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MOVIMIENTO OBRERO

Veedores obreros por sección para evitar que continúe la desinversión y el desguace

La pregunta que surge inevitablemente es ¿dónde fueron a parar los $170 millones que envió el gobierno nacional? ¿Eran para invertir en la planta o para que se la lleve Roggio?

20 de junio 2013

La pregunta que surge inevitablemente es ¿dónde fueron a parar los $170 millones que envió el gobierno nacional? ¿Eran para invertir en la planta o para que se la lleve Roggio? El desvió de fondos que llevo adelante la empresa saliente con complicidad del gobierno se confirma porque del listado de herramientas e insumos, redactado por los compañeros de cada sección acercado a los veedores elegidos por la dirección de Ortiz, sólo llegó la mitad. Mientras el ingenio sigue “atado con alambre”. Esta triste realidad, pone en evidencia que no basta con un equipo técnico de idóneos, que por ahora cuenten con el consenso de los trabajadores. Hay una necesidad urgente de veedores obreros por sección -elegidos en asambleas, que actúen con mandato de base y sean revocables- para frenar el accionar de los capitalistas que con tal de potenciar sus negocios y lujos llevan adelante verdadero robo de los subsidios estatales, que salen del bolsillo del contribuyente, y que han sido girados para la refacción del ingenio. Para garantizar los derechos obreros conquistados y las reivindicaciones sentidas como la incorporación de nuevos compañeros y la efectivización de todos los trabajadores.

Apertura de los libros de contabilidad, ni un peso para Jorge y los Roggio

Los trabajadores del ingenio y el pueblo de San Pedro son los primeros que tienen el derecho a saber y decidir sobre qué se va a hacer con el ingenio. De otro modo, se va a consumar una nueva maniobra fraudulenta en la que los únicos que van a seguir saliendo beneficiados van a ser las patronales salientes, entrantes y el gobierno kirchnerista nacional y provincial. Una apertura de los libros de contabilidad del ingenio va a echar luz sobre las enormes ganancias que amasaron los Roggio- aun habiendo hecho andar con múltiples inconvenientes el ingenio-. Va a dar cuenta de los enormes subsidios que éstos recibían del gobierno, y va a mostrar que la inversión de la que hablan no es tal. Por otro lado va a poner en evidencia la enorme deuda que dejó el grupo Jorge con más de 2000 obreros y con el estado provincial, lo que lleva a que no se encuentren en condición de reclamar ningún pago por el paquete accionario. No hay que permitir que se les pague un peso ni a los Jorge, ni a los Roggio con la producción del ingenio, es decir con el sudor y el esfuerzo de los obreros o con la plata de los contribuyentes a través de los subsidios estatales.

La Esperanza no debe seguir en manos de los patrones

Estamos en contra de la entrega de la fábrica y las tierras a un nuevo grupo inversor, con la idea de “que se vayan los capitalistas malos, que vengan los capitalistas buenos”. Hay que derribar este mito que ha creado el PJ con Fellner y la UCR con Morales, y que lamentablemente compran los dirigentes del sindicato.

Todo capitalista que venga a La Esperanza va a buscar la reducción del plantel de trabajadores. Todo patrón que venga va a querer, a poco andar, borrar toda conquista de los trabajadores y evitar el cumplimiento de nuevas reivindicaciones.
Todo empresario va a querer un sindicato dócil y bases obreras controladas.

Cuando vino Roggio supuestamente venía el “progreso”, esto lo anunciaron Fellner, Morales y, una vez más, dirigentes del SOEA como Castrillo, Bonilla y “Euforia” Ortiz, que era delegado en ese entonces. No hay modo de que nieguen esto. Ahora, luego de los constantes ataques que dio esta patronal contra las bases y el sindicato, y de las luchas con las que les contestaron los trabajadores, Fellner pasó de la firme defensa de los Roggio, a realizar negociaciones para que vengan nuevos capitalistas, sin sacar un solo balance público de porqué la patronal, que supuestamente venía a “modernizar” y a “invertir” al ingenio se ve obligada a retirarse formalmente. Esto muestra que no podemos confiar ni en el gobierno, ni en la oposición, ambos juegan para las patronales. Es más son socios de la patronales, por eso sostuvieron- con el accionar de sus jueces, su policía y sus funcionarios- hasta donde pudieron a Benito Roggio.

La Esperanza para los trabajadores, la única salida realista

Tenemos que luchar por la expropiación de La Esperanza. Que los trabajadores se hagan cargo del control y la administración del ingenio. Hay que exigirle al gobierno que se precia de haber expropiado Aerolíneas Argentinas al grupo Marsans, e YPF a Repsol, que expropie el Ingenio La Esperanza, en vez de andar ofreciéndolo por un precio irrisorio a su grupo de empresarios amigos. De encarar esta lucha, habría que exigirle al gobierno que subsidie el control y administración obrera del ingenio, tal como subsidió durante 4 años a Roggio, y, por un periodo de casi 10 años, a los síndicos Cura y Pedano. El ingenio es altamente rentable pero no en mano de capitalistas, jueces y políticos parásitos, que toda ganancia que se generaba en cada zafra la volcaban a otros negocios o lo giraban a sus cuentas y luego pedían subsidios para volver a utilizarlos para otros planes. Solo en manos de los trabajadores, que son los que verdaderamente conocen y trabajan el ingenio, se puede avanzar en mantener los puestos de trabajo que hay, en incorporar en forma permanente a los jóvenes zafreros que desde hace años pelean para que el ingenio los fiche, y generar miles de nuevos puestos de trabajo. El ingenio en buenas condiciones ha llegado a generar más de 100 mil toneladas de azúcar. Con un ingenio puesto a punto, no se tendría porqué mandar caña a moler al ingenio Ledesma. Además La Esperanza cuenta con 64.219 hectáreas, de las cuales solo se explotan 8 mil hectáreas, mientras 4 mil hectáreas están en reparación. Con estas hectáreas bien aprovechadas se podría aumentar la superficie de caña plantada y la cosecha. Las hectáreas ociosas se podría aprovechar una parte para plantar más caña y otra parte para diversificar la producción, lo que de conjunto podría permitir que ningún compañero esté sin trabajo o cobrando miserias. En las tierras que por la intensa explotación, ya no están aptas para la agricultura, o que han bajado significativamente su productividad, está la base para poner en marcha planes de viviendas bajo control de los trabajadores, y resolver así el problema del hacinamiento de miles de familias obreras.

Esta es la única salida realista para resolver de fondo el problema de la quiebra.
Utópico e irrealizable es sostener que cualquier grupo capitalista va a venir a invertir y preservar los puestos de trabajo.

¿No se perdieron acaso 500 puestos de trabajo bajo la administración de Roggio?

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