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El PTS en el 1° de Mayo

“Reconstruir una intelectualidad socialista y militante, orgánica de la clase trabajadora”

Ya no vivimos los tiempos en que los ideólogos y los políticos de la burguesía nos decían que estábamos ante una decadencia irreversible de la clase trabajadora, y que lo que teníamos por delante era un dominio sin alternativa del capitalismo, el fin de la historia del que hablaba Francis Fukuyama.

Christian Castillo

3 de mayo 2007

Ya no vivimos los tiempos en que los ideólogos y los políticos de la burguesía nos decían que estábamos ante una decadencia irreversible de la clase trabajadora, y que lo que teníamos por delante era un dominio sin alternativa del capitalismo, el fin de la historia del que hablaba Francis Fukuyama.
En estos años vimos al imperialismo, con las ocupaciones de Afganistán y de Irak, mostrar abiertamente su cara guerrerista y ser repudiado por millones. En este último país, lo que Bush y sus amigos pensaron que era una operación sencilla para garantizar a los Estados Unidos otro siglo de dominio mundial se transformó en una pesadilla para la principal potencia imperialista, mostrando con claridad su decadencia. Y en el propio territorio del imperialismo norteamericano, los trabajadores inmigrantes vienen luchando para tener plenos derechos de ciudadanía y denunciando las condiciones de superexplotación a las que son sometidos.
En este Día Internacional de los Trabajadores decimos: ¡Abajo el imperialismo! ¡Viva la lucha de los trabajadores y los pueblos del mundo! ¡Viva la unidad internacional de la clase trabajadora!
En América Latina, con las rebeliones populares en Ecuador, en Bolivia y acá mismo, en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, que tuvieron como centro a esta ciudad de Buenos Aires, la fuerza de la acción directa de masas dijo: ¡Presente! para echar al basurero de la historia a gobiernos antipopulares como los de Fernando De la Rúa, Jamil Mahuad o Gonzalo Sánchez de Losada.
Estas grandes rebeliones populares impusieron una nueva relación de fuerzas y elevaron las aspiraciones de amplios sectores del movimiento de masas de nuestros países. Pero no pudieron evitar que las clases dominantes retuviesen el poder recurriendo a recambios políticos para preservarse, como el ocurrido en nuestro país con la llegada al gobierno de Kirchner, hace ya casi cuatro años.

Doble diskurso

Un gobierno que para favorecer a los mismos grupos empresarios que se enriquecieron bajo la dictadura, y después con Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde, tuvo que recurrir al famoso doble discurso kirchnerista. Un gobierno que se proclama defensor de los derechos humanos pero militariza Santa Cruz con los gendarmes en las escuelas. Que habla en los discursos contra la “política de los ‘90” pero mantiene en manos de Repsol el petróleo y el gas, en manos de Telefónica y Telecom los teléfonos y así con todos los recursos estratégicos privatizados la década anterior. Que dice que está por la “redistribución del ingreso” hacia los trabajadores, pero favorece ganancias monumentales para los mismos empresarios que se enriquecieron con Menem. Que interviene en forma burda el INDEC, buscando limitar los reclamos obreros en las paritarias. Un gobierno que dice estar contra las relaciones carnales y le organiza actos a Chávez pero manda tropas a Haití y facilita la agresión yanky contra Irán.
Pero el doble discurso hoy comienza a develarse. Miremos atentamente Santa Cruz, compañeros, donde a pesar de todo el aparato gubernamental, de los gendarmes y del control de la prensa, los docentes no han podido ser doblegados. Un síntoma de tendencias que estamos seguros van a repetirse durante el próximo mandato presidencial, con pingüino o con pingüina, y para lo cuál tenemos que prepararnos.
El PTS levanta hoy esta tribuna para plantear la necesidad de construir un gran partido de la clase trabajadora, una herramienta que permita terminar con estos gobiernos al servicio de los empresarios e imponer un gobierno de los trabajadores.
Queremos convocar para que luchen junto a nosotros por este proyecto no sólo a los trabajadores que pelean y se organizan para enfrentar a la burocracia y las patronales, como muchos de los que están aquí presentes, sino también a los estudiantes y la juventud combativa; y queremos también convocar detrás de esta perspectiva, a reconstruir una intelectualidad socialista y militante, orgánica de la clase trabajadora, todo lo contrario de lo que hemos visto en los últimos años, cuando la gran mayoría de los intelectuales se entregó de pies y manos a los distintos proyectos de los políticos radicales y peronistas.
Todas las mejores organizaciones revolucionarias que construyó la clase trabajadora a lo largo de su historia incluyeron esta fusión entre lo mejor de la vanguardia obrera y la intelectualidad revolucionaria.

Chávez o Trotsky

Hoy, como decíamos, estamos viviendo una nueva situación en nuestro continente. Ya pocos dicen que la clase obrera no existe o que no lucha. Hay importantes procesos de recomposición en la clase obrera argentina, boliviana, mexicana o venezolana. Sin embargo, en lugar de tratar de aportar para que los trabajadores que luchan se organicen y den pasos en su independencia política, una parte de la izquierda nos pone como modelo al gobierno de Chávez, incluso llamando a integrarse en un partido común con los empresarios y militares bolivarianos. Un Chávez que más allá de la retórica no ha tocado las bases económicas del poder de las empresas imperialistas y de la oligarquía venezolana. Que recientemente ha llegado incluso hasta a citar el Programa de Transición escrito por Trotsky, el programa fundacional de la IV Internacional, pero que en ocho años de gobierno, al contrario de lo que allí se plantea, en vez de avanzar en la expropiación a los capitalistas en los sectores estratégicos de la economía, se asocia con ellos en empresas mixtas. Y que en vez de favorecer la organización de milicias obreras se apoya en el ejército burgués.

Candidatos para los grandes capitalistas

En nuestro país, los enjuagues electorales que vemos en esta ciudad y que también estamos viendo a nivel nacional, con personajes que se “borocotizan” y saltan de un lugar a otro, son expresión que la clase dominante no ha podido reconstruir fuerzas políticas más o menos sólidas frente a la crisis histórica del radicalismo y el peronismo. Hoy la política burguesa se organiza en torno a figuras, candidatos, y no a partidos o proyectos políticos.
Veamos sino la Ciudad de Buenos Aires, donde desde el PTS estamos enfrentando a los Macri, los Telerman y los Filmus, los candidatos de la privatizadas y los grandes capitalistas. Podrían estar todos en una misma lista y a nadie le llamaría la atención. Todos ellos son portadores de verdaderos “prontuarios” políticos.
Macri, el amigo de Sobisch, el que se enriqueció con la patria contratista durante la dictadura y con las privatizaciones bajo el menemismo; Telerman, con sueldo pagado por la SIDE en el gobierno de Menem, después duhaldista y después ibarrista, hoy aliado al ex vicejefe de De la Rúa, Enrique Olivera, en un acuerdo bendecido por el cardenal Bergoglio, y donde están desde los piquetruchos de Libres del Sur hasta la propia UCeDé fundada por la familia Alsogaray. Y finalmente tenemos al hombre de Kirchner, Daniel Filmus, ayer redactor de la Ley Federal de Educación menemista y hoy el que se opuso al paro de los maestros en repudio al salvaje asesinato de Fuentealba.
Lamentablemente un sector de la izquierda ha copiado el formato de recurrir a figuras por fuera de proyecto colectivo alguno, a pesar del fracaso que mostró Luis Zamora, que utilizó su carisma mediático para atacar la idea de construir un partido de la clase obrera.
Porque tener legisladores o diputados que no sean parte de un proyecto colectivo anclado en la clase trabajadora no lleva a ningún lado: si salen elegidos o son rápidamente cooptados, como pasó con varios de los legisladores del zamorismo que terminaron con Kirchner, o quedan en la mayor impotencia.
Nosotros creemos que un bloque parlamentario socialista y revolucionario puede ser muy útil, para desenmascarar ante los ojos de los trabajadores las maniobras de la política capitalista y para alentar la organización política independiente y la movilización extraparlamentaria de los trabajadores, que es la única forma de conseguir conquistas a favor de la mayoría obrera y popular. Porque nosotros nos presentamos a elecciones, para difundir nuestras ideas y para dar también pelea a los políticos capitalistas en este terreno que nos es completamente desfavorable, pero sabemos que la transformación social por la que luchamos no va a venir con los votos sino, como ocurrió hace noventa años en Rusia, mediante una revolución social liderada por la clase trabajadora. Tenemos entera confianza que en este siglo XXI, nuevamente los explotados volverán a tomar el cielo por asalto.
A 121 años de los hechos de Chicago que llevaron a transformar el 1° de Mayo en un día de lucha de la clase obrera en todo el mundo, quiero terminar señalando nuestro compromiso de continuar la lucha por la que se fundaron la Primera, la Segunda, la Tercera y la Cuarta Internacionales, la conquista del poder por parte de los trabajadores, para terminar con este sistema de explotación y opresión y construir la sociedad socialista.

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