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INTERNACIONAL

CONTINÚA EL PARO DE MÁS DE 200.000 TRABAJADORES METALMECÁNICOS

La huelga de NUMSA paraliza la industria automotriz en Sudáfrica

Diego Sacchi

17 de julio 2014

La huelga de NUMSA paraliza la industria automotriz en Sudáfrica

El Sindicato de los trabajadores metalmecánicos de Sudáfrica (NUMSA según sus siglas en inglés) rechazó la oferta de aumento salarial que hicieron los empresarios del sector y continúa la huelga que ya lleva más de 2 semanas. Más de 200 mil trabajadores paralizan la industria metalmecánica y la principal empresa de electricidad del país. El lunes se conoció que Ford, Toyota y GM pararon su producción por la falta de insumos, mientras que BMW, VW y Nissan no descartan seguir el mismo camino si la huelga no termina en los próximos días.

La actual huelga del NUMSA, según se informa, está costando alrededor de 30 millones de dólares al día y no ha pasado un mes desde el final de la huelga minera que les costó a los empresarios más de 2 mil millones de dólares.

Los empresarios contra los trabajadores, el gobierno con los empresarios

Los trabajadores de NUMSA reclaman un aumento superior al 10% por un año para llegar a los 5600 R$ para los sueldos más bajos (unos 530 U$D), un aumento al bono de vivienda y la efectivización de los trabajadores tercerizados. Las patronales del sector agrupadas en la Federación de Industrias del Acero e Ingeniería de Sudáfrica (SEIFSA por sus siglas en inglés) y la empresa estatal de electricidad ESKOM continúan rechazando este pedido bajo el argumento de que haría “inviable” a las empresas por el costo del aumento. Para ver lo falso de estos dichos basta tomar las ganancias reportadas por ESKOM: 7100 millones de R$ (unos 665 millones de U$D) en el primer trimestre del 2014 [1].

Desde el gobierno del CNA (Congreso Nacional Africano que preside el país desde la caída del Apartheid) vienen presionando para que se acepte la propuesta patronal y les dicen a los trabajadores que terminen la huelga para “evitar un mal mayor a la economía”. Una y otra vez, el gobierno y las empresas, presionan para imponer aumentos salariales menores que permitan cumplir con los pedidos de los organismos de crédito internacional y genere “confianza para los mercados”.

Las patronales nucleadas en SEIFSA vienen exigiendo que el gobierno garantice el “derecho a trabajar” e imponga mano dura contra los piquetes de los huelguistas. Si el CNA no ha tomado acciones en este sentido, es por el temor a que la represión culmine como en la huelga minera del 2012 (con el asesinato de 32 mineros en Marikana), lo que abriría una crisis política y profundizaría el rechazo contra el gobierno.

Como denuncia un comunicado del el NUMSA “Sudáfrica sufre de agudo desempleo, la pobreza generalizada y las desigualdades extremas, precisamente porque la base económica colonial racista de Sudáfrica, que depende de la mano de obra muy barata de los negros y africanos no se ha transformado en los últimos 20 años de nuestra supuesta democracia” [2].

El gobierno del CNA les ha garantizado, a las empresas extranjeras y locales, durante años todo tipo de beneficios. Permite el trabajo tercerizado y precarizado, les ha brindado ayuda con estímulos económicos y excepciones fiscales mientras. El CNA junto a sus aliados del Partido Comunista y la burocracia sindical de la COSATU (central sindical sudafricana) han gobernado para las trasnacionales y los empresarios y muchos de ellos se han convertido en los “nuevos ricos” como socios menores de los grandes capitales nacionales y extranjeros.

Los trabajadores demuestran su fuerza

El reelecto presidente J. Zuma había garantizado que lograría recuperar la economía sudafricana que viene retrocediendo desde hace varios meses. Esto significaba comenzar a aplicar un ajuste económico como recomienda el FMI y mantener los costos laborales competitivos, lo que se traduce en poner topes salariales, para atraer capitales.

La huelga de NUMSA (junto a la huelga minera que duró 5 meses) muestra la predisposición de los trabajadores a luchar para mantener lo conquistado. Cuestiona también el rol de la dirección política de la mayoría negra en Sudáfrica, la CNA, por favorecer a los empresarios y poderosos mientras millones viven en la pobreza, más del 25% no tienen trabajo (número que aumenta entre los más jóvenes) y no tienen condiciones dignas ni de salud ni de educación. Seguramente la actual huelga de los metalmecánicos, como antes la huelga de los mineros, están dejando claro que con la organización y la lucha, los trabajadores pueden conquistar sus demandas.

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