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La clase obrera ante el bicentenario

Los orígenes del movimiento obrero y el centenario

La Argentina capitalista se consolidó con un régimen oligárquico de gobierno, sobre la base de la dependencia del capital extranjero y mediante la superexplotación de la clase obrera, como lo testimoniaron no sólo los periódicos y folletos anarquistas y socialistas sino también el llamado “Informe Bialet Masse” de 1904 (denominado originalmente “Estado de las clases obreras en el interior de la República”), realizado a instancias del ministro del interior del segundo gobierno de Roca, Joaquín V. González.

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13 de mayo 2010

La Argentina capitalista se consolidó con un régimen oligárquico de gobierno, sobre la base de la dependencia del capital extranjero y mediante la superexplotación de la clase obrera, como lo testimoniaron no sólo los periódicos y folletos anarquistas y socialistas sino también el llamado “Informe Bialet Masse” de 1904 (denominado originalmente “Estado de las clases obreras en el interior de la República”), realizado a instancias del ministro del interior del segundo gobierno de Roca, Joaquín V. González. Una clase obrera que estaría compuesta por la combinación de los inmigrantes que vinieron huyendo del hambre y la persecución política con los hijos de los esclavos, indígenas y miembros de las “castas” sobre cuya explotación se basaba el orden colonial.

La clase obrera se venía organizando y luchando contra la oligarquía dominante y la burguesía nativa y extranjera ya desde finales de la década del ’50 del siglo XIX: en 1857 se funda la Sociedad Tipográfica Bonaerense, que era una “sociedad de socorros mutuos”. El primer sindicato se funda en 1878, la Unión Tipográfica, que el 2 de septiembre de ese mismo año protagoniza la primera huelga de la que existe registro, que culminó en una victoria obrera. Nuestro país fue uno de aquellos donde el 1° de mayo de 1890 se levantó por primera vez una tribuna como parte de la lucha internacional en homenaje a los “mártires de Chicago”, caídos pocos años antes en la lucha por la jornada de 8 horas. Aquél acto se realizó con discursos en cuatro idiomas (castellano, italiano, francés y alemán), dando cuenta del componente inmigrante de la naciente clase obrera argentina, organizada fundamentalmente por anarquistas y socialistas. En el manifiesto de convocatoria se leía: “El pueblo trabajador de la Argentina, levanta por primera vez su potente voz compuesta de millares de desheredados, en demanda de la protección legislativa al trabajo y a los obreros... Unámonos al fin, levantemos en masa nuestra voz... Esta petición debe ser el primer paso eficaz en la unión de nuestras fuerzas”. El petitorio incluía 14 puntos entre los que se encontraban la jornada de 8 horas; la prohibición del trabajo de los menores de 14 años; la abolición del trabajo nocturno, con excepción de las industrias que no lo permitan; el descanso no interrumpido para todos los trabajadores de 36 horas semanales; o la prohibición del trabajo a destajo o por subasta.

En esos años los trabajadores protagonizaron infinidad de gestas de lucha. El siglo XX despertó con la fundación de las primeras centrales obreras (la efímera Federación Obrera Argentina -FOA-es fundada en 1901; en 1903 la Unión General de Trabajadores -UGT-, socialista; y en 1904 la combativa Federación Obrera Regional Argentina -FORA-, anarquista) y con innumerables huelgas y batallas parciales en fábricas, talleres, puertos y ferrocarriles y con huelgas generales en 1902, 1904, 1905, 1907, 1908 y 1909. Ese año tienen lugar los acontecimientos que pasaron a la historia como la “Semana Roja”, donde la policía al mando del coronel Ramón L. Falcón ametralló a los obreros que en Plaza Lorea desfilaban por el 1° de Mayo convocados por la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), provocando al menos 8 muertos y más de 100 heridos. Un año después la burguesía preparaba los “festejos” del Centenario lanzando una terrible persecución sobre las organizaciones obreras, que incluyó 2000 obreros presos y bandas represivas parapoliciales atacando los locales anarquistas y socialistas, instaurando en esos días un verdadero estado policial. La oligarquía buscaba de este modo frenar las protestas contra la miseria obrera, la contracara de la opulencia que ostentaban las familias patricias y sus visitantes imperialistas, algo que marcó todo el período de la Argentina agroexportadora.

Frente a la combatividad obrera, la burguesía desarrolló todo un andamiaje de leyes represivas (como la llamada “Ley de Residencia” de 1902, que establecía el derecho discrecional del gobierno para expulsar a todo inmigrante que participara en actividades huelguísticas y la “Ley de Defensa Social” de junio de 1910) y promovió la formación de cuerpos parapoliciales de represión (como la tristemente célebre Liga Patriótica, antecesora de la Triple A), que se sumaron a las acciones de la policía y del Ejército.

Ya bajo el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen la clase obrera volvió a protagonizar grandes combates de clase, como durante la llamada “Semana Trágica” de 1919, provocados no sólo por la miseria que sufrían las masas obreras sino también por la ola expansiva de la revolución rusa. También se produjeron las huelgas de los trabajadores de La Forestal en el bosque chaqueño y los levantamientos de los trabajadores rurales de la Patagonia, inmortalizados estos últimos por la obra de Osvaldo Bayer “Los vengadores de la Patagonia trágica”.

En este período vamos a ver también la emergencia de los pequeños y medianos arrendatarios rurales, que protagonizaron en 1912 la rebelión contra los terratenientes conocida como el “grito de Alcorta”, y la del movimiento estudiantil, que en 1918 se insurrecciona en Córdoba dando lugar al movimiento conocido como “Reforma Universitaria”, que tuvo influencia en toda América Latina.

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