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TELEFONICOS

Un balance necesario para luchar por una dirección clasista

El conflicto con Telefónica terminó con un acta-resolución del Ministerio de Trabajo, similar a lo acordado con Telecom, consiguiendo un 16% de aumento, votado en una asamblea de solo 900 trabajadores. Muchos compañeros no concurrieron por estar en contra o se abstuvieron de participar por el gran desgaste, producto de la política divisionista de la dirección. A pesar de esto, luchamos por más de 120 días, profundizando en las últimas semanas con ocupación de sectores técnicos, y la toma del call de Aerolíneas Argentinas en un edificio telefónico de Capital.

16 de agosto 2007

El conflicto con Telefónica terminó con un acta-resolución del Ministerio de Trabajo, similar a lo acordado con Telecom, consiguiendo un 16% de aumento, votado en una asamblea de solo 900 trabajadores. Muchos compañeros no concurrieron por estar en contra o se abstuvieron de participar por el gran desgaste, producto de la política divisionista de la dirección. A pesar de esto, luchamos por más de 120 días, profundizando en las últimas semanas con ocupación de sectores técnicos, y la toma del call de Aerolíneas Argentinas en un edificio telefónico de Capital.

Límites burocráticos

Un límite promovido por la dirección del gremio (CGT-CTA) fue separar a los trabajadores de ambas empresas, llamando a aceptar el acuerdo con Telecom, que contiene modificaciones en el convenio, con cambios en los horarios de entrada del sector técnico y una cláusula impuesta por las empresas y el gobierno de mantener guardias del 10% en las huelgas (cuando en nuestro convenio no hablaba de porcentajes). Estas mismas cláusulas están en el acta con Telefónica. En la dudosa votación de la asamblea general de más de 3.000 telefónicos, donde no se contaron los votos ante la evidente mayoría por la negativa, la conducción se ganó el repudio de un amplio sector de trabajadores. Para ganar lo que se necesitaba era retomar el camino de la toma de edificios de 2004 y la unidad con los contratistas de 2006, como planteamos desde la Violeta (www.agrupacionvioleta.org.ar) para que el conjunto de los telefónicos, lográramos el 25% de aumento, porcentaje sentido por los trabajadores.

Qué conducción gremial necesitamos

¿Es posible ganar las luchas salariales o de condiciones laborales con direcciones sindicales conciliadoras con el gobierno, que a su vez le brinda grandes beneficios a las empresas? ¿es posible pelear con una dirección que ni siquiera reconoce una votación en una asamblea general al punto de levantar la huelga sin contar los votos?; ¿o que ante tanta predisposición de los trabajadores contra las empresas, nos haga retroceder, dividiendo nuestras fuerzas y aceptando un acta salarial que no afecta las millonarias ganancias patronales y los beneficia en puntos convencionales? Estas son preguntas que Claudio Marín, secretario adjunto de FOETRA (integrante de la CTA y el MIC) pretende responder dando recetas de combatividad por ahí, cuando de verdad ya había respondido para conveniencia del gobierno (hasta le hizo campaña pública a Filmus en el transcurso del conflicto) y contra la necesidad de los trabajadores de pelear “haciendo política” para romper el techo salarial. “Esto era lo posible”, dicen. Osvaldo Iadarola, secretario general, planteó que el gobierno vigilaba sigilosamente los reclamos salariales. El ministro Tomada se volcó esta vez mucho más abiertamente a favor de las empresas, endureciendo la pelea y deshilachando los disfraces combativos de otras ocasiones, cuando el gobierno daba aire. Por eso necesitamos un sindicato combativo; realmente democrático; que sea independiente de toda tutela patronal o del Estado y que luche por las necesidades de los trabajadores y el pueblo, y no con la lógica oficial “de lo posible”.

La oposición fue dividida en varias propuestas. Una debilidad que debemos superar

En este sentido y abriendo una discusión fraternal creemos que las agrupaciones antiburocráticas no estuvieron a la altura de marcar un camino alternativo de dirección del conflicto. Las propuestas de paro escalonado de la lista Roja o el paro indefinido del PO si no iban acompañadas de medidas radicalizadas con tomas de edificios y unidad con los contratistas, con un paro total de las telecomunicaciones e instalaciones para los grandes clientes y empresarios, era imposible arrancar el triunfo. Lo mismo para los compañeros de la Bordó que no propusieron medidas serias, más que una carpa en la embajada española. Había que profundizar las medidas no solamente extenderlas. Otros sectores críticos como los integrantes de la CTA, disidente de Marín, y que responden a Claudio Lozano no fueron alternativa alguna.

Polo opositor

Sin embargo creemos que es necesario un polo opositor que entusiasme a un gran sector de compañeros, que plantee una dirección democrática y combativa y qué sindicato necesitamos. Seguiremos planteando la unidad con el conjunto de los tercerizados por un convenio único nacional para todos los telefónicos, incorporando también a los call centers. Desde la lista Violeta venimos siendo consecuentes con la unidad de efectivos, contratistas y Atento, no solo en los volantes sino en cada acción y en cada asamblea. Para llevar adelante las tareas que tenemos planteadas, insistimos en el llamado a los compañeros de la Agrupación Clasista del PO, la Roja de IS, a la Bordó del PCR y a todos los que quieran llevar adelante esta política, a realizar plenarios en común y comenzar a coordinar no solo para las elecciones sino para las acciones. A la vez es necesario abrir el debate estratégico sobre la nacionalización bajo gestión de los trabajadores de las empresas de las telecomunicaciones y todas las privatizadas, en contraposición a la política de empresa mixta (mitad estatal, mitad privada) de la conducción actual de FOETRA.

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