Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
29 de mayo de 2020

La Verdad Obrera N° 268

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La dictadura patronal y las patotas sindicales

06 Mar 2008   |   comentarios

Desde que asumió Cristina, y Kirchner prepara su PJ, la patronal agrupada en la UIA, la burocracia sindical de Hugo Moyano y la CGT no dudan en aprovechar cada oportunidad para atacar a los sectores combativos de los trabajadores, asestándoles derrotas como la de los textiles del Lavadero Virasoro en Rosario, la de la metalúrgica Dana o la que acabamos de sufrir en el Casino de Buenos Aires. Estos ataques se suman a la saña que ya mostraron las patronales pesqueras y la policía contra los superexplotados fileteros de Mar del Plata. Esta es la única cara que hasta ahora se le conoce al Pacto Social.
Los empresarios hasta resignan ganancias, con las empresas paradas por meses como fue en Jabón Federal, Pagoda, Virasoro, Mafissa o Casino, con tal de quebrar al activismo que encabezó y encabeza el incipiente pero profundo proceso de recomposición de la clase obrera, expresado en las nuevas comisiones internas, en los delegados y activistas combativos que dan un paso al frente recuperando, de manos de la burocracia de la CGT y la CTA, los organismos de base. 

Lo que buscan es liquidar el desarrollo de una vanguardia obrera que se foguea desafiando a los topes salariales, las condiciones precarias de empleo, el aumento de los accidentes laborales por los ritmos de trabajo, y también el verticalismo que quiere imponer la burocracia sindical a los trabajadores. Huelgas largas, piquetes, asambleas, elección de nuevos delegados y militancia obrera, son característicos de este proceso que se inició después del 2001 y que hoy continúa. Son, particularmente, sectores de la juventud y la mujer trabajadora los que vienen siendo protagonistas, como vimos también en Fresenius o en el conflicto de los recolectores de ajo en Campo Grande-Mendoza. Pero además, por primera vez en años nuevos activistas antiburocráticos ganan la seccional de un sindicato en el proletariado industrial del Gran Buenos Aires. Me refiero a los trabajadores de Fate, de la seccional de San Fernando del SUTNA (Neumático), que derrotaron también un lock out patronal el año pasado.

Patotas y represión

Ya sea con la policía, la gendarmería o la prefectura, que envían el gobierno nacional y los provinciales, se reprime las luchas de los trabajadores. Como el año pasado contra los docentes en Neuquén cuando asesinaron a Fuentealba, o en Santa Cruz donde se atropellaba y reprimía a los maestros. También llegan a militarizar los lugares de trabajo como pasó durante meses en el Hospital Francés, y pasa hoy en la metalúrgica Emfer y autopartistas como Dana donde la policía y la gendarmería siguen apostadas.

Pero ahora se suman los ataque físicos contra la vanguardia obrera de parte de las patotas armadas de la burocracia sindical que reclutan matones de las barras bravas para imponer las condiciones de la patronal. El grupo de choque del SMATA actuó con cuchillos contra los delegados metalúrgicos de Dana. Los de la UTA golpearon a los del Subte y ahora a los delegados de la línea 60. En el INDEC actúan los de UPCN.
Contra esto es necesario preparar seriamente los conflictos. Para ello son claves las asambleas, los comités de lucha, la solidaridad, el fondo de huelga, la coordinación. Debemos seguir el ejemplo de los chóferes de la 60 para enfrentar los ataques de las patotas. Debemos preparar -como lo planteamos en los Encuentros convocados por el Casino- todo lo necesario para que podamos defendernos.

La misma clase que dio el golpe con Videla

Hay que ser concientes que hace 32 años las grandes patronales y el Departamento de Estado norteamericano promovieron el golpe de Estado más sangriento de la historia argentina.
Esta nueva generación de activistas que comienza a foguearse en estas duras luchas con triunfos y derrotas, debe aprender que tiene enfrente a esa misma clase social de empresarios que no vacilaron en señalar a las mejores camadas de activistas para que sean secuestrados y desaparecidos. Que así como en los ‘70 no dudó en apoyar al golpe, hoy no duda en apoyarse en el gobierno, en las leyes del Ministerio de Trabajo, en la policía y en las patotas de la burocracia para enfrentar los reclamos obreros.
La lucha contra la impunidad de hoy cobra especial importancia si perseveramos en el castigo a todos los responsables del genocidio: militares, empresarios, funcionarios de los partidos políticos patronales, miembros de la iglesia, civiles y los cómplices de la burocracia sindical como José Rodríguez del SMATA. Si luchamos por echar a la burocracia de las filas de la clase trabajadora y por recuperar las organizaciones obreras.
La impunidad que defienden los Kirchner apunta a preservar a las fuerzas represivas que detentan el poder de fuego del Estado burgués. Es la defensa incondicional de una clase social que desde 1976 al día de hoy, gracias al amparo de los sucesivos gobiernos de turno, peronistas y radicales, mantuvo las conquistas económicas obtenidas desde y durante la dictadura a expensas de los trabajadores y el pueblo.

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