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Internacional

Primeros efectos en un mundo capitalista en crisis

Aún la crisis está en desarrollo, pero es evidente que la catástrofe en Japón –junto a EE.UU. y Alemania una de las tres grandes potencias imperialistas- está llamada a tener importantes repercusiones en la economía y la geopolítica mundiales. Entre sus primeros efectos cabe señalar:

Eduardo Molina

17 de marzo 2011

Primeros efectos en un mundo capitalista en crisis

Martes negro”,

¿Y después? El derrumbe de la bolsa de Tokio impactó a las bolsas de todo el mundo provocando oscilaciones y especialmente bajas en las bolsas europeas como en la jornada del martes 15. A pesar de los esfuerzos del gobierno japonés por contener la caída en los precios de los valores, es difícil que se recuperen fácilmente; las acciones de Tepco, por ejemplo, cayeron un 24%. Si las corporaciones y fondos japoneses decidieran vender bonos norteamericanos (Japón es el segundo poseedor mundial de estos bonos, después de China) para obtener fondos frescos, los efectos en los mercados financieros podrían ser imprevisibles.

Bajas en los precios del petróleo y las materias primas.

Al preverse menor demanda de petróleo de Japón, que es el tercer consumidor mundial y gran importador de hidrocarburos, su precio descendió a menos de 100 dólares por barril, cuando hasta ahora venía primando una tendencia alcista a consecuencia de los enfrentamientos en Libia. Entre tanto, los precios de la soja, maíz y trigo también cayeron un promedio de 5%, así como el cobre y otros metales cuyos precios sufrieron oscilaciones a la baja. ¿Será esto un alerta de que las “burbujas” financieras formadas en torno a la especulación con las materias primas en los mercados a término están comenzando a agotarse?

El “renacimiento atómico” al borde de abortar.

El alza del petróleo venía alentando una recuperación de la industria nuclear, con varios países programando la ampliación de su parque de reactores, en un negocio multimillonario para un puñado de transnacionales dueñas de la tecnología. Fukushima le ha asestado un golpe quizás mortal a estos planes. Alemania anuló la prolongación del servicio de 7 unidades y China suspendió planes. EE.UU., donde el accidente de Three Mile Island en 1979 abrió tres décadas de estancamiento en el sector, también revisaría sus nuevos proyectos.

Un cono de sombra sobre la producción y el comercio internacional.
El importante rol de las corporaciones japonesas en una serie de ramas de punta (automotriz, electrónica, computación, semiconductores, etc.) con operaciones productivas “transnacionalizadas” y articuladas a través de decenas de plantas y flujos con China, EE.UU. y Europa, está amenazado por la paralización de fábricas claves en la isla de Honshu. Si su reactivación se demora, las pérdidas productivas podrían ser cuantiosas y afectar a los gigantes de la industria nipona y sus filiales ultramarinas. ¿Cuál sería el impacto en un contexto de inestabilidad de la economía y el comercio mundiales, con fuertes tendencias recesivas?

Estos elementos añaden inestabilidad a una coyuntura de la economía y las finanzas mundiales donde las herramientas de intervención estatal, “salvataje” de bancos y empresas y medidas de “ajuste” utilizados para contener la crisis –como en la Unión Europea- comenzaban a mostrar signos de agotamiento, con la debilidad de la recuperación norteamericana, un cuadro complicado en Europa y tendencias inflacionarias en China. A las dificultades económicas se vienen agregando mayores tensiones interestatales y en los regímenes políticos de varios países importantes y, notablemente, un avance en el desarrollo de la lucha de clases que se expresa en la “primavera árabe” y las manifestaciones y huelgas en Europa.

La crisis japonesa añade un elemento de peso a este cuadro general. Sus repercusiones también pueden hacerse sentir en la geopolítica regional. China, Japón y las dos Coreas comparten un escenario donde el ascenso chino con sus pretensiones como potencia tensa todas las contradicciones. El debilitamiento así sea temporal de Tokio es visto con preocupación por EE.UU., y no es casual que Obama haya salido a respaldar fuertemente a su aliado, como tampoco, que Moscú y sobre todo Beijing hayan ofrecido ayuda importante en combustible. El inestable mapa de los equilibrios regionales también ha temblado al compás del sismo y puede terminar sufriendo modificaciones.

¿Hacia donde se inclinará la suerte del debilitado imperialismo japonés? Está por verse si los esfuerzos de Tokio y el eventual apoyo de EE.UU. y otros gobiernos son suficientes para evitar una contracción mayor en lo inmediato. Algunos analistas sostienen que podría predominar el estancamiento y perjudicar la recuperación “global”. Otros, estiman que una política de reconstrucción japonesa, inyectando masivamente recursos podría tener efectos positivos y “acelerar la salida”.

Habrá que esperar la evolución de la situación en las próximas semanas para detectar qué tendencias o combinación de tendencias predomina. Por lo pronto, el “Gran Terremoto del Este” y el desastre de Fukushima actúan agregando un elemento imprevisto a las complejas condiciones de la crisis capitalista mundial.

E.M.

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