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NACIONAL

EL LOCK OUT DE LAS PATRONALES AGRARIAS

La siguen “levantando con pala”

El gobierno presionó a Scioli para que sacara la revaluación de las tierras agrarias por decreto y pagara así el costo político frente a los terratenientes. En sus discursos pretende seguir enfrentando a los “destituyentes” de 2008, pero el “modelo” K, lejos de la industrialización, está estructuralmente apoyado en la exportación de soja y otros bienes primarios que sostienen al superávit comercial.

Pablo Anino

7 de junio 2012

Luego de que se votara el revalúo de las tierras agrarias en Provincia de Buenos Aires comenzaron a sonar algunas cacerolas en Recoleta y distintas esquinas coquetas de la Capital. La Mesa de Enlace, conformada por la oligarquía terrateniente de la Sociedad Rural, capitalistas menores de la Federación Agraria, las Confederaciones Rurales Argentinas y Coninagro, busca reproducir el clima de 2008. En consonancia con la exigua movilización lograda por las entidades agrarias, viene siendo escaso el apoyo de las corporaciones mediáticas y de sectores de clase media molestos por la falta de dólares. No obstante se extendió a nivel nacional el lock out patronal comenzado el sábado 2 en Provincia de Buenos Aires. Es una farsa del conflicto del 2008 en momentos en que la oposición patronal al gobierno está en franca debacle.

El “modelo” de la soja

El gobierno presionó a Scioli para que sacara la revaluación por decreto y pagara así el costo político frente a los terratenientes. En sus discursos pretende seguir enfrentando a los “destituyentes” de 2008, pero el “modelo” K, lejos de la industrialización, está estructuralmente apoyado en la exportación de soja y otros bienes primarios que sostienen al superávit comercial. La verdadera disputa es por la cuota de la renta agraria que se apropian distintos sectores burgueses. El gobierno traslada parte de la renta mediante subsidios a otros capitalistas, como los del ferrocarril que condujeron al crimen social de Once. El revalúo de Scioli y los K es de alrededor del 50%, pero las tierras aumentaron su precio mucho más. Además, significa solo unos $450 millones de recaudación adicional, mientras el aumento por mayores alícuotas de ingresos brutos, que los empresarios cargan sobre los trabajadores, es de $1.500 millones. Lo mismo hacen los K a nivel nacional con altos impuestos (como el IVA) a los consumos populares, mientras que la especulación financiera no paga nada y la expoliación minera disfruta regímenes especiales y paga escasísimos tributos.

Defendiendo la renta agraria

La Mesa de Enlace invoca menor rentabilidad y competitividad, pero la devaluación de 2002 y el “modelo” de dólar caro los benefició multiplicando sus ingresos en pesos por cuatro veces y media al tipo de cambio actual. La crisis mundial y los rescates bancarios orientaron enormes recursos a la especulación en commodities. Esto, junto con la demanda de alimentos de China, elevó enormemente los precios de la gran mayoría de las materias primas que el país exporta. Hoy tienen los bolsillos tan llenos de plata como en el 2008.

El imperialismo hace sus negocios

En los últimos meses las exportaciones agrarias aportaron jugosos dólares para quitarle presión a la valuación de esa moneda. En un mitin del Frente Para la Victoria, Guillermo Moreno reconoció que la oferta de dólares se “la generaron las multinacionales, porque eran las únicas que me la podían generar. Me la generó Bunge y Born, la generó Cargill, la generó Nidera.” (A. Financiero, 6/6/2012).

Con exportaciones industriales en retroceso, como sucede hoy, estas multinacionales con las que negocia el gobierno dominan el comercio exterior, no solo agrario, sino del país. Además, tienen tierras, acopiadoras y plantas de procesamiento. En los ’90 se favorecieron con las privatizaciones de los puertos y el transporte, por lo cual poseen aduana propia donde hacen todo tipo de maniobras para eludir el pago de retenciones. Esta configuración productiva se profundizó con los K.

Socios en los negocios

La Mesa de Enlace actúa como socia de las multinacionales, pero quiere que el gobierno escuche sus reclamos por la sequía y las menores ventas internas dada la desaceleración económica. Aludiendo ciertos problemas reales de pequeños capitalistas de áreas marginales, la oligarquía terrateniente que obtuvo sus tierras masacrando a los pueblos originarios busca mantener altos sus ingresos. El aumento del impuesto afectará a los campos más grandes y mejor ubicados, mientras que para más de la mitad de los propietarios se reducen los pagos. Aun así es ridículo lo que pagarán los campos más grandes: $76 promedio por hectárea (Página 12, 31/5/2012), apenas un 2,5% del margen bruto, que a los precios actuales de la soja en las mejores tierras supera los $3.000. No llega ni al 1% del valor real de la tierra. El revalúo también implicará mayor tributación del impuesto a los bienes personales, pero en ese caso la tasa tope es de un escaso 1,25%. No hay salida progresiva si no es mediante un planteo de expropiación integral de las grandes explotaciones, de las maquinarias de los mayores contratistas, de los exportadores imperialistas y el monopolio estatal del comercio exterior. Esto no se puede lograr con las tibias medidas del estado capitalista, sino con la movilización revolucionaria de los trabajadores de la ciudad y el campo para poner todos los recursos a disposición de un plan integral en función de las necesidades sociales en la perspectiva de una reorganización social de fondo.

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