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TELEFONICOS

Telefónicos: forjar una oposición clasista

Mientras el glamour kirchnerista se paseaba por Palma de Mallorca de la mano de Cristina, desayunando con reyes y cenando con empresarios españoles, en el sur, Telefónica niega el aumento de salario, agranda sus ganancias y endurece sus posiciones exigiendo mayor productividad y más flexibilidad. Acorde a este ritmo, y en búsqueda de mayor amistad con el imperialismo español, la candidata tranquilizó al presidente de la empresa César Alierta, prometiéndole de paso un futuro “reajuste” (aumento) de tarifas.

2 de agosto 2007

Mientras el glamour kirchnerista se paseaba por Palma de Mallorca de la mano de Cristina, desayunando con reyes y cenando con empresarios españoles, en el sur, Telefónica niega el aumento de salario, agranda sus ganancias y endurece sus posiciones exigiendo mayor productividad y más flexibilidad. Acorde a este ritmo, y en búsqueda de mayor amistad con el imperialismo español, la candidata tranquilizó al presidente de la empresa César Alierta, prometiéndole de paso un futuro “reajuste” (aumento) de tarifas.

Vergüenza y ganancias

Es así que esta última semana los medios se hicieron eco del balance contable del primer semestre del año del Grupo Telefónica. La empresa española, en el mercado nacional, acusa una facturación de más de 2.800 millones de pesos; un 22% más que el mismo período del año pasado. Sus ganancias netas superan los 90 millones. A la vez, el INDEC divulgó que el negocio de la telefonía celular creció casi un 30%. Un nicho que crece mucho, mientras en Europa (por problemas de contaminación y otros asuntos) está estancado.

Música y disciplina

Estas cifras son una verdadera provocación a los miles de trabajadores telefónicos que estamos peleando por un aumento de sueldo del 25%. Y no sólo eso. Cristina también es prometió a los capitalistas españoles “un movimiento obrero disciplinado”; música para los oídos burgueses que pretenden modificar las condiciones de trabajo del convenio telefónico; y mantener y profundizar la tercerización del trabajo en las telecomunicaciones (más contratistas bajo convenios negreros como los de UOCRA, y más Atentos y call centers bajo Comercio).

Incredulidad, unidad y política

¿Será cierto entonces lo que dicen nuestros dirigentes, Osvaldo Iadarola y Claudio Marín, que señalan que el gobierno está de nuestro lado? Difícil creer. Más bien, nuestra lucha no cesa de demostrar lo contrario; la convivencia del gobierno con las empresas es fluida, y la pelea es cada vez más “política”, y choca una y otra vez con los límites sindicalistas que le quieren imponer.
Si bien nadie tiene el triunfo garantizado de antemano, diferente sería la perspectiva de nuestras fuerzas si los trabajadores tercerizados estuvieran incluidos en la pelea o bien si avanzáramos en desarrollar los lazos con los usuarios populares, que viven a diario los atropellos y las estafas de estas empresas privatizadas, y sufren la negación o un limitado servicio, que tiene en la actualidad una necesidad social fundamental.

A pesar de...

Sin embargo, y a pesar de la dirección de FOETRA Bs. As., muchos telefónicos seguimos peleando: tomando edificios y manteniendo una dura lucha; sosteniendo un conflicto que supera ya los tres meses. En estos momentos varios edificios de Telefónica están siendo ocupados. Y seguimos movilizados y marchando, como hicimos estos días. Con todo, la orientación política de la dirección del gremio no se profundiza, y las acciones no lastiman en magnitud las ganancias ni intereses de la empresa; lo que sigue siendo un gran límite por superar. Por eso, para aspirar seriamente a ganar, debemos golpear sobre los grandes clientes y bancos, como cuando fue la lucha contra los despidos en 2001, en la que llegamos a tomar la Bolsa de Comercio.

Polo opositor

Así es que, ante las maniobras burocráticas y la dureza patronal se ha abierto en FOETRA Bs. As. la necesidad de construir una oposición seria y clasista; de organizarnos en sentido de desarrollar un sindicato democrático, independiente del gobierno y las empresas. Hoy hay que exigirles a la CGT y la CTA un paro y movilización en común hacia la empresa y el Ministerio para golpear a Telefónica seriamente. También se hace necesario que las centrales sindicales nacionales aporten de los fondos sindicales el dinero para cubrir los días caídos, tanto de convencionados como de contratistas, para que no nos quiebre por hambre.

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