logo PTS

Nacional

La lucha de los tercerizados del Roca muestra quién es quién en la izquierda

Lo que hoy se ve en Roca no es ninguna novedad. La necesidad de un trabajo sistemático en la base y una organización amplia y democrática de los trabajadores que garantice una participación masiva en las acciones de lucha es una condición sine qua non para el desarrollo de cualquier conflicto serio.

La lucha de los tercerizados del Roca muestra quién es quién en la izquierda
13 de enero 2011

Nuevas acciones masivas

Ante el incumplimiento del gobierno en los plazos fijados, el viernes pasado más de 500 trabajadores tercerizados del FFCC Roca se movilizaron nuevamente al Ministerio de Trabajo. En la audiencia que se hacía en ese momento el gobierno tuvo que presentar un nuevo compromiso para que todos los tercerizados pasen a planta antes del 20 de enero. Esta es la cuarta acción masiva de los trabajadores en lucha.

Primero fue el corte de vías del mes de julio con más de 300 obreros, que hizo salir a la luz pública la lucha de los tercerizados del Roca por los despedidos y el pase a planta. Luego, el brutal asesinato de Mariano Ferreyra, abrió un nuevo momento de la lucha y dio lugar a la gran movilización nacional del 21 de octubre, encabezada por cientos de tercerizados, y demostraciones de solidaridad con medidas de fuerza como el paro de la CTA y paros en fábricas como Kraft y PepsiCo, en Lan y Morvillo entre otras, lo que puso a la defensiva al gobierno de los K y a sus aliados de la patota asesina de la Verde. La asamblea masiva realizada la semana siguiente en ATE Sur logró que tomara muchísima mas fuerza el reclamo de pase a planta permanente. La tercera, fue la histórica marcha del 23 de noviembre cuando mil tercerizados lograron que el gobierno hiciera el primer compromiso del pase a planta de todos los trabajadores al 20 de diciembre. Es indudable para quien quiera verlo que las acciones masivas donde cientos de tercerizados salen a la calle o cortan las vías son las que permiten avanzar, la clave en este proceso que ya lleva 10 meses de lucha.

Lo que hoy se ve en Roca no es ninguna novedad. La necesidad de un trabajo sistemático en la base y una organización amplia y democrática de los trabajadores que garantice una participación masiva en las acciones de lucha es una condición sine qua non para el desarrollo de cualquier conflicto serio.

Esta fue la pelea incansable del PTS y la agrupación La Bordó desde las Bases. Desde antes del primer corte fueron sus militantes los que colaboraron con la organización de los tercerizados y luego de este primer gran paso se dieron múltiples peleas por una política clasista donde se garantice la masividad, la democracia de los trabajadores y una perspectiva de lucha independiente del gobierno.

Que los conciliadores decidan

Luego del corte de julio hubo un aumento de salarios y una promesa de reincorporación de los despedidos para descomprimir. El PTS puso todos sus esfuerzos por la continuidad de la lucha por los despedidos y por el pase a planta, y se opuso a que los avances logrados provoquen pasividad. La mayoría de los trabajadores sin embargo tuvo expectativas en las negociaciones que se abrieron y surgió allí un sector conciliador en el marco de la desmovilización. Algunos grupos de izquierda, como Izquierda Socialista, pretendieron compensar su falta de peso ubicándose como consejeros y colaboradores de los sectores más conservadores, avalando la “paz social”, y luego se retiraron de las asambleas y de la lucha. Volvieron luego del asesinato de Mariano Ferreyra, pero desde principios de diciembre vienen boicoteando la realización de nuevas asambleas unitarias. Fiel a su tradición, IS hizo seguidismo a las alas más burocráticas y conservadoras, que se apoyan en los sectores más atrasados de la base obrera, sus prejuicios contra la izquierda y la confianza en las instituciones del régimen. Una corriente de izquierda que no quiera chocar contra las ilusiones de los propios trabajadores se convierte simplemente en un instrumento para la organización de sectores antipartidistas que antes o después desecharán a sus propios “colaboradores”. Basarse en una vanguardia de izquierda y desde allí intentar influir a los sectores más amplios posibles, combatiendo sus prejuicios y acompañando su propia experiencia, debería ser una verdad elemental para cualquier marxista que milita en el movimiento obrero.
Como la mayoría de la izquierda no hace esto, es una verdad que está escondida. Para hacer un poco de historia, la existencia de una fracción realmente clasista en Kraft, concentrada en el turno noche fue lo que permitió que en el conflicto mismo existiera una fuerza capaz de enfrentar a los conciliadores del PCR llevándolos a un conflicto que jamás imaginaron e imponiéndoles una dura derrota cuando ellos mismos abandonaron la lucha. La corriente de izquierda que sea incapaz de organizar una fracción de este tipo y de moldear a sectores amplios en la desconfianza hacia toda institución patronal o burocrática no se prepara para enfrentar ninguna lucha seria.

Que la base no decida

El Partido Obrero no jugó ningún papel de dirección en el proceso de los tercerizados en ningún momento, aunque logró un importante peso político luego del asesinato de Mariano Ferreyra. Pese a esto, y después de firmar un acta de espaldas a la asamblea de los trabajadores, en el colmo del “aparatismo” se retiraron de la masiva Asamblea de los tercerizados que se reunía en el local de ATE Sur. Ahora, dieron por muerta a la Comisión Negociadora sólo un par de días antes de que se reuniera y organizara una marcha de 500 obreros, donde estuvieron increíblemente ausentes, mientras hicieron una marcha sin un solo tercerizado el miércoles 5, que no consiguió nada (ver declaraciones de Merino y Mendieta a los medios esa noche). La gran marcha del viernes 7 los encontró en otro sitio, en una reunión sin trabajadores, ausentes nuevamente en otra acción masiva de los tercerizados.

En este marco, el PO se burla de nuestro “fanatismo” por las asambleas y quiere equiparar esta cuestión elemental de respeto a la democracia de los trabajadores con la vieja consigna de viejo MAS que planteaba “que la base decida”. El MAS en los 80 ideó esa consigna con el fin de no enfrentar a los sectores conciliadores y a la burocracia en el movimiento de masas. No por nada sus continuadores de IS ceden a toda presión conservadora que encuentren “en la base”. Nuestra crítica histórica a esa lógica “basista” partía de cuestionar esa falta de lucha por una política de izquierda en la base obrera ya que se tomaba como “correcto” lo que la base opinara negándose de esta forma a enfrentar a la burocracia. Frente a esto es de lo más extraño que a alguien se le pueda ocurrir que la consigna adecuada sería la contraria: “que la base no decida” o la más “novedosa” aún “que la base no participe de la lucha por sus propios intereses”. De lo que se trata es de que la base tenga la posibilidad de discutir y de votar y que la izquierda revolucionaria luche en los organismos de masas por su propia política y programa, gane sectores, conquiste la mayoría si es posible, incline las resoluciones que se tomen los más a la izquierda posible, según el peso real que haya conquistado y el nivel de radicalización que el proceso mismo haya adquirido. Ni seguidismo “basista” ni aparatismo, sino una simple pelea política al interior de los organismos reales de la clase obrera donde la primer pelea es para que estos organismos se sostengan, se extiendan y sean realmente democráticos. Sin esta democracia obrera es imposible que existan acciones masivas, única forma de dar una lucha seria, de enfrentar ataques de la burocracia, de las patronales y el gobierno.

Favores mutuos

Desde ya que no dar una pelea en los organismos de masas y suplantar esto por la acción de “aparato” no hace más que fortalecer a los sectores conciliadores dentro de las organizaciones reales de los trabajadores. En el caso del Roca, la deserción del PO de las asambleas masivas dejó sólo en manos del PTS la lucha por una línea consecuente contra los sectores más conciliadores. En primer lugar la pelea es por mantener las asambleas mismas que los sectores conciliadores (incluidos Izquierda Socialista) se empeñan para que no existan. En segundo término por una línea de lucha. Y esto fue lo que hicieron los militantes de la Bordó y el PTS en el Roca contra los que querían levantar la marcha del 7 de enero, logrando que se realice con los resultados a la vista. Desertar de esta pelea es una capitulación. Organizar acciones burocráticas ajenas a la base es el favor más grande que se le puede hacer a los sectores conciliadores para que se ataque a la izquierda. De la misma forma que el seguidismo a los sectores más conciliadores es el argumento justo que necesitan quienes quieren irse de las asambleas para justificar su ruptura.

Una práctica democrática y clasista

Esta lógica elemental donde el partido impulsa la autoorganización amplia de la clase obrera, la democracia de los trabajadores y la libertad de todas las tendencias que sean parte de la lucha misma y allí se pelea por una política clasista, debería ser el ABC de cualquier marxista que quiera tener alguna influencia en el movimiento obrero y confiara en él. Esta es la práctica del PTS en Kraft donde durante el año se hicieron decenas de asambleas por turnos y las resoluciones se tomaron con ese método por el que participaron cientos de obreros que votan a mano alzada paros por salario, por la salud, por el plus de fin de año, logrando la organización más amplia que los propios trabajadores están dispuestos a darse hoy.

Sin embargo a los que les resulta “poco” las asambleas por turno (no menos de 20 asambleas por turno se hicieron este año en Kraft) consideran innecesario votar un corte de vías, hecho sin la consulta de los trabajadores en lucha e incluso contra su opinión. Los cortes de la Panamericana que hacen los trabajadores de Kraft con el apoyo de los estudiantes y otros sectores son votados en las Asambleas y se hacen con el aval de los trabajadores aunque participe solo una vanguardia. En todo caso son acciones de propaganda masivas sabiendo que la lucha tienen que darla los trabajadores que son quienes han paralizado este año la producción reiteradas veces. Este es el método leninista de la lucha de clases, el único que puede permitir una experiencia que ya es parte de la historia de nuestra clase como la de Zanon donde reina la democracia más amplia, tan amplia que impulsó el ingreso de los militantes de todas las corrientes de izquierda a trabajar con lo que pudieron dar su propio punto de vista. El PTS allí también es parte orgánica de un proceso, siendo un sector que batalla en un ámbito democrático por sus propias posiciones.

Sólo de esta forma la izquierda podrá colaborar en “convertir cada lucha en una gran batalla de clase”. Quien quiera imitar esta orientación que se dio el PTS sin entender la democracia obrera y la lucha por una línea clasista en el movimiento obrero solo encontrará como en este caso resultados decepcionantes salvo que se considere un logro tener un poco de prensa por unos días a cambio de perder toda relación real con los propios trabajadores.


Calumniadores inconsecuentes

El PO tiene un método sistemático, el de lanzar acusaciones morales para evitar toda discusión política seria. En este caso para ensuciar la discusión política recurrió a calumnias de todo tipo contra el PTS en su prensa. Pero son inconsecuentes hasta para la calumnia ya que uno de los “acusados” de faltar a la moral y los principios fue uno de los oradores en el último acto impulsado por PO en Plaza de Mayo. Ridículo. Además, luego de haber mirado de afuera la marcha del 7, desde la inexistente “asamblea del SITRAIC”, donde no había tercerizados, el PO convocó al PTS y la Bordó (los inmorales) a una reunión para discutir los pasos a seguir en el Roca. Las acusaciones son tierra en los ojos que no se las creen ni los mismos acusadores.


Temas relacionados: