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POLEMICA CON EL PARTIDO OBRERO

La seguridad de una “nueva policía”

La campaña electoral arrancó en Mendoza con un debate de los candidatos a diputados nacionales de los distintos partidos. Fue en Económicas de la UNCuyo el 14 de mayo de 2009. El clima político electoral viene cruzado por la mano dura que políticos y referentes patronales impulsan con virulencia en los albores de la nueva crisis.

Alejandro Cámac

4 de junio 2009

La campaña electoral arrancó en Mendoza con un debate de los candidatos a diputados nacionales de los distintos partidos. Fue en Económicas de la UNCuyo el 14 de mayo de 2009. El clima político electoral viene cruzado por la mano dura que políticos y referentes patronales impulsan con virulencia en los albores de la nueva crisis. Nuestro partido viene denunciando este intento de blindar la Mendoza empresaria, que busca separar a la turística capital de la provincia -mencionada entre las 14 ciudades con mejor “calidad de vida” por el Conicet- de los más de 370 mil pobres que viven en el Gran Mendoza. Tanto el oficialismo, como la oposición patronal han puesto sobre el tapete la necesidad de un nuevo régimen penal juvenil. Este es el único programa capitalista cuando “la mitad de los chicos del Gran Mendoza son pobres o indigentes” (Los Andes, 11/12/08) y “11.456 adolescentes de 14 a 24 años están excluidos del sistema educativo y laboral (en el caso de los mayores de 15 años)” (Los Andes 03/09/08).

A propósito de este debate, el Partido Obrero intenta dar una respuesta cayendo en el mismo terreno que los políticos de la clase media. De esta manera, Héctor Fresina aprovechó el debate de candidatos en la UNCuyo para explicar: “El tema de la seguridad para nosotros está íntimamente relacionado con la descomposición del Estado. Hay que ver el problema desde el punto de vista de los vínculos que tiene el Estado con el delito. La institución policial esta corrompida de punta a punta y ese problema hay que señalarlo, con esta institución, con este Estado, con los vínculos que tiene con el poder político, con el poder policial, con el poder judicial, con los empresarios. Toda esta rosca es la que hace que la inseguridad sea lo que es hoy y que la suframos como la sufrimos, hay que desbaratar esta rosca, hay que plantearse otro tipo de institución que se encargue de la seguridad ciudadana, una institución controlada por el pueblo. Hay que sacar a todos los jefes policiales, que los comisarios sean elegidos por asambleas populares, que los vecinos con delegados directos tengan acceso a los partes diarios, a los libros de guardia. Es decir, que el pueblo meta mano en la institución policial, que haya un control. Necesitamos una nueva institución policial que se encargue de la seguridad y de la vida de los trabajadores”.

La “expresión política independiente” de la seguridad ciudadana

La preocupación del PO por una institución capaz de “encargarse de la vida de los trabajadores”, viene del 2007, cuando decían: “Nuestro partido retrocedió a nivel provincial de poco menos de 8.000 votos en 2005 a 2.600 votos. ¿Por qué? Por un lado, los procesos populares del último período (principalmente las asambleas y movilizaciones por la seguridad…) no lograron expresarse políticamente independiente” (Prensa Obrera 1018, 22/11/2007).

Estas “movilizaciones” fueron orquestadas por ONG derechistas como AVD (inspirada en Blumberg), el aparato de la Iglesia y los punteros del PJ (que en ese entonces buscaban debilitar el gobierno cobista). Cobos accedió a los reclamos trayendo la Gendarmería y solicitando asesoramiento a genocidas exonerados al frente de agencias de seguridad y las movilizaciones se esfumaron.

Desde ese entonces el PO centró su campaña en perseguir este espacio. Pero su desgraciado retroceso electoral lo llevó a desconfiar que los trabajadores sean “capaces” de encargarse de sus propias vidas, y depositar expectativas en renovar una institución que históricamente se ha encargado de terminar con la vida de los trabajadores.

El bagaje programático del PO

El PO “mete mano” a propuestas como “sacar a todos los jefes policiales” y la mancomunión de una “nueva policía” con sus vecinos. Pero para PO es “una institución” que sólo es “controlada por el pueblo” pero sigue existiendo como elite especial en el monopolio de las armas. PO toma prestadas las históricas propuestas del MST, como la “elección popular de los comisarios” inspirada en los sheriff norteamericanos. ¿Este será el programa de una coalición anticapitalista impulsada por el PO?

A lo sumo, recuerdan los preceptos de la “reforma policial” del ex ministro de Justicia de la Nación, León Arslanian. La posibilidad de renovar la institución que llevó adelante en Mendoza la ejecución del genocidio en la provincia con la cabeza de Santuccione; que no tiene ninguno de sus genocidas juzgados y encarcelados; que a pesar de la Reforma de Cazabán y Lafalla en el ’99 hizo famosa a la Mendoza del gatillo fácil con Oros, Morán y Candía, etc.; no es más que una ilusión reformista.

Para los marxistas, los encargados de la seguridad pública no deben ser miembros de una institución como la policía. En una sociedad diezmada por la descomposición capitalista, una burocracia permanente con el gatillo del estado sobre la población, nunca dejará de ejercerlo fácil contra los oprimidos y leal a la clase dominante. Por esto los socialistas revolucionarios luchamos por la disolución de las fuerzas policiales y su reemplazo por una milicia ciudadana, obrera y popular. Es decir el reemplazo de la actual policía por al armamento de las organizaciones obreras, del pueblo oprimido y el control de los militantes y organismos de los derechos humanos.

El Frente de Izquierda levanta en estas elecciones un programa de clase: “No a la ‘mano dura’ y las políticas de criminalización de la pobreza que impulsan tanto el gobierno como la oposición patronal. Desmantelamiento y disolución del aparato represivo y de las fuerzas de seguridad. No a la baja de la edad de imputabilidad. Fuera la gendarmería y la policía de los barrios populares. Aparición con vida de Luciano Arruga. Castigo a los asesinos del “gatillo fácil”.(…) (http://www.pts.org.ar/spip.php?article12311)

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