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Claves N° 6

Por un programa de acción

Los acontecimientos de septiembre dejan importantes lecciones. La vanguardia necesita dotarse de un programa de acción y defenderlo en las organizaciones obreras y populares.

18 de septiembre 2008

1 No hay que confiar ni apoyar el proceso de diálogo entre el Gobierno y la derecha. Es una trampa que favorece a la reacción y busca desmovilizar y adormecer a los trabajadores, los campesinos y pueblos originarios.

2 ¡No a la impunidad! Castigo al masacrador Leopoldo Fernández y todos los autores materiales e intelectuales de los ataques fascistas, mediante tribunales populares.

3 Por el armamento de los trabajadores y el pueblo. La masacre de El Porvenir demuestra una vez más su necesidad y urgencia. Los ejemplos de Tiquipaya, el Plan 3000 y Cuatro Cañadas muestran que sectores avanzados asumían su legítimo derecho a defenderse. ¡Rechazamos la hipocresía de la prensa y la TV privadas, que ponen un signo igual entre la violencia reaccionaria de los paramilitares y fascistas y la violencia legítima del pueblo humilde! Los grupos de choque autonomistas siguen armados. Hay que poner en pie en todas las organizaciones de masas Comités de Autodefensa, y centralizarlos en milicias obreras y campesinas. Los “movimientos sociales” que quieren defender al que consideran su gobierno tienen que exigir a Evo armas y entrenamiento eficaz, y que se abran los cuarteles para ello.

4 Ninguna confianza en las Fuerzas Armadas y la Policía. El Estado de Sitio no desarmará a los fascistas, aunque unos pocos queden presos, pero será usado por el Ejército para perfilarse como el “árbitro” defensor del orden burgués contra los trabajadores y el pueblo. La COB y las organizaciones campesinas deben levantar una política para quebrar el control sobre la tropa de la oficialidad, casta reaccionaria “entrenada” en masacrar obreros y campesinos como en Octubre. ¡Basta de maltrato cuartelero a los soldados! ¡Plenos derechos de organización y políticos a la tropa! ¡Retiro inmediato de las tropas bolivianas que están en Haití!

5 Hay que golpear a la reacción en donde más le duele, el corazón de su poder económico, social y político es la propiedad de la tierra, las empresas, los bancos e industrias. Tenían razón las voces que llamaban a ocupar las fincas y empresas de los Marinkovic, Dabdoub y demás. Hay que imponer una verdadera reforma agraria, liquidando el latifundio. ¡La Tierra y territorio para nuestros hermanos campesinos e indígenas! ¡Nacionalización sin pago y bajo control de los trabajadores de las empresas de todos los clanes burgueses y terratenientes!

6 ¡Fuera el imperialismo! La expulsión de Goldberg es un gesto de dignidad nacional pero completamente insuficiente para frenar la injerencia imperialista. ¡Fuera las transnacionales! ¡No pago de la deuda externa! Nacionalización 100% del gas, el petróleo y demás recursos naturales bajo control obrero colectivo. ¡No a la intervención “amistosa” de la ONU, OEA y UNASUR! ¡Por la solidaridad de los trabajadores y los pueblos de toda América Latina con la lucha del pueblo boliviano contra los ataques de la reacción proimperialista!

7 ¡Sólo la fuerza de los trabajadores, los campesinos, los pueblos originarios y los sectores populares puede aplastar a la reacción y a sus grupos fascistas!

8 Por un gran frente único para la lucha de los trabajadores y las masas de todo el país. Los “movimientos sociales” integrados en el CONALCAM simpatizan con el MAS y tienen ilusiones en la nueva CPE como forma de resolver sus demandas. Les decimos que no confíen en el diálogo y la concertación con la derecha, sino sólo en sus propias fuerzas y en la movilización. Hay que imponer en la COB una línea para llamarlos a luchar unitariamente contra la reacción y por las demandas obreras, campesinas y populares. Este sería también el mejor camino para comenzar a preparar política y prácticamente una Asamblea Popular que concentre las fuerzas obreras, campesinas, indígenas y populares, abriendo el camino a una salida obrera y campesina a la crisis.

9 Es urgente convocar al congreso de la COB (que los dirigentes vienen postergando hace meses) para hacer el balance de los recientes hechos, adoptar una posición obrera y fijar los próximos pasos a seguir, uniendo el combate contra la reacción a la lucha por el salario y las demandas obreras y populares.

10 El movimiento obrero, campesino y popular necesita las manos libres para batir a la reacción. Por eso, la preparación de la lucha es inseparable del combate en la COB y las organizaciones de masas por la independencia política del gobierno tanto como frente a los empresarios y sus partidos. Al calor de esta lucha hay que construir una dirección revolucionaria para los sindicatos.

11 Los trabajadores y estudiantes que formamos la LOR-CI participamos sin condiciones en toda acción progresiva para enfrentar a la derecha con los métodos de la movilización de masas, pero sin conceder el menor apoyo político al gobierno y manteniendo todas nuestras críticas a su accionar al servicio de la colaboración de clases con la burguesía, que sólo ha servido y sirve para envalentonar a la reacción y postergar los reclamos de los trabajadores y el pueblo.

12 La lucha sigue. ¡A no bajar la guardia! Reiteramos nuestro llamado a los trabajadores mineros de Huanuni, al magisterio urbano de La Paz, a los luchadores del Plan 3000, a la juventud que quiere enfrentar a la derecha, a la izquierda obrera y socialista, a impulsar sin tardanza un bloque de lucha y por una política independiente de los trabajadores desde las fábricas, minas, barrios, comunidades y centros de estudio.

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