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Editorial

Si Salamanca viviera, estaría expulsado del SMATA

El movimiento de los delegados de base que tiene como símbolos a Kraft y al Subte, es el emergente de un nuevo fenómeno más amplio que está produciendo importantes consecuencias políticas. Ya ha dejado al descubierto el enorme desprestigio en las masas de la dirección de la CGT, uno de los principales aliados y sostenes de la alianza de poder de los Kirchner y el conjunto del peronismo.

Manolo Romano y Ruth Werner

19 de noviembre 2009

El movimiento de los delegados de base que tiene como símbolos a Kraft y al Subte, es el emergente de un nuevo fenómeno más amplio que está produciendo importantes consecuencias políticas. Ya ha dejado al descubierto el enorme desprestigio en las masas de la dirección de la CGT, uno de los principales aliados y sostenes de la alianza de poder de los Kirchner y el conjunto del peronismo.

Este movimiento antiburocrático que se venía desarrollando “por abajo” ha tomado estado público al impactar en una situación política donde la oposición patronal viene empantanada y sufriendo derrotas a manos del gobierno, cuando no en crisis abierta como “la gestión” de Macri en la Capital. El monopolio Clarín y el “partido de los medios”, hacen el doble juego perverso de amplificar la sensación de “caos” de los piquetes y las acciones obreras para pegarle “por izquierda” al gobierno; al mismo tiempo que multiplican las declaraciones de la farándula reaccionaria -que en medio del paro de subterráneos pidió “seguridad y represión”- para jaquearlo también por derecha.

El mayor cimbronazo es el que atraviesa, claro está, la propia cúpula sindical. Después de recibir la contraorden de la presidenta que frustró la marcha del 20 de noviembre a Plaza de Mayo, Moyano viajó a Córdoba a presentar su Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista. De las declaraciones de Belén llamando a una cruzada contra “la zurda loca”, Moyano pasó en el acto de lanzamiento a reivindicar “a históricos dirigentes sindicales cordobeses como Agustín Tosco, Atilio López y René Salamanca, lo que arrancó la primera ovación de los asistentes” cuenta, con asombro, el diario La Voz del Interior. A propósito de Salamanca, el dirigente clasista del SMATA Córdoba en los 70 desaparecido por la dictadura militar, en el palco estaba Omar Dragún, actual secretario del gremio automotriz provincial. El “Belén” cordobés que expulsó al delegado de base de la planta de FIAT-IVECO, Hernán Puddu, acusándolo por televisión de “promover el “caos” por estar ligado “a la izquierda y los derechos humanos”. El “delegado de izquierda” es atacado por la dirección de su gremio por negarse a firmar un acta que justificaba despidos de contratados, cuando las mismas automotrices que ahora anuncian nuevos récord de producción y exportación, adujeron crisis. Si Salamanca viviera, estaría expulsado del SMATA cordobés. Los Kirchner protegen a lo peor de la burocracia sindical, mientras sostienen que en los sindicatos de la CGT “hay pluralismo”. El colmo fue que Cristina haya dado un discurso en defensa del “modelo sindical argentino” nada menos que en la sede de la UF de José Pedraza, el burócrata-empresario que se asoció a las privatizaciones, el desguace de los ferrocarriles de Menem, y que viene de imponer la lista única en las elecciones gremiales del ex Gral. Roca proscribiendo a la oposición clasista de la lista Bordó.

Se ha abierto una crisis en un pilar del régimen político argentino, el llamado “modelo sindical” que rige bajo la Ley de Asociaciones Profesionales que ata a los sindicatos al Estado, reproduce a la casta burocrática y mantiene el monopolio de la representación gremial para la CGT. Esto es considerado una cuestión de vida o muerte para la burocracia sindical. En el año 1973, fue la propia CGT la que -como parte de sus mecanismos de control en momentos que sellaban el Pacto Social con las cámaras empresarias y el gobierno de Perón- forzó reformas parlamentarias a la Ley de Asociaciones Profesionales que le dieron aún mayor poder para intervenir las seccionales díscolas, y más restricciones para presentar listas de oposición. Era una reacción al ascenso de sectores clasistas y antiburocráticos que irrumpieron desde 1969 con el Cordobazo.
En otra relación de fuerzas, a la salida de la dictadura y con el auge democrático de las clases medias, con Alfonsín ganando las elecciones tras su denuncia del “Pacto militar-sindical”, se dio otra crisis. En ese momento, como ahora, también existía una burocracia sindical muy desprestigiada, a tal punto que el radicalismo estuvo a un voto de imponer en el Congreso la Ley Mucci que debilitaba el unicato de la CGT y permitía cierta representación de las minorías, a expensas de avanzar en la injerencia estatal sobre los sindicatos. Y al mismo tiempo, la CGT se vio obligada a dar cierta “apertura” en grandes gremios permitiendo presentar listas de oposición en la UOM o el SMATA en los primeros ‘80 para canalizar un proceso “democrático” o de “renovación sindical” desde abajo, que fue cerrado por el ubaldinismo y la reconstrucción del peronismo en la oposición.

Actualmente, bajo un gobierno peronista, es la “oposición republicana” la que tiene en agenda parlamentaria del nuevo Congreso una Ley por la “libertad sindical”, como anticipó Patricia Bullrich de la Coalición Cívica , que permita más de una central obrera. De hecho, Elisa Carrió en sus viejos tiempos del ARI ya presentó un proyecto de “Ley de Garantismo Sindical” a la medida de sus aliados de la CTA de entonces. Como lo reconoció el propio Yasky, la “central alternativa” puede apoyar una reforma por el estilo, lo que significaría que la centroizquierda puede volver en la “cuestión sindical” a los mismos alineamientos políticos que en la “cuestión agraria”, al revés de los recientes acuerdos que viene haciendo con el oficialismo, como en la Ley de Medios. Para la dirección de la CTA la democracia sindical se conquistaría con una reforma desde arriba para que puedan existir varios sindicatos por rama, reemplazando el actual “modelo sindical” del “unicato” peronista por otro “modelo” similar al de los sindicatos europeos, de matriz socialdemócrata, ambos manteniendo la injerencia del Estado y sus leyes sobre la libre organización de los trabajadores.

El programa de la Cuarta Internacional (la verdadera, no la que imagina Belén que “maneja desde afuera” a la dirección de la CTA ) para los sindicatos, empieza por la bandera de la independencia del Estado capitalista, sin lo cual la “autonomía” que pregona la “central alternativa” es un engaño. En tanto para la dirección de la CTA la democracia sindical se reduce a su aspecto formal, como la posibilidad de libre afiliación individual de los trabajadores en negro y desocupados, para nosotros significa la lucha por la unificación de las filas obreras, mediante cuerpos de delegados de base que representen a todos, para terminar con la precarización laboral y las divisiones impuestas en los ’90, que hace de los sindicatos - y no sólo de sus direcciones- organizaciones antidemocráticas y regimentadas, donde sólo hay derechos, y retaceados, para una minoría de trabajadores en blanco. Impulsamos la recuperación de las organizaciones de base que desafíen el control de la patronal en los lugares de trabajo, apostamos a la formación de coordinadoras regionales que unifiquen distintas unidades de producción y ganen influencia territorial mediante la unidad de ocupados y desocupados, superando los límites gremiales y atrayendo a los sectores populares que están bajo el dominio del aparato de intendentes y punteros. El PTS convoca a militar en sus filas a todos los que quieran construir un partido que actúe tanto en los sindicatos como en las organizaciones de masas del movimiento estudiantil, en la perspectiva de organismos de democracia directa y autodefensa que se conviertan en el embrión de un nuevo Estado de los trabajadores, un partido revolucionario para conquistar un gobierno obrero y popular.

Desde esta estrategia es que apoyamos el importante paso adelante que significa en ese camino la constitución del Plenario de Trabajadores Clasistas que encabezan los dirigentes de Zanon y el Sindicato Ceramista de Neuquén, la Comisión Interna de Kraft-Terrabusi, la agrupación clasista de los delegados del Subte, junto a decenas de delegados y comisiones internas de todo el país, que con un programa antipatronal y antiburocrático se disponen a enraizar una corriente nacional en todos los sindicatos de la CGT y la CTA.


Crece la campaña contra las expulsiones en SMATA y UOM

PTS Córdoba

Los días 11 y 12 de noviembre se llevaron a cabo los congresos de la UOM y el SMATA de Córdoba. Fueron expulsados los delegados de base Hernán Puddu, de Iveco, Francisco Juárez de CIT Metal y Guillermo Francioni de Tubos Trans Electric. Puddu es expulsado por el SMATA de Dragún por no firmar el acta que dejaba a más de 300 compañeros en la calle en enero de este año. La burocracia de la UOM expulsó a Juárez y Francioni por oponerse a la suspensión de un plan de lucha que terminó en un acuerdo salarial rechazado por la enorme mayoría de los metalúrgicos.

Precisamente por esto, las conducciones atacan a estos delegados.
Clarín, Página 12 y Crítica se hicieron eco de la campaña de denuncia que va ganando fuerza en el movimiento obrero de Córdoba y cuenta con la solidaridad de amplios sectores que repudian las expulsiones y las declaraciones de estos burócratas, como los de SMATA que atacaron en un comunicado a los organismos de derechos humanos. Ya se han realizados marchas y pronunciamientos. Es necesario multiplicar la solidaridad y que todos los sectores sindicales que dicen defender la pluralidad dentro de las organizaciones gremiales se pronuncien en defensa de estos compañeros. Lamentablemente hasta ahora, conducciones de sindicatos que se dicen “democráticos” como la CTA o Judiciales de Córdoba, han estado ausentes de la campaña, excepto casos de delegados a título individual. Los organismos de DDHH, centros de estudiantes, las organizaciones sociales y políticas tienen que estar al frente de nuevas movilizaciones y acciones para imponer la vuelta de estos compañeros.

El PTS, junto a otras organizaciones pusimos de pie una Coordinadora contra las expulsiones y en defensa de los delegados antiburocráticos. El próximo miércoles 25/11 se realizará una nueva movilización para que estos compañeros vuelvan a entrar a sus gremios y desarrollar la oposición clasista en los sindicatos.

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