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La pobreza del programa de la centroizquierda

Según la consultora Ecolatina, el 31,8% de la población, cerca de 13 millones de personas, se los denomina “pobres” ya que la “familia tipo” (padres y dos hijos) percibe ingresos que oscilan entre $809 y $1.667. El 11,7% de los argentinos (alrededor de 5 millones), es considerado “indigente” ya que, en este caso, la familia tipo recibe ingresos inferiores a los $809.

Armando Mouzo

22 de octubre 2009

Según la consultora Ecolatina, el 31,8% de la población, cerca de 13 millones de personas, se los denomina “pobres” ya que la “familia tipo” (padres y dos hijos) percibe ingresos que oscilan entre $809 y $1.667. El 11,7% de los argentinos (alrededor de 5 millones), es considerado “indigente” ya que, en este caso, la familia tipo recibe ingresos inferiores a los $809.

Esta realidad golpea de frente contra un gobierno que suele reivindicarse como defensor de los que menos tienen, mientras afirma que durante su gestión descendió la pobreza y la indigencia. El flanco débil gubernamental es aprovechado por la oposición. Los radicales y Elisa Carrió demandan una asignación de $200 por hijo menor de 18 años que sea universal (que abarque a toda la población). La iglesia propone un monto de $180 por hijo a los desocupados y empleados en negro, así como a las adolescentes embarazadas en situación de vulnerabilidad social. Por su parte, el oficialismo, a la vez que incrementaría el salario familiar, está elaborando una asignación por hijo a los desocupados. En su caso sostiene que no se puede pagar una asignación especial a los sectores más pudientes de la población. Haciendo gala de su habitual caradurez el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, dijo que estos anuncios “se enmarcan en una política de inclusión y redistribución del ingreso, que desde 2003 viene ejecutando el gobierno nacional”. Pero la oposición no se queda atrás. Pretender que con $200 por hijo se “combate la pobreza” como afirman Elisa Carrió y Gerardo Morales o “se corrige la desigualdad de origen”, como afirma la iglesia, es de un cinismo absoluto.

La centroizquierda no es ajena a esta discusión. En el dictamen del Presupuesto Nacional 2010, por la minoría, Claudio Lozano, de Proyecto Sur, propone un “seguro de Empleo y Formación dirigido a los jefes de hogar desocupados (actualmente 437.474 jefes) para que perciban lo que estipula el salario mínimo ($ 1.500)”, que “combinado con la asignación universal por hijo de $135, se estaría garantizado que ningún hogar argentino cobre por debajo de $ 1.730 mensuales lo que supone un valor levemente por encima de la línea de la pobreza ($ 1.698). Por ende, estaríamos garantizando hacer posible que no exista ningún hogar pobre en argentina”. Es evidente que esta propuesta es más progresiva que los proyectos del gobierno, la iglesia y la UCR-Carrió, más aún teniendo en cuenta que millones de trabajadores en “negro”, o subocupados ganan mucho menos.

Sin embargo ¿por qué se considera fuera de la situación de “pobreza” a una familia que percibe ingresos por $1.730? ¿Qué piensan de sí mismos aquellos hogares (padre, madre y dos hijos) que ganan esa suma? La respuesta es obvia: esta suma no alcanza para nada, a lo sumo para parar a duras penas la olla, y no con la dieta alimentaria necesaria a lo largo del mes, ni hablar de la ropa, la educación, el costo de la vivienda y el imprescindible esparcimiento. Estos números engañosos, que para colmo provienen del INDEK, tienen como fin ocultar la verdadera situación de los trabajadores y el pueblo.

La realidad es que sólo se puede considerar fuera de la línea de pobreza a los hogares que llegan a la canasta familiar, estimada en $4.300, muy lejos de los $1.500 que afirma Lozano, y mucho más aún de los planes de trabajo “en negro”, que ofrece el gobierno y los municipios que pagan $1.200
.
Para colmo Lozano propone un aumento del 14% para los estatales, los trabajadores que más perdieron desde el 2001 hasta ahora, y un incremento gradual de las jubilaciones, muy lejos de los dictámenes de la justicia que estipulan, en base al “fallo Badaro”, un aumento inmediato muy superior a las pretensiones del diputado. ¿Es esta la posición de la CTA, a la que pertenece el diputado Lozano?

Ni siquiera su proyecto se pregunta cómo hacer para que los millones de desocupados y subocupados consigan trabajo con un salario igual a la canasta familiar. La razón es que su proyecto se basa en desarrollar cálculos, para demostrar que sin tocar de fondo las actuales relaciones de propiedad capitalista, se pueden solucionar los problemas sociales. Olvida que la marginación, la pobreza y el desempleo son funcionales a las condiciones de explotación actuales, para deprimir el salario y, de esa forma, aumentar las ganancias de los capitalistas.

Para empezar a resolver el flagelo de la pobreza los trabajadores tenemos que pelear para que los sindicatos encaren la lucha por un salario mínimo igual a la canasta familiar, levanten los reclamos de los desocupados y luchen por un seguro de desempleo de $1.500 y la prohibición de despidos y suspensiones, y por terminar con el trabajo en negro mediante el pase a planta permanente y a convenio de todos los trabajadores. En este marco, está planteada la pelea por un plan de obras públicas que solucione los problemas de vivienda, cloacas, agua corriente, gas natural, pavimento, hospitales y escuelas dignas para toda la población trabajadora, que salga del no pago de la deuda externa y de impuestos progresivos a los capitalistas.

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