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Comunicados de prensa

EN LOS MEDIOS

Subte, Kraft y el nuevo movimiento obrero que desafía a la burocracia sindical

Editoriales de los diarios Clarin, la agencia Telam, y en Crítica Digital sobre las luchas en Subte, Kraft, y el nuevo movimiento obrero que se está desarrollando y desafia a la burocracia sindical.

PTS

11 de noviembre 2009

En Clarín:

Ricardo Kirschbaum, Editor de Clarín

El oficialismo ha unificado su voz para denunciar intentos "desestabilizadores". Comenzó por la Presidenta, siguió por los habituales voceros oficialistas, incluidos piqueteros del mundo K, y alcanzó hasta la CGT de Moyano. La central obrera ha llamado a una marcha para el viernes 20 de apoyo a Cristina y para denunciar a los "desestabilizadores", entre los que ubican a los grupos mediáticos.

Toda esta puesta en escena es para disimular la fuerte derrota que ayer ha sufrido la estrategia oficial de quebrar a los delegados del subte que piden una organización sindical propia. Piden lo que ya le otorgaron velozmente a uno de los hijos de Moyano, un sindicato de peajes.

¿Por qué este distinto rasero para otorgarle a unos y negarles a otros?

Estos dirigentes del subte son de izquierda: provienen de las fracciones duras del trotskismo y también del peronismo. Y enfrentan a la UTA, sostén del aliado de Kirchner, Hugo Moyano.

El conflicto provoca serio malestar a los pasajeros que reclaman de viva voz que los servicios se normalicen. El Gobierno sabe que ésta es una huelga con alto poder de erosión e intentó terminar con ella. Pero ni el forzamiento de la ley –declarando esencial el servicio– ni la presencia de la Policía pudo hacer andar los trenes.

El desafío por izquierda ha sorprendido al kirchnerismo. No encuentra fórmulas para desactivar la protesta –ya le sucedió con Kraft– y el conflicto deja prueba de las presiones de Moyano sobre el matrimonio Kirchner y las necesidades políticas de éstos para contenerlo.

Peor aún: la CTA está en un dilema y debe definir qué hará frente al Gobierno, mientras se denuncian presiones oficiales sobre la empresa para despedir a los delegados.


De Telam

Hermosilla corta Alem en un nuevo reclamo para reincorporar a los despedidos

Pasaron las elecciones internas en Kraft, pero el conflicto con los trabajadores despedidos continúa vigente. Si bien más leve -mantienen el corte parcial sobre Alem- esta movilización es la primera protesta que encabeza Darío Javier Hermosilla.

En las elecciones del martes (4/11) resultó triunfadora la posición de Javier Hermosilla, militante del Partido de los Trabajadores por el Socialismo (PTS).

Esta movilización es la primera protesta desde la elección de una nueva comisión interna gremial en la fábrica ex Terrabusi. Esta mañana, los trabajadores de la estadounidense Kraft Foods llegaron a las puertas del Ministerio de Trabajo para reclamar la reincorporación de los 52 operarios que permanecen despedidos luego del conflicto que comenzó en agosto pasado. Ese medio centenar de empleados de la ex fábrica Terrabusi quedaron fuera del último acuerdo. Hermosilla había prometido no hacer nuevas medidas de fuerza dentro de la fábrica.

Decenas de manifestantes -acompañados por agrupaciones políticas y estudiantes universitarios- desplegaron carteles y pancartas frente a las oficinas de Carlos Tomada y mantienen cortados algunos carriles que conducen hacia el sur por la avenida Alem.

Hermosilla denunció que la compañía rompió “su compromiso de no despedir a más trabajadores” al convertir 8 suspensiones en cesantías en los últimos días. Los trabajadores marcharán a la sede de la cartera laboral, ubicada en Alem al 600, para demandar la reincorporación de todos los despedidos.

Sobre los participantes de la movilización, Hermosilla aseguró a Télam que "no participa la lista de Bogado, no entedemos porque".

Uno de los despedidos, Cristian Abarza, había dicho en diálogo con Télam que van a estar unas dos horas y es posible que corten una de las vías de Alem, mano a Casa Rosada.


En Crítica Digital

Moyano quiere recuperar la calle para los Kirchner

El líder gremial se subió a la teoría oficial del supuesto “plan desestabilizador” y llamó a preservar el “proceso democrático” con una demostración de poder territorial. El Gobierno quiere neutralizar a los piqueteros díscolos y al sindicalismo de izquierda.

Justo en el momento en que la conflictividad social tiene como protagonistas a sectores que no reportan al kirchnerismo, Hugo Moyano volvió a demostrar su alineamiento incondicional con el gobierno nacional. La CGT anunció ayer que en diez días encabezará una movilización hacia Plaza de Mayo para respaldar el “orden constitucional” y “el proceso demócratico”.

El consejo directivo de la central decidió que el viernes 20 de noviembre, en el día de la Soberanía Nacional, retornará a las calles para hacer una demostración de fuerza y ratificar que, pese a la crisis de representatividad que lo carcome, el sindicalismo oficial aún es uno de los dos pilares esenciales sobre los que asienta la gobernabilidad el kirchnerismo. El otro lo constituyen los intendentes del conurbano bonaerense.

“La CGT expresará ese día el deseo de garantizar el proceso democrático. Ningún reclamo puede ubicarse por encima del orden constitucional”, afirmó el secretario general del sindicato de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, durante la conferencia de prensa que ofreció ayer.

La convocatoria de los gremios alineados con Moyano se basa exactamente en la misma lectura que hace el Poder Ejecutivo de la situación actual y cuenta con el impulso del matrimonio presidencial. Anteayer, Cristina Fernández de Kirchner aseguró que existen situaciones “amplificadas” y “provocadas” que pretenden llevar adelante un plan de “desestabilización”. También ayer, el PJ nacional que ungió nuevamente a Néstor Kirchner como presidente, anunció que irá a la Plaza de Mayo el 20.

“La marcha fue convocada porque la CGT entiende que existe una situación de enrarecimiento del clima político, por lo que los trabajadores deben tener una activa participación (...) el sistema democrático debe garantizar que los derechos de uno terminen donde empiezan los de los demás”, dijo Schmid. “Se están moviendo fuerzas políticas y sociales y, como el movimiento obrero representa una parte muy activa de la democracia, la CGT ha adoptado la decisión de movilizarse masivamente para expresar su opinión”. Junto a Schmid, estuvieron el jefe del gremio judicial, Julio Piumato, y el titular del sindicato de Canillitas, Omar Plaini.

El acto fue decidido en una reunión secreta que organizó Moyano el lunes con los jefes sindicales –como reveló ayer Crítica de la Argentina– donde acordaron respaldar a la conducción de la UTA.

Sin embargo, la movilización cegetista no sólo expresará el respaldo y la gratitud hacia el matrimonio presidencial: también será una concentración en defensa propia, una respuesta tardía y obligada frente a las expresiones sindicales de base que desbordan a los gremios que reportan a Moyano. La punta de ese iceberg cuyas dimensiones reales pocos conocen se pudo ver en los últimos dos meses, en Kraft Terrabusi y en Metrovías. Ayer, los delegados del subte cumplieron con una nueva medida de fuerza, pese a todos los intentos del Gobierno y de la UTA por detenerla, y hoy la comisión interna que venció a los representantes de Rodolfo Daer en la multinacional alimenticia volverá a reclamar la reincorporación de los despedidos ante el ministerio de Trabajo.

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