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INTERNACIONAL

MÁS DE 200 INMIGRANTES MUEREN AL HUNDIRSE SU BARCO EN LAS COSTAS DE LAMPEDUSA

Una nueva masacre en las costas imperialistas

Los medios italianos describen el hecho como una “tragedia” y muestran las imágenes de los muelles abarrotados por los cuerpos fallecidos. Los representantes del gobierno repiten una y otra vez las mismas frases de hace unos meses tratando de quitarse responsabilidad.

Diego Sacchi

10 de octubre 2013

Los medios italianos describen el hecho como una “tragedia” y muestran las imágenes de los muelles abarrotados por los cuerpos fallecidos. Los representantes del gobierno repiten una y otra vez las mismas frases de hace unos meses tratando de quitarse responsabilidad. Nuevamente, como en julio, Lampedusa es escenario de una nueva masacre, esta vez son más de 200 inmigrantes los que perdieron la vida y hay centenares de desaparecidos al incendiarse el bote que trasportaba a 500 personas desde las costas de Libia hasta esta pequeña isla, ubicada en el Mediterráneo más próxima a África que a Europa, que forma parte de Italia.

La muerte de cientos de inmigrantes, en este caso de Somalia y Eritrea, luego de que el bote se incendiara cuando trataron de prender un fuego que señalara su llegada a la isla no es una excepción. El día anterior más de 400 personas habían llegado en un bote a Lampedusa. Días antes 13 inmigrantes aparecían ahogados en las costas de Catania. Según datos oficiales desde 1994 hasta ahora son más de 6000 las muertes de inmigrantes que tratan de cruzar el estrecho de Sicilia en busca de ingresar a territorio Europeo.

La inmigración producto del saqueo imperialista

Son miles los que año a año luego de recorrer miles de kilómetros llegan a las costas africanas buscando cruzar el mediterráneo, tienen que emigrar de sus países escapando de la superexplotación a las que son sometidos por las propias empresas imperialistas europeas que se instalan en los países más pobres y atrasados para bajar el precio de la mano de obra, así como de la pobreza y la guerra.

La ola migratoria no se ha detenido ni en los últimos años de crisis económica en Europa. Es que, aunque la Euro zona no logre superar la recesión, sigue siendo para millones de inmigrantes un futuro más prometedor que sus actuales países. En los últimos años la economía de África creció a un promedio del 5%, los frutos del crecimiento se los llevan las empresas imperialistas y sus socios locales mientras millones siguen viviendo en la pobreza o expuestos a las matanzas étnicas. La guerra es otro componente que fuerza a millones a dejar sus hogares, en este caso también el imperialismo es un actor fundamental, apoyando a alguno de los bandos en disputa (como en Siria) o interviniendo directamente como en Libia o Malí.

El intento de cruzar de forma clandestina no es casual. Las leyes imperialistas contra la migración son la base de la persecución contra los pobres que tratan de buscar su futuro. No es casual el relato de los sobrevivientes del naufragio que cuentan como unos barcos pesqueros al ver el incendio no hicieron nada, las leyes italianas juzgan a cualquier pescador que rescate un inmigrante como si se tratara de un traficante de personas. En las fronteras los Centros de Detención son verdaderos centros de tortura como mostraron hace unos años las denuncias sobre los maltratos en las cárceles de Ceuta (enclave africano del Estado Español).

El cinismo imperialista

Las primeras declaraciones del gobierno italiano fueron una muestra del cinismo y desprecio de los políticos imperialistas. El Ministro del Interior Alfano llego a declarar que el problema fue que a los inmigrantes no les funciono el teléfono móvil "Desafortunadamente, nadie tenía teléfonos celulares a bordo del barco hundido y nadie ha advertido, ya que están acostumbrados a hacer en estos viajes, el número de búsqueda y rescate. Si hubieran tenido la oportunidad de llamar serían salvados" [1]

Que hoy, ante la masacre en Lampedusa, salgan a hacer declaraciones para salir del paso no puede ocultar que son los mismos representantes de los partidos que en los últimos años han votado políticas migratorios racistas. Que con sus declaraciones xenófobas y racistas buscan desviar el odio de los explotados por la burguesía hacia los trabajadores inmigrantes y busca dividir las filas obreras entre “nativos” e “inmigrantes” y crear una “unidad nacional” reaccionaria. Buscan ocultar que la crisis generada por los mismos capitalistas es la que golpea a la clase obrera europea, siembran el odio contra los inmigrantes que durante años han trabajado en las peores labores perseguidos por las fuerzas de seguridad, no solo en Italia, también en Francia, Alemania, el Estado español, etc.

Por su lado el Papa Francisco I que califico de “vergüenza” lo ocurrido, busca desviar la responsabilidad de los gobiernos imperialistas mientras le intenta dar un rostro “humano” a la reaccionaria Iglesia Católica.

Para los capitales imperialistas no hay fronteras, para los trabajadores sí

Las leyes inmigratorias imperialistas llevan a que miles se jueguen la vida para escapar de la miseria en la que viven. Quedan en manos de los contrabandistas y las mafias que conviven con las fuerzas de seguridad de los países Europeos. Si logran entrar a algún país europeo los trabajadores inmigrantes serán los que hagan las peores labores, super explotados y perseguidos por las policías racistas. Cuando esas condiciones son insoportables vemos las revueltas de inmigrantes en las principales ciudades de Europa como sucedió en París o hace pocos meses en Estocolmo [2] .

Si millones deben emigrar es producto de que el imperialismo no respeta fronteras, el saqueo de los recursos por parte de las principales empresas, las guerras por razones de “seguridad nacional” imperial o ocultas tras “razones humanitarias” llevan a las mayores penurias de millones en todo el planeta.

Evitar nuevas masacres como la de Lampedusa no vendrá de los llamados a la conciencia de las autoridades como dice el Vaticano. Tampoco es una solución las propuestas reaccionarias como la del presidente italiana Napolitano que busca mayor “control” en las fronteras. Por el contrario son los trabajadores y sus organizaciones las que se deben poner a la cabeza de la defensa de sus hermanos inmigrantes, luchando en primer lugar por tirar las leyes discriminatorias y xenófobas, reclamando la igualdad de derechos civiles y laborales.

Una salida de fondo que garantice la igualdad y acabe con el racismo y la xenofobia solo puede llegar si la clase obrera toma es sus manos estas demandas en el marco de enfrentar el dominio de la burguesía imperialista para que la crisis la paguen los capitalistas.

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