Todos estos años de lo que llamaron un “crecimiento histórico” y “rentabilidad récord”, los salarios de la mayoría no lograron recuperar el poder adquisitivo del 2001 y casi un 40% de los trabajadores
siguen en negro. Ahora que la crisis capitalista internacional amenaza con bajar la producción, los empresarios nos quieren hacer pagar sus malos negocios aplicando la misma receta que en los años 90: congelamiento salarial, suspensiones y despidos.
Las empresas automotrices lanzan un chantaje, con verdaderos actos de lock out patronal, para que posterguemos todas nuestras demandas. La General Motors que pretende echar a más de 400 trabajadores de su planta de Rosario, viene de obtener cerca de 1200 millones de pesos por ventas en los primeros 5 meses de este año. El 22% más que el mismo periodo del 2007. Y así podríamos seguir enumerando a todas las multinacionales que quitan horas extras, aplican suspensiones con rebaja salarial, planes de despidos y mandan a los más expuestos, los jóvenes contratados, directamente a la calle. No sólo pasa en las automotrices sino también en la rama de los frigoríficos, las textiles o las del neumático, como Fate donde la patronal que retacea el aumento salarial presenta un “preventivo de crisis” para que el Ministerio de Trabajo les de el visto bueno para congelar salario, suspender y despedir. Los empresarios se niegan
a reabrir las paritarias, pero están imponiendo a la fuerza nuevas y peores condiciones de salario y empleo.
Ante esto, los dirigentes de la CGT piden que confiemos en sus negociaciones en el Ministerio de Trabajo. Pero con el viejo lema “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”, muchos terminarán quedándose en la casa, suspendidos o despedidos. En Renault de Córdoba, cuando la patronal anunció que “necesitaba despedir 600 trabajadores”, la “gran negociación” que consiguió el SMATA fue arreglar el despido de 300. En la multinacional Easy de Buenos Aires y en la General Motors de Rosario fue la disposición a la lucha de la base la que obligó a los delegados del sindicato a enfrentar los despidos, y así pudieron frenarlos. Los dirigentes de la CGT postergan el reclamo de un aumento de emergencia, el famoso “bono de 500 pesos” que dejan para “el momento oportuno”, y encima terminan negociando suspensiones que significan una quita del salario de hasta el 30% y hasta despidos. Esto no es “custodiar el empleo”, como dicen, sino las ganancias de los capitalistas.
Tenemos que exigir desde las asambleas, las comisiones internas y los delegados de base que los sindicatos se pongan a la cabeza de una gran lucha nacional de todo el movimiento obrero, como hicieron los trabajadores de General Motors donde el Smata fue llevado a la lucha para enfrentar los despidos con la votación de asamblea. Se necesitan un plan de lucha nacional de los sindicatos de la CGT y también de la CTA para que triunfen los reclamos de los docentes que luchan en la Capital y en varias provincias. Se necesita poner a las grandes organizaciones sindicales en defensa del empleo, el salario y las condiciones de vida de los trabajadores.
Ni despidos, ni suspensiones. Aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y planes sociales.
Reapertura de las paritarias para discutir un salario igual a la canasta familiar y el fin del trabajo en negro. Ante la baja de la producción: reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario. Ante los lock out patronales, los cierres o despidos masivos hay que ocupar y poner bajo control obrero, como hicieron los trabajadores de Zanon en Neuquén que hoy siguen produciendo y duplicaron los empleos. Para dar trabajo para todos se necesita un verdadero plan de obras públicas controlado por las organizaciones obreras junto a los movimientos de desocupados, que en lugar de estar financiado con los fondos de los aportes jubilatorios, se haga mediante impuestos a las grandes fortunas y la nacionalización de la banca.