Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
6 de julio de 2020

La Verdad Obrera N° 324

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DEBATES EN TVPTS

Los intelectuales en la era k: entre el conformismo y la restauración

07 May 2009   |   comentarios

  • Pablo Bonavena
  • Matias Maiello

La emisión del miércoles 6 del programa Contrapunto Debates contó con la presencia en el estudio de Pablo Bonavena, sociólogo y docente de las Universidades de Buenos Aires y La Plata, y de Matías Maiello, miembro del Instituto del Pensamiento Socialista Karl Marx y del comité editorial de la revista Lucha de Clases. Bajo el título “los intelectuales en la era K: entre el conformismo y la restauración” se desarrolló un interesante intercambio de opiniones, que transcribimos en estas páginas. El programa completo podés mirarlo en www.tvpts.tv

Contrapunto: El conflicto entre el gobierno y “el campo” agitó el ámbito intelectual. Los grandes medios se ubicaron como voceros del “republicanismo”; por otro lado, se armó el espacio Carta Abierta para dar apoyo al Gobierno. A su vez más de 600 intelectuales y artistas firmaron la declaración “Ni con el Gobierno, Ni con las entidades patronales del ‘campo’”. ¿Qué posición era esa, de la que ustedes formaron parte?

Pablo Bonavena: La polaridad marcada por esos dos bloques en disputa activó políticamente al ámbito universitario, cultural e intelectual, produciendo un alineamiento que atravesó a toda la sociedad.. Nosotros, junto a un grupo de compañeros, necesitamos plantear una alternativa a esa polaridad, y surgió la idea de impulsar un documento, sintetizado en la consigna de “ni con los k ni con el campo”. Queríamos plantear una alternativa a esos dos bloques burgueses, y desde los intereses de la clase trabajadora. Empezamos la convocatoria con alguna timidez, y sorprendentemente logró muchas adhesiones. El documento terminó siendo un fenómeno interesante. Tratamos de prolongar esa iniciativa, debatiendo en distintos foros, aunque a Carta Abierta le interesaba más polarizar con el campo. Pero el balance es bueno.

Matías Maiello: Nuestra declaración surgió para criticar al discurso de los medios, apologistas de las ganancias de las patronales del campo, al que se plegaron intelectuales “republicanos”, como Beatriz Sarlo, que se fijan en las formas de las instituciones pero no se preguntan por el contenido social que tienen. Terminaron marchando con la clase media de Barrio Norte y Recoleta, en defensa de las patronales agrarias. Y desde Carta Abierta trataron de ubicar al gobierno como alternativo a las patronales agrarias. Pero los intelectuales “k”, para fundamentarlo, dejaron de lado el hecho de que esas patronales con Kirchner aumentaron sus ganancias exponencialmente. Nosotros dijimos que el gobierno no quería las retenciones para mejorar la salud o la educación, sino para pagar la deuda y para subsidiar a sus capitalistas amigos. Al planteo de la necesaria alternativa independiente le sumamos propuestas: la expropiación de los grandes capitalistas, de las grandes exportadoras, la defensa de los derechos de los peones rurales, el salario mínimo igual a la canasta familiar.

De maniobras y falsas dicotomías

C: Hoy hay elecciones anticipadas, y también ahora los intelectuales se posicionan. Carta Abierta salió con otro documento, planteando que se está dando cierta “restauración conservadora”, y que es el momento de apoyar al gobierno.

PB: Como muchos de los intelectuales de Carta Abierta son funcionarios del gobierno, ahora intervienen en función de la campaña. Pero yo creo que lo hacen con una maniobra bastante pobre, porque se colocan como defendiendo las instituciones y el sistema democrático, y en contra de actitudes destituyentes que le asignan al campo. Pero miden las cosas con distintas varas, porque tanto el adelantamiento de las elecciones, como la vinculación con Aldo Rico, apoyarse en los intendentes del Gran Buenos Aires, en el PJ y en la burocracia sindical, son maniobras tan destituyentes como las otras. Al no medir todo esto con el mismo rasero, Carta Abierta va perdiendo la pretensión de instalarse como una mirada desde una perspectiva más independiente del gobierno, de apoyo crítico, y pasa a ser una arma directa de la campaña.

MM: Carta Abierta establece “dicotomías”. Ahora es “restauración conservadora o profundización del cambio”, donde la profundización sería votar a los candidatos “k”. Colaboran a construir el discurso de los Kirchner de “nosotros o el caos del 2001”. Pero, en el caso de la campaña de la derecha y la mano dura, ¿cuál es la respuesta del gobierno? La militarización de las calles y la vuelta de miles de tipos de la Bonaerense. Mientras, Luciano Arruga sigue desaparecido y sigue el gatillo fácil, etc. Para enfrentar una restauración conservadora, primero hay que preguntarse de qué restauración hablamos ¿Se puede establecer una “dicotomía” entre la campaña de la derecha y el gobierno que restaura la Bonaerense? Los intelectuales “k” dejan en la oscuridad este punto. Tampoco hablan de la postergación de las paritarias, ni de los despidos. Lo que “dejan de lado” es, en última instancia, el gran acuerdo de todos los sectores de la burguesía de descargar la crisis contra los trabajadores.

La centroizquierda

C: Frente a la pejotización del kirchnerismo, algunos migraron a otros espacios. En la centroizquierda, por ejemplo, está Pino Solanas con Proyecto Sur, con fuerte apoyo de Lozano, sectores de la CTA y hasta Alcira Argumedo (una importante intelectual argentina). En provincia de Buenos Aires está Sabatella, a quien apoyan, entre otros, Schuster (decano de Sociales de la UBA) y Rapoport del Plan Fénix.
¿Qué significan estos realineamientos?

PB: Más allá de los nombres, para mí siempre juegan el mismo papel: siempre tratan de obturar el desarrollo de alguna alternativa de izquierda, clasista. Es increíble la capacidad que tienen de soportar las “traiciones” de las alianzas a las que apoyaron. Algunos vienen denunciando traiciones desde los ’70. Yo no les asigno ninguna consistencia programática. De alguna manera tratan de salvar al kirchnerismo de sus catástrofes políticas; pero hay que advertir que este papel es el que juegan siempre. Creo que son los más empedernidos militantes antirrevolucionarios que hay. Su identidad la construyen no sólo criticando al kirchnerismo, en este caso, sino en una confrontación contra la izquierda que hace planteos clasistas. Son una especie de costureros de los proyectos a los que apuestan, que los traicionan y siempre tratan de volver a emparchar.

C: A muchos de ellos los vimos en lo que fue el Frente Grande, luego el Frepaso, la Alianza, De La Rúa…

MM: Hay un ejemplo más reciente, que es la votación de Proyecto de Sur junto con la “patria sojera” en el Congreso. No casualmente ellos cuestionan al kirchnerismo y la entrega de los recursos naturales (Kirchner estuvo en los orígenes de la privatización de YPF), pero no dicen nada de otro importante recurso natural, como la tierra, concentrada en forma terrible. El 32% de la superficie cultivable de la provincia de Buenos Aires tiene 1250 propietarios. ¿Vas a escuchar a Proyecto Sur decir que hay que expropiarlos? Desde ya que no. En su lógica terminan siendo un trampolín para represtigiar a algún sector de los partidos burgueses tradicionales. En el ‘91 surgió el Frente del Sur de Pino Solanas, que después se fusionó con Chacho Alvarez en el Frente Grande. Ellos jugaron un papel importante en la Constituyente del `94, donde no sólo se votó la reelección de Menem, sino que se legitimaron todas las privatizaciones realizadas. Y Sabatella otro tanto. El municipio de Morón es uno de los que más recursos tienen por habitante, pero fue denunciado por la Cicop como uno de los municipios donde más aumentaron las muertes de menores de 1 año. Entre sus asesores está la revista Umbrales, dirigida por Edgardo Mocca, quien es parte del Centro que dirige Chacho Alvarez. Ahí tenemos a las dos partes del Frente Grande. Antes Frente del Sur y hoy Proyecto Sur. Antes FREDEJUSO y hoy el Partido Encuentro de Sabatella.

Universidad y Política

C: En Carta Abierta están Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, Ricardo Forster, estaba el fallecido Nicolás Casullo. Del lado “republicano” están Beatriz Sarlo, Marcos Novaro. Todos ellos, y muchos más, reconocidos docentes universitarios. ¿Qué relación existe entre la política y la universidad?

PB: Este proceso de politización, con intelectuales y académicos que se agrupan y actúan públicamente, tiene sus antecedentes. Si repasamos quiénes son y de dónde vienen, vemos que esa politización es el pasaje desde un momento anterior, donde muchos de ellos actuaron como tecnócratas durante el menemismo. Es notable la cantidad de gente que trabajó en el área educativa, de las relaciones laborales, financiados con proyectos del Banco Mundial. Trabajaron con el menemismo desde una perspectiva “apolítica”, técnica; y ahora saltaron a la lucha política desde el perfil profesional, intelectual. Eso marca lo que es la decadencia de todo un sistema universitario, de investigadores. Decadencia que acompaña a su vez a la de un sistema político, de un sistema social. Muchos de ellos apoyaron a Menem en la interna contra Cafiero, y después actuaron en los ‘90 (aunque críticamente) participando de la destrucción del Estado y de la propia Universidad. Fueron cómplices de todo el derrotero del capitalismo de las últimas décadas. Escucho gente que lamenta la falta de relación entre la Universidad y la política. Yo realmente lamento que exista, porque es una relación de altísima complicidad. Por supuesto que hay alternativas, gente que busca otro alineamiento, vinculando a la Universidad con otros sectores. Pero la Universidad ha logrado subordinarse a las diferentes políticas del Estado en los últimos años.

MM: Hay todo un sector que en los `90 hizo del silencio su política, colocándose en un lugar desde el que no se “ensuciaban las manos”. Pero acompañaron todo el proceso de flexibilización laboral, de privatizaciones. Ahora, a partir del prestigio social que les da ocupar esos lugares en la Universidad, tratan de legitimar diferentes proyectos burgueses.

Otra cuestión es que muchos de los que hacen política detrás de figurones burgueses o de centroizquierda, cuando en la Universidad surgen movimientos que cuestionan el régimen antidemocrático que hay en ella, dicen “no, nosotros cumplimos un rol pedagógico y por eso estamos en estos cargos”. Tratan de sacar el contenido profundamente político que tienen. Eso es doble discurso. Y en muchos casos son cómplices del vaciamiento presupuestario de la Universidad, de que miles de docentes no cobremos, y de que el salario docente sea una miseria. Ocupando cargos directivos en la Universidad, muchos son cómplices de eso. Los que firmamos la declaración “ni k ni campo” estamos en la lucha por democratizar el régimen universitario, por presupuesto, por salario, etc. En las “Cartas Abiertas” nunca nombran las luchas docentes, siendo muchos de ellos profesores. No dicen nunca que bajo el gobierno de Kirchner se sigue destruyendo la educación pública.

Los intelectuales frente a la crisis

C: Hoy estamos frente a una profunda crisis económica. Todos los sectores capitalistas pretenden descargar la crisis sobre los sectores populares y la clase trabajadora ¿Cuál es el papel que deben jugar hoy los intelectuales?

PB: Yo creo que deberíamos prolongar lo plasmado en la carta “ni con el gobierno ni con el campo”, porque las distintas alternativas que esgrime el capitalismo terminan siempre descargando sobre los trabajadores el costo de las crisis. En la carta que firmamos hay muchos elementos programáticos para seguir trabajando y debatiendo, por un programa independiente de la clase obrera. Y eso se asocia a la defensa de ideas socialistas, del marxismo. Creo que en el campo intelectual se puede hacer mucho desde ese ángulo. Y hay que generar alineamientos políticos, como hicimos con aquel documento. Hay que poner con fuerza las ideas socialistas a consideración, demostrar la potencia que tiene el marxismo para analizar la sociedad capitalista y explicar sus crisis. Se abre una tarea inmensa y convocante. Los otros agrupamientos tienen que responder, justamente, a todos los pronósticos que hicimos desde la izquierda, acerca de los alcances que tenían proyectos como el kirchnerismo.

MM: Aquella declaración que sacamos efectivamente contenía muchos puntos que no solamente están vigentes, sino que son necesarios frente a lo que viene después de las elecciones, con un régimen dispuesto a atacar mucho más directamente. Así como también la perspectiva más general que ahí planteábamos, de una alternativa independiente de los trabajadores. Y esto justamente contra las dicotomías que quiere plantear Carta Abierta, y contra la idea que quieren imponer las variantes de la centroizquierda. Esa perspectiva de una alternativa independiente tiene que estar ligada a los procesos que se están dando en la clase trabajadora. Podemos tomar ejemplos como el de Dreyfus, Massuh, Mahle; la elección del Cuerpo de Delegados del Subte, etc. La tarea es que la clase obrera, contrariamente a ser obturada, pueda surgir como sujeto político, planteando una alternativa frente a la crisis.

Muchos de los planteos de quienes se llenaron la boca en los últimos años discutiendo contra las principales tesis del marxismo, y ni hablar de los que declararon el “fin de la historia”, hoy hacen agua frente a la brutal crisis a la que nos llevó el capitalismo. Y el marxismo tiene mucho que decir entonces.

Entrevista: Daniel Satur

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