Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
9 de julio de 2020

La Verdad Obrera Nro 257

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ELECCIONES

Los resultados de la izquierda y la necesidad de un debate

01 Nov 2007 | En las elecciones, donde toda la “discusión” política se rige por el monopolio absoluto de los grandes medios de difusión capitalistas que dejan por fuera a todas las opiniones de aquellos que nos oponemos al sistema (e incluso en este caso, el aparato punteril del PJ y el gobierno se organizaron para que no haya boletas de todos los partidos en los cuartos oscuros), la izquierda obtuvo un magro resultado. El MST que se presentó como “nueva izquierda” bajo a 138.000 perdiendo un importante caudal de anteriores elecciones a manos de Solanas y el Proyecto Sur en la Capital. El PO, obtuvo casi 115.000 bajando sensiblemente sus resultados anteriores. El Frente de Izquierda y los Trabajadores por el Socialismo (FITS), del cual el PTS forma parte, obtuvo más de 95.000 votos en todo el país. La izquierda de conjunto obtuvo 350.000 votos. Pero, como afirmamos durante la campaña electoral, en la izquierda hay dos estrategias: una hacia la unidad con la centroizquierda, expresada por el MST en su búsqueda de acuerdo con Pino Solanas y Claudio Lozano y otra que plantea la necesidad de impulsar un reagrupamiento clasista para que los trabajadores avancen hacia su independencia política, del cuál el FITS fue expresión en estas elecciones. Dijimos también que la política del PO oscilaba entre estas dos posiciones: mientras su discurso era la construcción de una “alternativa obrera y socialista” en Santa Cruz sus dirigentes firmaron el documento de la Multisectorial que llamaba a garantizar la “gobernabilidad” junto con la Iglesia, la Sociedad Rural y los radicales en los momentos más agudos del conflicto provincial, al igual que lo hicieron el MST y el PCR. Aquí volvemos al debate.   |   comentarios

Poco antes de las elecciones participé de un debate en la Facultad de Ciencias Sociales sobre la posición de distintas fuerzas de izquierda frente al proceso electoral. Compartí el panel con representantes del MST, del PCR, de la OSL (Organización Socialista Libertaria, anarquistas), con Marcelo Ramal del PO y con Héctor Heberling del MAS. Como era previsible la discusión sobrepasó la coyuntura de las elecciones del 28 de octubre y dio lugar a los planteos más generales de las distintas corrientes. Más allá de los puntos más generales que se abordaron, quería desarrollar en estas líneas una discusión y un planteo que queremos hacer al Partido Obrero.

Doble discurso del PO

Frente a preguntas de los asistentes sobre si era posible una unidad de las fuerzas de izquierda, Ramal afirmó que “el frentismo de izquierda estaba agotado”, y puso como ejemplo la disgregación que habían sufrido las fuerzas integrantes de Izquierda Unida, el PC y el MST. Opuso como toda alternativa la construcción del propio PO. Ramal tiene razón cuando señala que el proyecto “democratizante” y frentepopulista de Izquierda Unida no tenía destino y que la deriva centroizquierdista del PC y del MST dan cuenta de esto. Reeditar una política de “unidad de la izquierda” en general, sin una clara definición por la independencia política de los trabajadores, sólo lleva, como mostró Izquierda Unida, a cubrir las espaldas de proyectos de conciliación de clases como el que siempre tuvo el Partido Comunista y hoy sostiene el MST. Por ello no concordamos con el planteo que hacen los compañeros de Izquierda Socialista al MST de “retomar las viejas y correctas posturas sobre la unidad de la izquierda que enarboló años atrás”, es decir, a reeditar las políticas que llevaron primero al MAS y luego al MST a mantener una alianza electoral con el PC en forma prácticamente ininterrumpida durante casi 20 años, desde la conformación en 1985 del Frente del Pueblo hasta la ruptura de IU en 2005, para llevar ese año como uno de sus principales candidatos a Mario Cafiero, personaje con peores “antecedentes” que Pino Solanas.

Pero, sin embargo, lo que no dice PO es que jamás opusieron al “frentismo democratizante” expresado por IU la lucha por un reagrupamiento clasista. En este terreno el doble discurso del partido de Altamira y Pitrola es evidente. Si en su momento no compartió listas con el PC y el MST fue meramente por una cuestión de desacuerdo en los cargos, no por divergencias estratégicas o programáticas. Recordemos que aún en 2005 el PO llamaba al PC a conformar un “frente 100% de izquierda”. O que en la universidad comparte todo tipo de frentes con corrientes burocráticas y opuestas a la lucha por la independencia política de la clase trabajadora como el PCR y el MST.

En estas elecciones, su negativa a conformar un frente de la izquierda clasista como el que realizamos con el FITS, a pesar que tanto el PTS, como el MAS e Izquierda Socialista habíamos acordado que el PO tuviese la candidatura presidencial, fue de la mano de especular hasta último momento la realización de un acuerdo con el MST, cuestión que no se concretó simplemente porque este se encontraba pensando en otro “negocio”, el finalmente fracasado acuerdo con Pino Solanas. Finalmente, el PO terminó presentándose sólo, con un planteo autoproclamatorio cuya incongruencia con la realidad se expresó en su débil votación. Con esta política, el PO evitó que en las elecciones se pudiese expresar un polo único de la izquierda clasista, que partiendo de un piso de 220.000 votos hubiese sido una alternativa más fuerte para evitar que los sectores opuestos tanto al gobierno como a otras variantes patronales optasen por alternativas centroizquierdistas como la propuesta por Solanas o el MST.

Desde el PTS consideramos que frente al triunfo conseguido por el gobierno y otras fuerzas patronales en el proceso electoral, el reagrupamiento de los sectores obreros combativos y las fuerzas de la izquierda que se reivindica clasista es más urgente que nunca, máxime cuando el futuro gobierno ya ha anunciado que su principal medida será un “pacto social” con los empresarios y burócratas sindicales, buscando contener las demandas de los trabajadores y el pueblo. Un reagrupamiento que tiene que comenzar por impulsar el apoyo a todas las luchas y por la coordinación y defensa de los sectores combativos y antiburocráticos contra los ataques de las patronales y el gobierno. Y que, a nuestro juicio, debe tener como norte político difundir en la clase trabajadora la necesidad de construir un gran partido de la clase trabajadora, frente a los intentos de reconstituir el sistema político burgués alrededor de una especie del “neo peronismo” del Frente Para la Victoria, el “neo radicalismo” que expresa la Coalición Cívica de Carrió y la derecha macrista.

Como es evidente que no existe aún un proceso de ruptura generalizada de los trabajadores con los partidos y políticos patronales, por lo cual no hay grandes corrientes clasistas, construir un polo que levante la necesidad de que los trabajadores construyan su propio partido, es un planteo realista para dialogar con los trabajadores que aún confían en el peronismo o no tienen una ideología definida. Si no, la intervención en el movimiento obrero queda reducida al sindicalismo.

Llamamos a los compañeros que integran las internas, cuerpos de delegados y sindicatos combativos, y a las organizaciones de izquierda que se consideran obreras y socialistas (como el PO, el MAS e Izquierda Socialista) a impulsar este necesario reagrupamiento.

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