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Internacional

CUMBRE SOBRE CAMBIO CLIMATICO

Represión y disputas en Copenhague

La lógica del capital se impone y agudiza la crisis político - ambiental en la cumbre sobre Cambio Climático, desnudando tanto su incapacidad como su carácter reaccionario; llevando a cabo violaciones a los DD.HH. y anulando las breves ideas de reforma.

Hugo Echeverre

17 de diciembre 2009

La lógica del capital se impone y agudiza la crisis político - ambiental en la cumbre sobre Cambio Climático, desnudando tanto su incapacidad como su carácter reaccionario; llevando a cabo violaciones a los DD.HH. y anulando las breves ideas de reforma.

Una movilización de 100.000 personas fue duramente reprimida, y sólo entre el sábado y domingo fueron detenidos más de 1300 manifestantes.
“Creo que hay que culpar al capitalismo por el cambio climático -declararon los manifestantes golpeados- (…) Vine aquí para decir que las conferencias de la ONU no me representa, y que las grandes empresas y los gobiernos ricos no pueden resolver esta crisis (…) la policía está respondiendo con gas pimienta, bastones y arrestos indiscriminados”.

El arco político e ideológico de estas manifestaciones va desde cuestionamientos al capital por parte de grupos de izquierda europeo, como posiciones reformistas que imploran una humanización de las formas de producción capitalista, pretendiendo una reglamentación de variables económicas básicas para la competitividad.

Deuda Climática

En este marco de tensión, las restricciones a los observadores han ido aumentando al ritmo de las disputas y declaraciones de los bloques. El G-7 más China (el bloque de los países “en desarrollo”) exige mayores compromisos en la reducción de emisiones por parte de los países “desarrollados”; y algunos estados latinoamericanos reclaman de EE.UU. y Europa el reconocimiento de una “deuda climática”. Exigen financiamiento y tecnología.

Con todo, “la particularidad de América Latina es que la mayor proporción de emisiones no proviene del sector energía sino del conjunto Agricultura, Cambios en el Uso de la Tierra y Silvicultura (CUTS), donde tan importante como las emisiones de CO2 son las de CH4 (metano) y el N2O (óxido nitroso)”1.

Este es un aspecto clave a la hora de analizar América Latina con relación al resto de las regiones, singular además para el caso argentino donde se multiplica la deforestación, la apropiación de tierra, el monocultivo, los agrotóxicos y la extensión de la frontera agrícola.

“El CO2 –continúa el informe- derivado de la deforestación así como el N2O y el CH4 de la agricultura se vuelven factores determinantes de las emisiones latinoamericanas; tanto o más que el CO2 proveniente de la quema de combustibles fósiles. Y estos tres sectores, Energía, Agricultura y CUTS contribuyen casi en la misma proporción”2.

A su vez, los países industrializados, EE.UU. y Gran Bretaña principalmente, impulsan un “mercado de carbono”, que les permitiría seguir contaminando y trasladar el problema ambiental a la periferia; mientras exigen bajas de emisiones imposibles para los estados semicoloniales. Las amenazas y maniobras imperialistas apuntan también a anular el Protocolo de Kioto, que establece parámetros de mitigación acordados hace dos años, que EE.UU. no reconoce. Las emisiones de CO2 deben ser recortadas al menos en un 30% en los próximos 5 años.

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