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Claves N° 4

ESTADO ESPAÑOL

Zapatero contra los inmigrantes

El Parlamento de la Unión Europea, con votos de la derecha y de algunos “socialistas” españoles, ha aprobado la “Directiva Retorno”.

3 de julio 2008

El Parlamento de la Unión Europea, con votos de la derecha y de algunos “socialistas” españoles, ha aprobado la “Directiva Retorno”.

El Gobierno “progresista” de Rodríguez Zapatero (ZP) no es menos que los derechistas como Sarkozy o Berlusconi en la “caza al inmigrante”. Los medios de comunicación del Estado Español destacan las barbaridades de la nueva directiva de la UE. Sin embargo, se olvidan de todas las barbaridades que los Gobiernos del PSOE y del PP, han hecho contra los inmigrantes, y sobre todo ocultan que el mismo ZP y sus eurodiputados han sido de los que más han presionado para que se legisle de forma dura a nivel europeo en esta materia y se legitime con ello el recrudecimiento de la legislación española en marcha.

Zapatero no se queda atrás

El gobierno “socialista” del Estado Español, más allá de las promesas de “suavizar” y “humanizar” la política asumida por los gobiernos de la UE, se apuntó a la caza de brujas junto con toda la derecha, excusándose cínicamente en adaptarse a la Directiva europea, como si ellos no tuvieran nada que ver con ésta. El Ministro del Interior anuncia la ampliación del tiempo de retención en los Centros de Internamiento (las cárceles para inmigrantes sin papeles en condiciones de hacinamiento terribles) hasta los 60 días, porque los gobiernos de los países de origen no pueden identificarlos rápidamente, y el de Trabajo anunciaba el endurecimiento del reagrupamiento familiar. Otra de las propuestas estrellas de estos social-liberales consiste en pagarles el billete de vuelta a los países de origen. Son descartables como un envase vacío. Al fin y al cabo sólo contamos si servimos a los patrones.

Por eso las palabras de la Vicepresidenta Fernández de la Vega de que el Estado español “rechaza la violencia, el racismo y la xenofobia, y por tanto no puede compartir lo que está sucediendo en Italia” son solo pura retórica para parecer “progresistas”.
Esto no es de extrañar. En 2005 ZP mató a varios inmigrantes en la valla de Ceuta, abandonó con la complicidad de Mohamed VI (Rey de Marruecos) a más de 300 en el Sahara y ha expulsado a más del 92% de los venidos en 2007. Ya con el PP votó con Aznar la ley de Extranjería de 2001, que prohíbe a los inmigrantes gran cantidad de derechos (voto, sindicalización, reunión, huelga). Además, en la regularización que hizo ZP se ponían muchas más trabas que en la regularización de Aznar.

Sed de ganancias y expoliación imperialista

Lo que buscan es que los trabajadores nos peleemos entre nosotros, que compitamos por los puestos de trabajo, “divide y reinarás”. Esta es la razón de fondo de todas estas iniciativas. Por un lado siembran la idea de que el inmigrante es el culpable de la falta de trabajo, los bajos salarios… y por otro, atemorizan al inmigrante para que se piense dos veces antes de quejarse de los golpes que la crisis le depara. Como consecuencia de esta ofensiva los patronos lo tienen más fácil para rebajar salarios y condiciones laborales del conjunto de los trabajadores.
No es casualidad que la ofensiva anti-inmigrante coincida con el intento de imponer la semana de 60 horas o con las “preocupaciones” de Solbes (ministro de Economía) por la moderación salarial. Siempre somos los trabajadores quienes pagamos la crisis. Al mismo tiempo, rebajan los impuestos a las grandes multinacionales (parásitos que rapiñan el presupuesto estatal).

El milagro español basado en la mano de obra intensiva y la expansión de la construcción de los últimos 15 años se logró gracias a la entrada masiva de mano obra sin ningún tipo de derecho y las reformas laborales fomentadas por las direcciones sindicales vendidas, completamente funcionales a las necesidades de las multinacionales y grandes empresas. Pero lo peor sigue siendo para los trabajadores extranjeros. Es así que los inmigrantes tienen una tasa de empleo temporal del 50%, cuando la general es del 34%, cuestión que hace más fácil su despido con relación a otros sectores más protegidos. Por eso la tasa de paro (desempleo) afecta ahora al 14,6% de los inmigrantes, cinco puntos más que la general. Esto solo hace referencia a quienes tienen papeles, imagínense los que no los tienen (se estima que rondan el millón). Esta bolsa de mano de obra barata que ahora se desecha, la quieren expulsar o usarla junto al resto de parados contra todos los trabajadores. Para el BE (Banco de España), “En la medida que esto (altas tasas de paro) se traduzca en moderación salarial –cuanta más gente hay en el desempleo mayor es la disposición a aceptar bajos salarios por las dificultades de encontrar empleo- (…) el efecto será positivo”( El País 22/06/08).

Las corrientes migratorias se deben a la durísima situación económica en los países de origen, consecuencia de la expoliación, el saqueo y el empobrecimiento generado por las potencias imperialistas ya sean las europeas o norteamericana que invierten en estos, realizando jugosas ganancias. Crisis que se agrava cada vez más con el aumento desmesurado de las materias primas, y la consiguiente inflación. En este saqueo los Gobiernos de las potencias imperialistas, ya sean conservadores o “izquierdistas”, se encargan de imponer pactos favorables a sus multinacionales comprando a uno u otro sector de las burguesías de los países semicoloniales.

Nativa o extranjera, la misma clase obrera

El mensaje que tratan de meternos es: “Los inmigrantes son los culpables de la crisis y de que haya menos trabajo”. De esta forma tratan de dividirnos y enfrentar entre sí a los trabajadores. Si el paro sube es por culpa exclusiva de las grandes empresas como Repsol, Telefónica, constructoras e inmobiliarias. Si el salario no alcanza para llegar a fin de mes es por los contratos y salarios de miseria que ofrecen estas empresas amparadas por el Gobierno. Además, por la enorme especulación de los capitales que se van de la Bolsa para comprar materias primas provocaron que los precios subieran más de un 30% en pocos meses. Los culpables son los empresarios y los Gobiernos que sólo se preocupan de las ganancias millonarias de sus empresas. También tienen su parte en el asunto los dirigentes sindicales vendidos al capital.

Al fin y al cabo, si los inmigrantes vienen al viejo continente es para trabajar: son una parte de la actual clase obrera. Durante muchos años han trabajado en las peores condiciones, casi sin derechos y completamente ignorados por los dirigentes sindicales. Ahora que el patrón ya no va a ganar todo lo que quiere, los descarta como un envase ya usado, aunque la burguesía se cuidará de mantener el “flujo migratorio” necesario para garantizar sus negocios.

La clase obrera debe luchar contra los planes xenófobos que persiguen y criminalizan a los trabajadores inmigrantes, empezando por acabar con la reaccionaria Ley de Extranjería. Los trabajadores no podemos ser parte de esta persecución a uno de los sectores más oprimidos de nuestra clase, ni mirar para otro lado. Es necesario recuperar la consigna “Nativa o extranjera, la misma clase obrera”. Si queremos acabar con el paro (desocupación), con la carestía de la vida, y luchar por una solución obrera a la crisis económica que estamos padeciendo tenemos que recuperar la unidad de todos los trabajadores.

Nativos y extranjeros, fijos y temporales, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Parafraseando a Bertolt Brecht no podemos caer en el “Hoy vienen por los trabajadores inmigrantes, pero como yo no lo soy no me importa” porque así nos irán derrotando y la burguesía de las multinacionales con el Gobierno de ZP a la cabeza nos impondrán su salida a la crisis. En los sindicatos españoles (CCOO, UGT y CGT) hay muchos afiliados nuevos que son inmigrantes. Los sindicatos tienen la obligación de denunciar estos planes y luchar contra ellos y su implementación. Habrían de comenzar con una campaña de difusión en todo el Estado español, con charlas, asambleas y manifestaciones, que preparen el camino hacia la huelga general, para sellar la unidad obrera y derrotar la nueva directiva de la UE.

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