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MOVIMIENTO OBRERO

¿Por qué luchamos por el reparto de las horas de trabajo?

Hernan "Bocha" Puddu

25 de septiembre 2014

Las patronales usan a los trabajadores como variable de ajuste ante la caída de las ventas. Pero también para derrotar la organización obrera de base, muchas veces influenciada por activistas de izquierda, el PTS en particular. Las ganancias acumuladas estos años son siderales y permitirían sostener todos los puestos de trabajo.
Las empresas quieren meter miedo, y aprovechar la crisis para disciplinar a los obreros y sacar una nueva tajada que alimente aún más sus ganancias. Si se produce menos, tranquilamente se puede repartir las horas de trabajo entre todos los obreros, reduciendo la jornada sin tocar los salarios. Pero las empresas destruyen empleos y lanzan miles a la calle: en el capitalismo sus intereses son opuestos a los de los trabajadores.
¡Familias en la calle nunca más! es el grito en Lear y Donnelley. Los trabajadores y sus familias, junto a las organizaciones sociales y políticas solidarias, se plantan frente a la prepotencia patronal y exponen lo que se quiere ocultar: los puestos de trabajo que se perdieron. Iveco, Better (logística de Iveco, donde fueron despedidos todos los trabajadores con complicidad de la burocracia), VW Pacheco, Fiat, son algunas empresas que nadie se entera que despiden, por estar dominadas por las conducciones burocráticas de los sindicatos, que desalientan e impiden cualquier tipo de resistencia.

En el capitalismo se incorporan incesantemente nuevas máquinas y tecnologías que disminuyen el tiempo que cuesta producir los autos, los alimentos, todas las mercancías. Eso en lugar de redundar en disminución de las horas de trabajo para el obrero se transforma en lo contrario, en cada vez mayor presión de trabajo. Es que los capitalistas son insaciables en su sed de ganancias.

¿Qué salida te ofrecen los dirigentes burocráticos como Pignanelli, Dragún, Daer o Caló? Dicen “te pagan lo que dice la ley” o “sos contratado, no se puede hacer nada”. Te ofrecen unos pesos de indemnización, en el mejor de los casos, y a poner un remis, o un kiosco. Una aventura, ante la crisis económica y social, que se está comenzando a desarrollar en el país.

Reparto de las horas sin tocar el salario
Hace años que hay fabulosas ganancias. Ahora las empresas se amparan en la crisis pero en realidad la “levantan en pala”. Sin ir más lejos, Lear se prepara a tomar nuevo personal. ¡Pero las patronales buitres siguen llorando! ¡Que abran los libros de contabilidad! Quedará en evidencia que la crisis que descargan sobre los obreros, para las empresas significa ganancias millonarias. Si jubilan o despiden “voluntariamente” a un obrero, que tomen otro trabajador para que no recarguen de trabajo nuestros cuerpos “rotos”. Donde tercerizaron, que los compañeros sean incorporados a los convenios. Donde trabajábamos 12 horas de lunes a lunes, trabajemos menos horas, pero todos, sin suspensión. Reduzcamos los ritmos, y trabajemos todos 4, 6 horas, de lunes a viernes. ¿Es imposible? ¡No! Es difícil, pero recuperando los cuerpos de delegados, las asambleas, peleando por el control de los ritmos de producción, es la única salida realista, para que la crisis no la paguen nuestros cuerpos, nuestros seres queridos, y que el 1% de la sociedad, los patrones, resignen parte de sus ganancias.
En el capitalismo se incorporan incesantemente nuevas máquinas y tecnologías que disminuyen el tiempo que cuesta producir los autos, los alimentos, todas las mercancías. Eso en lugar de redundar en disminución de las horas de trabajo para el obrero se transforma en lo contrario, en cada vez mayor presión de trabajo. Es que los capitalistas son insaciables en su sed de ganancias. Y cuando hay crisis, sólo ofrecen cargarla en nuestras espaldas. Los socialistas luchamos porque los beneficios de las mejoras de la productividad se los apropie la humanidad toda, liberando del tiempo de trabajo y aumentando el tiempo para la recreación con nuestras familias y amigos.

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