Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
9 de julio de 2020

La Verdad Obrera Nro 257

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CICLO DE CINE EN EL IPS

Miradas críticas sobre el estalinismo

01 Nov 2007 | Todos los viernes de noviembre a las 22 hs.   |   comentarios

  • El hombre de hierro

La revolución Rusa significó enormes promesas para los trabajadores de todo el mundo. Promesas de emancipación social, de superación de todas las miserias, y de acceso a las artes y la cultura para las masas laboriosas para las cuales todo eso había estado vedado. El ascenso de la burocracia estalinista al poder en la Unión Soviética, implicaría el reemplazo de todas esas promesas por el control de una burocracia que impondría su disciplina y rutinarismo en todos los aspectos de la vida. Políticamente, transformaría medidas de escepción en la norma, asentando el dominio del partido sobre los soviets, y de la burocracia sobre el partido. Esto se trasladaría a todos los terrenos, desde las
relaciones cotidianas hasta la cultura, donde la impugnación sería
completamente censurada.

En los 60s y 70s, toda una generación de cineastas, entre los que se cuentan Kieslowski, Wajda, Holland entre muchos otros, se darían a la tarea de revitalizar el cine político, denunciando la situación de opresión de las burocracias estalinistas y reivindicando los intentos de enfrentarla, como los levantamientos de Hungría y la Primavera de Praga, y posteriormente el levantamiento de los obreros organizados en "Solidaridad" (Polonia). Estos cineastas fueron parte de un movimiento mundial, en el que tenemos a Ken Loach, Jean Luc Godard, Ettore Scola, Costa Gavras, Gillo Pontecorvo, Chris Marker y muchos otros que se darán a
la tarea de realizar un cine que tenga como centro resaltar los
conflictos políticos, bajo la expectativa de que sea aprovechado por
los oprimidos en su lucha por la emancipación.

El ciclo de peliculas que presentamos, hace foco en la vida bajo las
burocracias satélites del estalinismo en los países de Europa del
este, evitando recurrir a la operación tan en boga de contraponer a la opresión de esta burocracia una vida de libertades plenas bajo la
democracia de los países capitalistas, consciente de que esto no
implicaría más que el reemplazo del la dictadura de una burocracia por la dictadura de los empresarios. Esto merece ser subrayado, teniendo en cuenta que el trasfondo de ese cine crítico, fue el proceso de revoluciones políticas, desde Hungría en 1956, pasando por la Primavera de Praga, hasta llegar a Polonia en 1981, que expresaba por parte de los trabajadores la aspiración terminar con la burocracia pero manteniendo las conquistas que significaban la socialización de los medios de producción.

Hoy que está tan en boga el discurso ideológico liberal condenatorio
de la revolución rusa, y el triunfalismo de la democracia para ricos,
este cine desnuda la vida bajo el estalinismo aunque sin confianza en estos cantos de sirena liberales. Aunque algunas de las películas
dejan traslucir un cierto escepticismo, su aporte es invaluable para
los que seguimos opinando que se puede cambiar la realidad, para que la dura experiencia del siglo XX no nos haga renunciar a la idea de que la superación revolucionaria del capitalismo es no sólo posible sino una necesidad imperiosa frente al despliegue creciente de las capacidades destructivas del capitalismo en su incesante sed de ganancias.


PROGRAMACION

VIERNES 9

La confesión (1970), de Costa-Gavras

Esta película se realiza en un momento de fuerte vitalidad de un cine político. Basada en el libro de Arthur London (con guión de Jorge Semprún), relata los procesos de Checoslovaquia. Arthur London, dirigente de la llamada izquierda heterodoxa comunista, relata cómo es purgado y encarcelado por el régimen, que intenta sacar una confesión de deslealtad. Dedicó su libro "A todos los camaradas de combate, conocidos y anónimos, que han dado su vida por el advenimiento de un mundo mejor. A todos los que continúan la lucha para restituir al socialismo su rostro humano."


VIERNES 16

El hombre de hierro (Polonia, 1981), de Andrzej Wajda

Premiada en Cannes con la Palma de Oro, es la continuación de "El
hombre de mármol". Narra las jornadas revolucionarias en los
astilleros de Gdansk protagonizadas por los obreros militantes del
sindicato Solidaridad, en el verano de 1980. Sometida a la censura por el gobierno polaco, le costó a su director la salida de Wajda. Por ese entonces, el directo estaba participando activamente en la vida política, habiendo firmado un manifiesto -junto a un centenar de personalidades del mundo artístico- que pedía la abolición de la ley marcial instaurada como medida de choque frente a las prácticas
subversivas de sindicatos como "Solidaridad".


VIERNES 23

Tierra de mi padre (Alemania, 1986), de Ken Loach

También denominada con el título de "Singing the blues in red"
(Cantando blues en rojo), este film es una de las grandes
realizaciones de Ken Loach, el más conocido de los directores
"políticos" británicos. La película es una reflexión acerca de la
situación europea inmediatamente previa a la caída del muro de Berlín. El protagonista es un cantante, marxista convencido, que debe emigrar forzosamente del este al oeste alemán por disidencias con el régimen. Ya en la Alemania Federal, emprende la búsqueda de su padre, que hizo el mismo camino varias décadas atrás... El stalinismo pero también el nazismo, la crisis del socialismo pero también la del capitalismo, son algunos de los temas aludidos. El guionista es Trevor Griffiths, autor también del guión de "Reds", sobre la vida del periodista John Reed, autor de "10 días que conmovieron al mundo".


VIERNES 30

La vida de los otros (Alemania, 2006), de Florian Henckel-Donnersmarck

Berlín oriental en 1984, unos cinco años antes de la caída del Muro.
Un personaje gris, un hombre dedicado por completo a una tarea, sin una vida personal, sin vínculos estrechos ni más ambiciones propias que la de hacer meticulosamente su trabajo. Gerd Wiesler es profesor y empleado de la Stasi, la policía del régimen. Encargado de vigilar al dramaturgo Georg Dreyman, Wiesler se instala en el ático del edificio donde vive la pareja rodeado de grabadores y enormes aparatos, y comienza a escuchar. Mientras participa de su vida cotidiana, y los oye conversar, pelearse, reconciliarse, hacer el amor, su frialdad se quiebra. La vida de los otros parece querer explorar la posibilidad de redención humana a través del arte. Muestra también las contradicciones entre los individuos en relación con el régimen: "Tú también te acuestas con el sistema", le dice en un momento la actriz, esposa del dramaturgo, cuando éste le recrimina un affaire con un
ministro. Esta película, ganadora del Oscar 2007 a la Mejor Película Extranjera, se diferencia de las otras películas de este ciclo por partir de una matriz liberal, crítica del régimen comunista, al que contrapone los actos de redención que pueden encarar los invididuos en el contexto represivo. Sin embargo, a más de quince años de la caída del muro de Berlin, con los enormes costos de la restauración capitalista en el Este a la vista, el ánimo de la película no es en ningún modo celebratorio. La restauración capitalista que se nos muestra, ha permitido que el jefe de la burocracia, sea ahora un político corrupto; el artista, goza de la libertad que puede tener si su obra es comprada. El funcionario de bajo rango.... sigue siendo un personaje gris.

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