!) hay ríos de tinta para decir que los yanquis son imperialistas, asesinos y malos, explotadores, buitres, y todo lo que ya sabemos, para "exigir"(nos) ¡que se retire la carta de circulación!

El eje de la de-mo-le-do-ra "crítica" es que en el texto -firmado entre otros por propios compañeros del Partido Obrero como el diputado mendocino Héctor Fresina- se manifiesta que Lear y Donnelley "incumplen la legislación argentina". Y ahí viene una perorata sobre que las leyes son burguesas y antiobreras y que cómo le vamos a exigir eso a la propia embajada imperialista.... bueno.

Pitrola, quien ha tenido la oportunidad de estar en más de una reunión con ministros y hasta con algún Presidente de la Nación para exigir una demanda popular o que se cumpla tal o cual ley que "beneficiaba" circunstancialmente a un sector de la clase trabajadora (como los planes "Trabajar"), de repente no sabe diferenciar entre una ley antiobrera y normas que el proletariado podría utilizar circunstancialmente para defenderse frente al ataque del capital, como lo fueron los doce (12) fallos judiciales en favor de los trabajadores que la yanqui Lear desobedeció (previamente hubo un dictamen del Ministerio de Trabajo que declaraba ilegales las suspensiones sin pago) o el preventivo de crisis trucho de Donnelley. En sus fases de lucha, la clase obrera debe saber utilizar todas las contradicciones y brechas que hay en el propio sistema burgués y sus propias leyes que a la hora de aplastar al movimiento obrero la misma burguesía pisotea. Por ejemplo, plantear que tal o cual medida antiobrera o que cercena las libertades democráticas es "inconstitucional", solo a un grupo de aquellos que Lenin consideraba con una "enfermedad infantil" se le podría ocurrir que se trata de un apoyo a la Constitución burguesa.

Pero no pueden engañar a muchos. Quienes mínimamente conocen al PO saben que, más allá de artículos marginales como éstos, su devenir es esencialmente oportunista como lo demuestran en su política de alianzas en el movimiento estudiantil. Análogamente en el movimiento obrero, lejos de haberse abocado a construir en forma paciente corrientes clasistas que pudieran prepararse para dar luchas como las que hoy vemos en Lear y en Donnelley, su práctica histórica se redujo a acuerdos precarios con dirigentes en los márgenes de la propia burocracia sindical.

El presunto y novedoso "principismo" infantil que el PO transmite en estas notas no esconde más que un viejo y profundo oportunismo y adaptación que lo hizo marginal de las principales batallas que el movimiento obrero industrial ha dado en los últimos tiempos.

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