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Debates

PO e IS ante la policía: ¿reforma o disolución?

El caso de gatillo fácil en Bariloche y la posterior represión policial desató nuevamente la discusión sobre el rol de la policía y las fuerzas de represión.

24 de junio 2010

El caso de gatillo fácil en Bariloche y la posterior represión policial desató nuevamente la discusión sobre el rol de la policía y las fuerzas de represión. Por un lado, sectores fachos salieron a apoyar a la policía asesina de Río Negro y a defender la mano dura contra los pobres, tildados de “delincuentes”. Por el otro, sectores “progresistas”, muchos de los cuales apoyan al gobierno K que ordenó la represión a los trabajadores de Kraft el año pasado, insisten con la falsa idea de que se puede “reformar” la policía.

Muchos de estos sectores, como el propio PJ, Proyecto Sur o Libres del Sur, a los que se sumó el PCR, el MST y, lamentablemente, el Partido Obrero e Izquierda Socialista, son firmantes de las distintas declaraciones de la Multisectorial de Bariloche1 que, por ejemplo, denuncia “la situación de acefalía gubernamental a nivel provincial y municipal y la incompetencia expuesta frente a toda una sociedad movilizada”. Es decir, exigen mayor “intervención” del gobierno.

Una policía “veraz y transparente, con formación en los derechos humanos”

 El Partido Obrero suscribe a una de las declaraciones de la multisectorial de Bariloche donde aseguran que “No queremos una policía que sólo (!?) sepa de reprimir y matar, de acuerdos y corrupción. Exigimos una fuerza policial veraz y transparente, con formación social y en derechos humanos.”

Por su parte, Izquierda Socialista da un paso más y en un comunicado2 afirman que “es necesaria una profunda reforma de la institución policial, que ponga el acento en la prevención, limite al mínimo (!?) el uso de armas de fuego, y NUNCA se dispare a matar. (...) El agente de policía debe tener una formación acorde a la responsabilidad de portar un arma, que incluya los conceptos básicos de derechos humanos, y los derechos constitucionales de todos los individuos. También debe tener un sueldo digno y derecho a la sindicalización. Proponemos que los comisarios sean elegidos por el pueblo, como sucede en USA.”

Más allá del poco feliz ejemplo de elegir comisarios “como en Estados Unidos” (una de las policías más brutales y racistas del mundo, que todos los años mata cientos de negros y latinos) la política “democratizante” del PO e IS de pelear por una policía “formada en derechos humanos” es una gran claudicación a la derecha que salió ofensivamente en Bariloche a defender a la policía, cediéndole al discurso de “más seguridad”.

Desde el PTS participamos de las marchas en Bariloche y en el resto del país (como la realizada el sábado siguiente a la represión en la ciudad rionegrina de Cipolletti) en repudio al gatillo fácil y la represión con todas las organizaciones, pero sin sumarnos a los pedidos de “reforma” policial.
Marx explicó con gran claridad que la policía y el delito son instituciones complementarias. El aparato policial alimenta el delito, con el cual lo unen lazos directos y negocios comunes y el delito justifica la existencia del aparato policial, que defiende la gran propiedad diciendo defender al vecino.

El rol de la policía, como “banda de hombres armados”, es el de defender mediante el monopolio de la fuerza la propiedad privada capitalista, por eso para los socialistas revolucionarios no se trata de reformar esta reaccionaria institución sino de terminar con ella. Por eso desde el PTS luchamos por la disolución de las fuerzas policiales y su reemplazo por una milicia obrera y popular, subordinada y controlada por las organizaciones obreras, del pueblo oprimido y los militantes de los derechos humanos.

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