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“No están todos los responsables sentados en el banquillo”

La historia de Vicky, como ella misma lo dice, trasciende lo individual y es una historia colectiva. Es la del macabro plan sistemático de robo de bebés y es en esa causa en la que el pasado martes declaró en los tribunales de Comodoro Py.

“No están todos los responsables sentados en el banquillo”
5 de mayo 2011

La historia de Vicky, como ella misma lo dice, trasciende lo individual y es una historia colectiva. Es la del macabro plan sistemático de robo de bebés y es en esa causa en la que el pasado martes declaró en los tribunales de Comodoro Py. Los acusados son Bignone, Videla, Vañek, Oscar Franco, Omar Riveros, el “Tigre” Acosta, Juan Antonio Azic y José Luis Magnacco.

Vicky nació en el Pozo de Banfield en agosto del ‘78. Sus padres, ambos militantes de izquierda, venían huyendo de la dictadura uruguaya. Fueron secuestrados y, luego de recorrer centros clandestinos del Circuito Camps, llevados al Pozo Banfield. Su mamá cursó todo el embarazo en cautiverio. Ella, María Asunción Artigas Nilo, tenía 22 años. Él, Alfredo Moyano, 17.

— ¿Qué declaraste el martes?

— Estuve más de dos horas. Fue muy importante para mí porque esperaba este momento desde hace 23 años, poder decir mi testimonio y que sirva para que vayan presos los culpables de la desaparición de mis viejos, de los 30 mil, y de mi apropiación, y la del resto de los pibes nacidos en cautiverio. Pero también dije que este juicio no era el que quería, que no estaban todos los responsables sentados en el banquillo de los acusados, sólo un puñado.

Conté mi historia, la de mis viejos. Les dije que a los que nacimos en cautiverio nos entregaban como mascotas, te elegían, si eras más o menos bonita, fue un plan sistemático, dentro de un plan mayor que fue el del genocidio.

Ella fue torturada en el Pozo de Quilmes aún estando embarazada y Oscar Penna, jefe de brigada de San Justo y hermano de mi apropiador, le decía “tenés que mentalizarte que te vas a quedar hasta que nazca tu hijo”.

— Que aun queden 400 jóvenes que no se sabe quién los apropió no sólo habla de lo siniestro del plan, sino también de la impunidad

— Esa fue una de las cosas que denuncié. Que el obstetra que atendió el parto de mi mamá de apellido Vidal tenía orden de captura desde 1987 a raíz de la sentencia de mi restitución. Lo encontraron hace poco en el mismo domicilio que había sido escrachado por HIJOS en 2009 con un arsenal en su poder. Entonces… ¡¿prófugo hace 23 años?!

Es que en las apropiaciones también están implicados grandes empresarios, como expresa el caso Noble Herrera. Sabemos que Techint y la Ford tuvieron centros clandestinos, que la Mercedes Benz donó a la maternidad clandestina de Campo de Mayo el equipo de obstetricia, y sin embargo no está imputado ningún responsable. Hay alrededor de 200 denuncias de hijos apropiados en este centro clandestino y luego de 35 años han aparecido 4 hijos

— Entonces…

— Quise que quedara claro que aunque poco más de 100 nietos logramos restituir nuestra identidad, hay todavía 400 como nosotros que siguen apropiados, sin que el Estado haya aportado los datos para encontrarlos, empezando por los archivos de las fuerzas represivas y de inteligencia que no se publican.

¿Por qué el gobierno de los “derechos humanos” no nos da los archivos, se investiga y se imputa a todos los que participaban en las maternidades clandestinas?

— Hiciste un planteo sobre la propia justicia

— Sí, tenía que denunciar ahí mismo, en Tribunales, por un lado que hay sólo 173 genocidas condenados cuando hubo más de 500 centros clandestinos y que muchos siguen en funciones. 9026 sólo en la Bonaerense. Esta es la verdadera cara de la impunidad. Y por otro lado decir que hay 400 jueces de la dictadura que también continúan en funciones, como el caso de Barral y Fossati, jueces de la Cámara Federal de San Martín, que dejaron libre al genocida Eduardo Alfonso mientras procesan a un luchador como “Poke” Hermosilla de Kraft por defender el derecho de los trabajadores.

— ¿Qué dirías sobre tus viejos?

— Que eran parte de los jóvenes que luchaban junto a los trabajadores. Pertenecían a esa juventud que vivía la explotación de sus padres y la miseria de sus familias, no se resignaban y querían hacer una revolución social.

Yo retomo sus banderas de lucha. Soy integrante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) y del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Para mí encontrar la identidad no fue sólo encontrar mi nombre y la historia familiar sino darme cuenta que no es una historia individual sino colectiva. Por eso peleo por juicio y castigo a todos los culpables militares y civiles. Y también lucho día a día junto a los trabajadores y estudiantes que se enfrentan a los mismos empresarios que orquestaron el genocidio porque sé que de la única manera que lo vamos a lograr es cuando derrotemos a esa clase social que lo llevó adelante.

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