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PARTIDO

LAS BATALLAS DEL PTS EN EL ESCENARIO NACIONAL

Una nueva militancia política para llegar a decenas de miles de trabajadores y jóvenes

En la nueva sección de LVO explicamos la campaña de agitación política que votó la Conferencia de Ferro, sintetizada en dos consignas centrales.

Fredy Lizarrague

19 de julio 2012

Una nueva militancia política para llegar a decenas de miles de trabajadores y jóvenes

Los próximos días comenzaremos a poner en práctica la resolución central de la Conferencia del 8 de Julio, que desbordó el estadio cubierto de Ferro: lanzar una campaña de agitación con las dos consignas votadas (ver ilustración en esta página) a través de stickers, pintadas, afiches, proyecciones callejeras; sin descuidar, por supuesto, la intervención decidida en toda lucha concreta de los trabajadores y la juventud, el enfrentamiento a los ataques de la burocracia, como el intento de sanciones por parte del SMATA a la Comisión Interna de Lear, y las acciones que se preparan ante el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra.

Si la propia Conferencia constituyó un hecho inédito en la izquierda que conmovió a los que participaron, ahora nos proponemos transformar ese impacto en una nueva fuerza militante de varios miles de trabajadores, trabajadoras y jóvenes que asuman como propia la lucha política por esas dos ideas (y todo lo que ellas implican) hacia decenas de miles. Esto sería otra novedad en el país: miles de trabajadores, trabajadoras y jóvenes militando con sus compañeros de trabajo, amigos y conocidos de los barrios, con el fin de instalar la idea de la necesidad de un partido propio de todos los explotados (efectivos, contratados, en negro, inmigrantes) que defienda un programa para que la crisis la paguen los explotadores. Como se ve, se trata de una militancia directamente política, no sólo “sindical” o por una demanda específica, ni exclusivamente electoral.

Dos ideas para cambiar la historia de la clase trabajadora

La realidad política nacional hace más correcto que nunca agitar las dos consignas unidas: “por sindicatos sin burócratas” y “por un partido de trabajadores sin patrones, para que la crisis la paguen los explotadores”, para dejar claro que impulsamos una alternativa independiente no sólo del gobierno y las variantes patronales, sino también de todas las alas de la “dirigencia sindical”: contra la Confederación de Gordos Traidores que apoya Cristina y la CTA oficialista de Yasky; contra el “tren fantasma” de la CGT que armó Moyano con Venegas, Pereyra y el radical Palazzo (alcahuetes de la oligarquía, las petroleras y los bancos, respectivamente); contra la CTA de Micheli que “banca” el gobierno “socialista”-radical-sojero de Santa Fe.

Instalar masivamente esas dos consignas aumentará la posibilidad de que la experiencia de la clase trabajadora con el peronismo, que aún se encuentra en sus inicios, cristalice cuando las condiciones lo permitan en un nuevo partido que tenga como “piso” lo que llamamos “independencia política de la clase trabajadora” o “independencia de clase”, y a partir de ella se articule un programa de demandas transicionales hacia el gobierno de los trabajadores. Las formas surgirán del proceso real. Lo que es urgente es instalar la idea y conquistar sectores de trabajadores dispuestos a llevarla adelante. Por esto, les proponemos a las organizaciones con las que integramos el Frente de Izquierda impulsar esta política, partiendo de la conquista común de los 660 mil votos de las elecciones.

Lograr que nuevas generaciones de trabajadores, trabajadoras y jóvenes desarrollen una militancia política con el objetivo de superar por izquierda al peronismo no es poca cosa, como muestra la historia. No nos limitamos a intervenir en las luchas sindicales o en los pequeños espacios electorales que nos deja el régimen cada dos años, porque sabemos que por esas vías, aunque son insoslayables, no se obtienen cambios de fondo. Tampoco sería correcto esperar pasivamente que los sectores que avancen en su experiencia política con el peronismo “vengan” al programa de los marxistas revolucionarios. En función de la estrategia del PTS de construir un partido revolucionario (como parte de la lucha por reconstruir la Cuarta Internacional), buscamos tender puentes que nos permitan confluir con los trabajadores y jóvenes que den pasos hacia la izquierda.

La lucha de clases y sus límites

Un acelerador clave de la experiencia política con el peronismo en el poder es el desarrollo de los enfrentamientos directos entre las clases. Por esto el gobierno de los K teme tanto a la “acción directa”, y por esto Moyano levantó la huelga de los camioneros cuando mostraba toda su fuerza, aceptando un acuerdo “a la baja” en las paritarias del sector. Desde la gran huelga de Kraft de 2009 que se produjo al fin de la recesión de ese año, bajó la intensidad de los conflictos, debido a la recuperación económica de 2010/11 y la política de las distintas alas de la burocracia sindical de negociar en las paritarias sin luchar, permitiendo que persistan las condiciones de precarización laboral impuestas en los ’90.

El freno de la economía de este año aún no se tradujo en ataques generalizados. Cuando estos ocurren, como a fines de 2011 en Santa Cruz, renacen fuertes procesos de lucha. Los estatales de la Provincia vienen respondiendo con huelgas masivas al aguinaldo en cuotas de Scioli, obligándolo en parte a retroceder, aunque sin superar los límites impuestos por la direcciones burocráticas.

Cada batalla de la lucha de clases será un terreno privilegiado para la intervención de los clasistas, ya que el partido de los trabajadores que queremos que surja forjará (como los viene haciendo hasta ahora) en esas “escuelas de guerra” sus mejores dirigentes y destacamentos de combate.

Que la fuerza de la Conferencia se transforme en nueva militancia obrera política

La Conferencia despertó un enorme entusiasmo en los miles de trabajadores, trabajadoras y jóvenes que asistieron, no sólo por la cantidad de gente reunida un día domingo (para que pudieran asistir las delegaciones del interior), sino por la calidad de la Mesa que la presidió (cuyos oradores principales, dirigentes del PTS, son referentes de grandes luchas que presentaron informes políticos “de obreros” y no “para obreros”, desarrollando una perspectiva “hegemónica” para el conjunto de los explotados y oprimidos) y por la presencia de “lo nuevo” respecto a lo que ya habíamos conquistado como PTS: oradores de los sectores más oprimidos de la clase obrera: los jóvenes inmigrantes, las mujeres bolivianas que trabajan en los ingenios del NOA y nuevas dirigentes obreras del PTS que expresan con fuerza y nivel no sólo los problemas específicos del movimiento obrero sino también la opresión de la mujer y de las personas LGTB. En la semana siguiente, muchos asistentes comenzaron a organizar reuniones con aquellos compañeros y compañeras que no pudieron asistir, pasando los videos de TvPTS y/o transmitiendo las propias impresiones y las conclusiones.

La Conferencia fue un evento de propaganda (como definía Lenin: “muchas ideas para pocos”, teniendo en cuenta que los 4 mil presentes son “pocos” respecto a los 11 millones de trabajadores del país) que definió como una de las orientaciones centrales una gran campaña de agitación (“pocas ideas para muchos”), que es lo que tenemos planteado iniciar ahora. Esta campaña abrirá el camino a ampliar las redes de discusión política (propaganda en una nueva escala) y organizar una nueva militancia.

La actividad del PTS en el movimiento obrero de los últimos años permitió conquistar nuevas camadas de dirigentes y militantes partidarios, como se expresó en la Conferencia, pero también una red de miles de lo que podríamos llamar “militantes de fábrica” (o de empresa) que comparten día a día el enfrentamiento con la patronal, el gobierno y la burocracia. Muchos asistieron a la Conferencia, simpatizan claramente con el PTS y salieron impactados por la fuerza del evento, pero su práctica política hasta ahora se ha limitado a las luchas concretas en su lugar de trabajo, a las campañas electorales del Frente de Izquierda o en sus gremios. Aún no desarrollaron el “hábito” de la lucha política cotidiana. A ellos y ellas queremos proveerles todas las herramientas necesarias para que desarrollen una militancia política “directa” por los intereses generales de los trabajadores como clase, buscando ganar a sus amigos y trabajadores más cercanos para que sean parte, junto con el PTS, de los que luchamos por poner en pie un partido de trabajadores sin patrones. Algo similar, con mayor audacia, nos planteamos en la juventud trabajadora y entre las mujeres trabajadoras (incluidas las amas de casa de familias obreras).

Queremos potenciar esa “unidad de propósito” que generó una energía nueva en la Conferencia: entre los obreros y obreras que forman corrientes clasistas en las principales concentraciones industriales, de las comunicaciones y transportes, con las mujeres trabajadoras y los jóvenes de los sectores más explotados, pasando por todo el arco de trabajadores y trabajadoras de distintos gremios y regiones del país, junto a los estudiantes organizados en la Juventud del PTS que “ponen el cuerpo” en cada lucha porque defienden la única perspectiva realista para cambiar de raíz esta sociedad. Todos golpeando como un solo puño para instalar la necesidad de construir un partido de trabajadores que levante un programa para que la crisis la paguen los explotadores. Un programa y una estrategia para vencer.

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