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Madrid

Más de diez días de huelga indefinida de los y las trabajadores/as de Limpieza y Jardinería

El día 5 de noviembre comenzó la huelga indefinida de las trabajadoras y trabajadores de limpieza (barrenderos) y jardinería de Madrid, acordada por todos los sindicatos. Ya son 10 días de una huelga dura, que enfrenta a grandes empresas privadas (contratistas) y al Ayuntamiento, y que tiene una alta repercusión en la ciudad.

PTS

14 de noviembre 2013

El día 5 de noviembre comenzó la huelga indefinida de las trabajadoras y trabajadores de limpieza (barrenderos) y jardinería de Madrid, acordada por todos los sindicatos. Ya son 10 días de una huelga dura, que enfrenta a grandes empresas privadas (contratistas) y al Ayuntamiento, y que tiene una alta repercusión en la ciudad. Grandes montones de basura se acumulan en las aceras, postales que han comenzado a recorrer el mundo. Una ciudad donde el número de millonarios creció un 13% en 2012 y el Ayuntamiento invirtió 11,5 millones de euros en la fallida (y van) candidatura olímpica de Madrid 2020, pero donde la tasa de paro supera el 20% y las calles albergan cada vez más personas sin techo o revolviendo los tachos de basura.
El día 13-11 la Alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha atacado a los piquetes de los trabajadores llamándolos "actos vandálicos y sabotajes". Aseguró que no va a permitir que una “huelga salvaje tome de rehenes a los madrileños” y ha anunciado que si en 48 horas no finaliza la huelga, utilizará la empresa pública Tragsa para que garanticen la limpieza, o sea como rompehuelgas. Inmediatamente el Comité Intercentros de la empresa Tragsa, con todos sus sindicatos, ha emitido un comunicado planteando que “No estamos dispuestos a participar en las artimañas de la Sra. Alcaldesa”, planteando que “entendemos la situación de los compañeros de la limpieza de Madrid y reiteramos que no consentiremos que se nos utilice para reventar la huelga” y denunciando a su vez que en Tragsa están enfrentando un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con el que se pretende despedir a 836 trabajadores. Una importante muestra de solidaridad de clase.
Pero los ataques contra la huelga no son sólo de la derechista alcaldesa del PP y el Estado (en estos diez días de huelga la policía nacional ya ha identificado a 211 personas y detenido a 16, acusados de causar daños en contenedores, desordenes y coacción). También de los grandes empresarios, como el presidente de la Confederación de Comercio de Madrid (COCEM) quien planteó que los cubos de basura volcados son “un arañazo a la marca España”.
La huelga enfrenta a tres de las grandes empresas privadas que se quedaron con los servicios de limpieza y jardines (FCC, OHL y Valoriza-Sacyr Vallehermoso) y que anunciaron un ERE para 1.400 de sus casi 6.000 empleados, un nuevo convenio colectivo con rebajas salariales de hasta un 43% y extensión de la jornada laboral. Esa rebaja significaría no llegar a fin de mes para trabajadores que actualmente cobran un promedio de 1000 euros mensuales. Por eso masivamente las y los trabajadores han respaldado la huelga.
Con masivas manifestaciones las trabajadoras y trabajadores han hecho sentir su fuerza por las calles de Madrid. Destaca también la manifestación solidaria que organizaron los vecinos del barrio popular de Carabanchel, al igual que otras acciones en el barrio de Vallecas o la huelga solidaria de unas horas de los empleados de jardines del Ayuntamiento. Acciones que muestran que alrededor de la huelga de limpieza comienza a concentrarse una enorme solidaridad obrera y popular. Es una lucha testigo para todos los trabajadores de Madrid, tanto por la dimensión del ataque como por ser una huelga con alta visibilidad.
Pero lamentablemente los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, no han convocado a realizar manifestaciones durante la huelga, ni actos solidarios, ni lo más importante, asambleas democráticas de toda la plantilla para decidir los pasos a seguir. Esta política va de la mano con tratar de negociar a espaldas de los trabajadores un acuerdo “menos malo”, pero donde los que salgan perdiendo sean las compañeras y compañeros, no la patronal. Todas las iniciativas para masificar y llenar de solidaridad la huelga vienen desde abajo, como la manifestación del 11/11 convocada por COBAS, Solidaridad Obrera, donde estuvimos presentes centenares de militantes, activistas sociales y trabajadores solidarios. Planteamos que no hay que aceptar ningún despido ni rebajas salariales, ni EREs. La municipalización bajo control de trabajadores y vecinos es la salida de fondo, organizando el servicio de acuerdo a las necesidades de la comunidad y no de las ganancias privadas.
Desde Clase contra Clase estamos difundiendo y apoyando la lucha de Limpieza y Jardinería de Madrid, del mismo modo que lo venimos haciendo con la huelga indefinida de la fábrica de alimentación Panrico en Barcelona, que ya lleva 6 semanas de dura lucha en solitario frente a la claudicación de las direcciones sindicales mayoritarias que se negaron a convocar a la huelga en todo el Estado. Es necesario rodear de solidaridad estas luchas y lograr la coordinación entre todos los sectores para que la crisis la paguen los capitalistas.

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