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Historia

Lenin y la historia del Partido Bolchevique - 5ta. Conferencia (Parte IV)

“Sin teoría revolucionaria, tampoco puede haber movimiento revolucionario”*

14 de septiembre 2006

No podemos terminar este ciclo de conferencias sin referirnos, aunque sea brevemente, a las ideas filósoficas de Lenin. Porque Lenin, no sólo es el genio político que construye un partido con flexibilidad táctica e intransigencia ideológica; también es el autor de El desarrollo del capitalismo en Rusia, de 1899, y de Qué Hacer, el famoso trabajo de polémica con los economistas, donde plantea su célebre apotegma sobre que “sin teoría revolucionaria, tampoco puede haber movimiento revolucionario”. También es autor de una de las teorías sobre el imperialismo que aún hoy se discute y tiene vigencia. Pero, además, tenía una visión de la filosofía que va desde Materialismo y Empirocriticismo -que escribió durante 1908 y publicó en 1909- hasta el estudio de la Ciencia de la Lógica de Hegel, algo que emprende en medio de los avatares de la guerra mundial, cuando trataba de encontrar las raíces más profundas de por qué la socialdemocracia traicionó los principios revolucionarios.

Materialismo y Empiriocriticismo
Este trabajo fue concebido como una lucha en defensa del materialismo, contra una corriente –el empiriocriticismo– que, podríamos definir, es similar a la de los actuales postmodernos. ¿Qué dicen los postmodernos? A grandes rasgos y esquemáticamente, sostienen que hay distintas versiones de la realidad, que no existe una única realidad común que pueda conocerse objetivamente, y por tanto hay meros relatos, narraciones distintas sobre la realidad de las que no puede establecerse su carácter verdadero o falso. Como reacción a la pretensión de establecer leyes científicas inmutables, los postmodernos niegan toda idea de verdad científica.
Pero el empiriocriticismo, era a su vez un tipo de positivismo crítico cuyos referentes más importantes eran Mach y Avenarius. Esta corriente filosófica radicaliza el aspecto empírico del positivismo y, a diferencia del positivismo inicial que prentendía instaurar una suerte de cientificismo basado en la observación de los hechos, excluyendo el conocimiento de las causas, llega incluso a negar el reconocimiento formal de la existencia de objetos reales y objetivos. De acá el empiriocriticismo desprendía una teoría del conocimiento basada en un psicologismo extremo, ya que para esta corriente los hechos constituían conjuntos relativamente estables de sensaciones, eso explica su carácter subjetivista e idealista y sus semejanzas con las corrientes postmodernas que niegan la posibilidad de conocer objetivamente la realidad y menos aún de transformarla.
En 1908, que era en Rusia, como vimos en conferencias anteriores, un momento histórico reaccionario, el empiriocriticismo estaba influenciando a un sector de los marxistas, por eso Lenin escribe esta crítica polémica, en defensa del materialismo.
Entonces, Lenin ataca a los empiriocriticistas, diciendo que son tan idealistas subjetivos como el obispo Berkeley. La filosofía de Berkeley –como la de Hume, Mach y Avenarius- se inscribía en la tendencia idealista del empirismo. En oposición al llamado empirismo materialista representado por Bacon, Hobbes y Locke, que postulaba que la fuente de la experiencia sensorial estaba en el mundo exterior, y que éste existía objetivamente, es decir, independientemente del sujeto que lo percibiera, Berkeley sostenía como principio de su filosofía que “ser es ser percibido” y que los objetos del mundo son sólo ideas que dependen de la mente. Por esto se considera su filosofía como idealista e inmaterialista. Una consecuencia teológica del pensamiento de Berkeley es la necesidad de la existencia de Dios para preservar la causalidad de nuestras experiencias: la percepción del objeto es una idea en Dios, y el objeto sigue existiendo cuando aparentemente nadie lo percibe simplemente porque Dios lo observa constantemente. De un empirismo a ultranza, se culmina en un idealismo subjetivo extremo.
Lenin, también va a presentar una discusión sobre Kant. El actual retorno al kantismo también tiene esta misma raíz: la suposición de que no se pueden conocer más que los fenómenos, es decir, la forma en que los objetos “aparecen” frente al sujeto; pero no su esencia, es decir, el objeto tal cual es en sí mismo.
Entonces, Lenin, en Materialismo y Empiriocriticismo, trata de demostrar que todos los marxistas que ceden teóricamente a las posiciones de Mach y Avenarius son “berkelianos”, porque confunden el concepto de “ser” con el de “ser percibido” y que, por esa vía, terminan negando la posibilidad de conocimiento de la realidad y, por tanto, la posibilidad de transformarla.
Materialismo y Empirocriticismo tiene mala fama entre los reaccionarios, porque defiende el materialismo. Pero también es cierto que es un trabajo con planteos que Lenin luego va a superar. En la polémica utiliza una concepción relativamente unilateral del proceso de conocimiento, empleando de forma acrítica el concepto de “reflejo” como una suerte de reproducción intelectual de la realidad externa, confundiendo el “objeto del conocimiento” con el “objeto real”. Ahora bien, hay que señalar que el Lenin de este libro es previo a su estudio de la dialéctica hegeliana.

Cuadernos Filosóficos
El estudio de la Ciencia de la Lógica de Hegel, le servirá a Lenin para concluir uno de sus principales apotegmas teóricos y políticos: la verdad siempre es concreta; es decir, está compuesta por múltiples abstracciones, que no todas tienen el mismo valor y se combinan entre sí de maneras diversas en cada momento. Este estudio lo emprende durante la I° Guerra Mundial. ¿Qué significaba entender que la verdad siempre es concreta, en este caso?
Si había algún mínimo indicio de justicia, para esta guerra, era que Serbia permanecía aplastada por el imperio Austro-húngaro. Si no hubiera habido guerra mundial, todos los socialistas del mundo tendrían que haber apoyado a Serbia en la lucha contra el imperio que la oprimía. Si no se contempla el aspecto de enfrentamiento entre potencias, la guerra de Serbia era justa. Pero esta guerra estaba inextricablemente ligada a una realidad más global, en la cual la opresión de la nación Serbia era sólo una parte. La supuesta defensa de Serbia, por la cual los aliados ingleses, franceses y rusos van a la guerra, sólo era una ínfima parte de la verdad. La verdad es que van a la guerra porque existe el imperialismo [ver LVO 202].
Este pensamiento puede desarrollarse incorporando la noción de totalidad. La verdad es la totalidad del conjunto de los aspectos del fenómeno, de las relaciones recíprocas entre las partes que lo componen y las relaciones que este objeto establece con el conjunto de la realidad. En este sentido, la opresión nacional de Serbia era un problema; pero no explicaba la guerra en su totalidad. Lo que explicaba la guerra era que Austria quería quedarse con parte de Francia, que era un mercado mayor que el propio, y parte de Polonia. Ese mismo interés disputaba Rusia.
Ahora bien, el sujeto no puede captar todas las relaciones que se eslabonan en la concreción de la realidad. Alcanza a dilucidar las relaciones más significativas que le permiten actuar sobre la realidad, pero no puede establecerse una copia, un reflejo de la realidad en la mente, como quedaba esbozado en Materialismo y Empiriocriticismo.
Estudiando a Hegel, Lenin descubre que el sujeto, por el contrario, puede comprender cuál es la jerarquía que puede establecerse entre las distintas determinaciones en cada momento, cuáles son centrales y cuáles partes subordinadas, orientándose en la realidad, a través de las categorías o conceptos.
Lenin señala, entonces, que hay que ver en cada situación concreta, qué es lo central y qué es lo secundario o subordinado; ver como estas contradicciones evolucionan; eso es la clave para orientarse teóricamente y en la práctica política. Si bien el sujeto no puede copiar, mentalmente, la realidad tal cual es, puede aproximarse a su conocimiento de manera asintótica.
Al poder comprender la dialéctica, Lenin puede predecir –aún cuando se encuentra aislado de las masas en esos momentos- que los sufrimientos y humillaciones superiores a los habituales, van a terminar por convertir en una consigna popular la de volver las armas contra la propia burguesía. Y esto no es una discusión teórica, sino práctica, porque el 8 de marzo de 1917 (27 de febrero, según el calendario ortodoxo ruso) comienza una movilización de mujeres que piden pan, porque hay un racionamiento terrible impuesto por la economía de guerra, dando inicio a la segunda revolución rusa.
Lenin ya conocía a Hegel en forma elemental; pero el estudio profundo de la Ciencia de la Lógica, le permite advertir cómo un partido como el socialdemócrata alemán –que era la estrella de la II° Internacional-, con millones de obreros, con centenares de revistas, sindicatos, periódicos, núcleos, etc, en vez de transformarse en una gran fuerza revolucionaria se convierte en lo inverso: un obstáculo más que el proletariado deberá vencer para enfrentar la guerra imperialista. Porque cuando llega un gran acontecimiento, como es la guerra, al no haber pasado por revoluciones, al haber crecido durante un período relativamente pacífico, el partido se amoldó a la realidad del imperialismo.
En Materialismo y Empirocriticismo, entonces, Lenin hace una defensa del materialismo contra quienes opinaban que no se podía conocer la realidad, que esta no tiene una existencia independiente del sujeto que conoce. En los Cuadernos Filosóficos, donde están plasmadas sus reflexiones sobre el estudio de la dialéctica hegeliana, sostiene que la realidad se puede conocer a través de conceptos dinámicos, porque la verdad es concreta. Los Cuadernos Filosóficos no son una obra, sino sólo los apuntes de Lenin en los márgenes de la obra de Hegel. Esas anotaciones al margen permiten a Lenin llegar a conceptos que, después, encontraremos desarrollados también en Trotsky.

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Aunque estas conferencias han sido, necesariamente, un poco esquemáticas, para concentrar tantos conceptos y datos históricos en tan poco tiempo, esperamos haber logrado el objetivo de que ustedes puedan abordar los textos que aquí nombramos que hacen a la teoría marxista y la historia del partido bolchevique hasta 1917. Fundamentalmente, aspiramos a que los trabajadores y los estudiantes aquí presentes tengan elementos para conocer no sólo el período que desarrollamos y la obra de Lenin, sino para abordar otros trabajos que tratan el período posterior, como la Historia de la Revolución Rusa, de León Trotsky, una obra magnífica que ningún marxista puede dejar de leer por sí mismo, para lo cual este ciclo de conferencias es meramente una introducción.

* Lenin, Qué Hacer
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Una dialéctica de gran escala

(…) la dialéctica de Lenin tenía un carácter masivo. Su pensamiento –sus oponentes a menudo lo acusaban de esto- “simplificaba” la realidad, en realidad hacía a un lado lo secundario y episódico para lidiar con lo básico. De la misma forma, Engels “simplificó” la realidad cuando definió al Estado como destacamentos armados de gente con apéndices materiales en forma de cárceles. Pero esta era una simplificación ahorrativa: en verdad, insuficiente en sí misma para una evaluación de las coyunturas del día, era decisiva en el análisis histórico último.
El pensamiento de Lenin operaba con las clases vivas como los factores básicos de la sociedad y así revelaba todo su poder en aquellos periodos en que las grandes masas entraban a escena, esto es, en períodos de profundos cataclismos, guerras y revoluciones. La dialéctica leninista era una dialéctica de gran escala. (…).
De etapa a etapa, el pensamiento de Lenin se hizo más fuerte, más audaz, y al mismo tiempo más agudo y más flexible.

Trotsky, “Escritos sobre Lenin, dialéctica y evolucionismo” en Escritos Filosóficos, CEIP.
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Glosario

Asintótico. Del griego asumptolos, que quiere decir “que coincide sin encontrarse”. En matemática, es una línea que expresa los valores de la función de una variable y que, gráficamente, se aproxima a una coordenada, sin llegar jamás a tocarla.

Avenarius, Richard (1843-1896). Filósofo alemán. Profesor de filosofía y de física inductiva. Fue uno de los fundadores del círculo academico-filosófico de Leipzig y el creador de la escuela empiriocriticista. Es autor de la Crítica de la experiencia pura y El concepto humano del mundo.

Berkeley, George (1685-1753). Filósofo irlandés. Dedicó su obra a fundar la fe en el discurso racional. Tras estudiar en Dublín y ordenarse sacerdote, en 1710 escribió su obra fundamental titulada Los principios del conocimiento humano, y en 1734 fue nombrado obispo anglicano. Berkeley adoptó desde el principio un inmaterialismo que lo enfrentó a Hobbes y a Locke: según él, afirmar que las cosas existen independientemente de nuestra percepción implica una contradicción, sobre todo desde un empirismo consecuente. Berkeley inauguró con ello el principio del idealismo, según el cual “el ser” de las cosas es su “ser percibidas”. Sin embargo, si los objetos no existen como fundamento de nuestras representaciones mentales, tenía que haber algo existente que, permaneciendo fuera de nuestra mente, suscitase nuestras percepciones, un principio que Berkeley halló en Dios.

Hegel, Georg Wilhelm Friedrich (1770-1831). Filósofo alemán que representa la cumbre del idealismo filosófico, que habría de tener un impacto profundo en el materialismo histórico de Karl Marx. Hegel asistió al seminario de Tubinga con el poeta Friedrich H˜ölderlin y el filósofo idealista objetivo Schelling. Los tres estuvieron atentos al desarrollo de la Revolución Francesa y colaboraron en una crítica de las filosofías idealistas de Immanuel Kant y su seguidor, Fichte. Su primera gran obra publicada es Fenomenología del espíritu. En vida suya se publicaron también la Enciclopedia de las ciencias filosóficas, la Ciencia de la Lógica y los Elementos de la Filosofía del Derecho. Varias otras obras sobre la filosofía de la historia, religión, estética y la historia de la filosofía se recopilaron a partir de los apuntes de sus estudiantes y se publicaron póstumamente. Hegel desarrolló la dialéctica como método de conocimiento científico basado en el supuesto de que todo lo existente está sujeto al devenir, al cambio y al movimiento. Este proceso dialéctico que da cuenta de la dinámica de lo existente explica el devenir a través de la contradicción, como conflicto entre opuestos, la negación y la síntesis como superación, que implica a la vez conservación y negación. Una cosa es ella misma y no es ella, porque en realidad toda cosa cambia y se transforma ella misma en otra cosa. Esto significa la superación de la lógica formal y el establecimiento de la lógica dialéctica. La identidad es la determinación de lo simple inmediato y estático, mientras que la contradicción es la raíz de todo movimiento y vitalidad, el principio de todo automovimiento. La imaginación corriente capta la identidad, la diferencia y la contradicción, pero no la transición de lo uno a lo otro, que es lo más importante, cómo lo uno se convierte en lo otro.
Tras la muerte de Hegel, sus seguidores se dividieron en dos campos contrarios. Los hegelianos de derecha, discípulos directos de Hegel en la Universidad de Berlín, defendieron la ortodoxia evangélica y el conservadurismo político del periodo posterior a la restauración napoleónica. Los de izquierda vinieron a ser llamados hegelianos jóvenes e interpretaron a Hegel en un sentido revolucionario, lo que los llevó a atenerse al ateísmo en la religión y a la democracia liberal en la política. Entre los hegelianos de izquierda se cuenta a Bruno Bauer, Ludwig Feuerbach, David Friedrich Strauss, Max Stirner y Karl Marx.

Kant, Immanuel (1724-1804). Filósofo idealista subjetivo alemán. En el pensamiento de Kant suele distinguirse un período inicial, denominado precrítico, caracterizado por su apego a la metafísica racionalista y su interés por la física de Newton. En 1781 se abrió el segundo período en la obra kantiana, al aparecer la Crítica de la razón pura, en la que trata de fundamentar el conocimiento humano y fijar asimismo sus límites; el giro copernicano que pretendía imprimir a la filosofía consistía en concebir el conocimiento como trascendental, es decir, estructurado a partir de una serie de principios a priori impuestos por el sujeto que permiten ordenar la experiencia procedente de los sentidos; resultado de la intervención del entendimiento humano son los fenómenos, mientras que la cosa en sí es por definición incognoscible. El sistema fue desarrollado posteriormente por Kant en su Crítica de la razón práctica, donde establece la necesidad de un principio moral a priori, el llamado imperativo categórico (principios o leyes prácticas que ordenan una determinada conducta con independencia de la materia de la acción y de sus efectos).

Mach, Ernst (1838-1916). Físico y filósofo austríaco. Realizó estudios experimentales de carácter físico y sobre la fisiología de los sentidos, y escribió, entre otras obras, La mecánica en su desarrollo histórico y Contribución al análisis de las sensaciones. Más tarde se dedicó a los problemas generales de la metodología científica. Recién hace pocos años se han conocido sus investigaciones en el campo de la balística, en las que estudió las propiedades de las ondas de choque producidas en las explosiones. El comportamiento de esas ondas se describe todavía actualmente en términos tales como efecto Mach.

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