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Lear: Hablan los protagonistas

En la puerta de la fábrica un grupo de trabajadores, familiares y estudiantes aguardaban los resultados de la negociación. Unidad es la expresión que eligieron todos los trabajadores, para hablar del conflicto.

16 de mayo 2013

En la puerta de la fábrica un grupo de trabajadores, familiares y estudiantes aguardaban los resultados de la negociación. Unidad es la expresión que eligieron todos los trabajadores, para hablar del conflicto; también Alfredo, un ex delegado suspendido por el SMATA por defender compañeros despedidos. Cuenta que llegaron hasta acá por las batallas dadas y que hace años decidieron organizarse, “al comienzo éramos diez locos que creíamos que podíamos hacer algo por mejorar nuestras condiciones laborales”.

Gastón, uno de los trabajadores despedidos y reincorporados, estuvo desde temprano en la puerta de la fábrica esperando noticias; no quiere anticiparse a gritar el triunfo, pero no evita transmitir la alegría que siente por el camino recorrido: “los buenos resultados son producto de la organización interna dentro de la fábrica. El SMATA nunca se acercó a nosotros para ver cómo luchar por nuestra reincorporación. Pero tuvimos el apoyo de los compañeros de la fábrica y los de afuera, los de otros gremios. Estuvieron junto a nosotros en el bloqueo de los portones, cuando decidimos no dejar salir la mercadería, de ese modo paramos la Ford al dejarla sin stock. Sabíamos que la patronal no podía aguantar un conflicto más de diez días. Nuestras compañeras se la bancan, ellas junto a la comisión de mujeres de Lear y de Donnelley fueron indispensables en esta organización. Cuando nos quedábamos sin ánimos, sin ideas de cómo continuar, ellas aportaban una salida”.

Llegan las noticias que esperábamos: reincorporan a todos los despedidos, pasan a planta permanente los contratados. Gritos, cantos y bombos suenan a la vez. Para Iris, que trabaja hace muchos años en Lear, “sólo por la unidad fue posible llegar hasta acá. Nunca bajamos los brazos, estuvimos junto a la CI y la CdeM”.La mujeres de la CdeM de Donnelley, después de haber estado en este conflicto los días más duros, quisieron estar presentes. Alejandra recuerda el día que se acercaron a esta lucha, “Ahora tenemos que dar un paso más. Impulsar un movimiento de mujeres de zona norte”.

Le dicen el Bebe, pero es uno de los duros protagonista de esta historia, para él: “Las claves del triunfo: la unidad de los compañeros dentro de la fábrica y haber sacado el conflicto hacia afuera. La Comisión Interna se mostró como un bloque único, respetó el mandato de base, se fortaleció. Hoy en Lear hay democracia obrera. Este también es un festejo para las fábricas de la zona, muchos nos acercaron solidaridad y sufren lo mismo que nosotros: golpe al salario, precarización, enfermedades laborales”.

Uno de los delegados, Matu, coincide en que la organización que forjaron en años de lucha fue clave para este triunfo “sufrimos despidos, bajas por compañeros rotos por los ritmos de trabajo. No bajamos los brazos. Hasta que pretendieron despedir trabajadores por participar de una asamblea. No se lo permitimos. La peleamos, junto al apoyo que nos dieron estudiantes, organismos de DDHH, familiares, y las comisión de mujeres que nos hicieron el aguante”.