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NACIONAL

JUICIO A PEDRAZA, SU PATOTA Y LOS POLICÍS

La defensa quiere culpar a las víctimas

Tras “el silencio de los culpables” algo parece quedar claro en estos primeros tramos del juicio por Mariano Ferreyra: los defensores de los asesinos pretenden ensuciar a las víctimas con la misma mugre de los victimarios.

Daniel Satur

23 de agosto 2012

La defensa quiere culpar a las víctimas

Tras “el silencio de los culpables” (ver LVO n°488) algo parece quedar claro en estos primeros tramos del juicio por Mariano Ferreyra: los defensores de los asesinos pretenden ensuciar a las víctimas con la misma mugre de los victimarios. Alejandro Freeland (abogado del “Gallego” Fernández), Oscar Igounet (de Guillermo Uño) y el resto de los abogados de la patota intentan demostrar que aquel 20 de octubre de 2010 hubo una riña entre bandos armados en la que, a lo sumo hubo “excesos”; buscando en cada audiencia indicios que justifiquen sus groseras coartadas. A su vez quienes defienden a los policías “hacen la plancha” esperando actuar cuando se ponga la lupa sobre el accionar policial. Así el conjunto de defensores, todos especialistas en patrocinar genocidas, espías y delincuentes de “guante blanco”, hasta el momento no mostraron todas sus armas; pero ante las evidencias que se suman en cada audiencia repiten una y otra vez tragicómicos pasos en falso.

Nelson abrió la lista

El jueves 16 comenzaron los testimonios de militantes que participaron de las medidas de lucha de aquel fatídico día. Nelson Aguirre, quién recibió dos disparos de la patota, brindó un relato contundente y emotivo. Señaló que patoteros y policías fueron un conjunto a la hora del ataque. “En todo momento fuimos atacados -relató-, perseguidos, corridos y apuntados por la patota de la UF y hasta por la propia policía. La de la provincia que disparó con balas de goma minutos antes, la federal que despejó la zona para que ataquen los patoteros de la burocracia”. Y afirmó que la patota tiraba a mansalva, “direccionando hacia nuestros cuerpos, se escucharon varios disparos de diferentes veredas por las que venían los patoteros de la Unión Ferroviaria , me dieron dos tiros en las piernas... vi a Mariano agonizando y a Elsa sangrando en la cabeza...”.
El relato obligó a los defensores a interpelar a Nelson, buscando desestabilizarlo. Igounet, después de escucharlo contar la secuencia, le preguntó cínicamente qué llevaba él en su mochila ese día, como queriendo fundamentar su teoría del “enfrentamiento”. Una provocación a la que Nelson respondió con entereza y a la que Claudia Ferrero, abogada del PO, rechazó por calumniosa. Horacio Días, presidente del Tribunal, frente a la grosera maniobra obligó a Igounet a pedir disculpas públicamente. El testimonio de Nelson finalizó desnudando, una vez más, a los criminales.

Era Favale

El martes 21 declararon dos militantes del PO, Lisandro Martínez y “Chiquito” Belliboni, y el abogado Gustavo Mendieta, también presentes aquel 20 de octubre. Ellos señalaron a Cristian Favale, el barrabrava que integraba la patota de La Verde , como quien disparaba “semiagachado”, “como los tiradores profesionales”. Martínez definió: “Tiraron a matar porque defendían un negocio enorme, porque si no, ¿qué es lo que obliga a tirar a matar?”. También relataron que la policía participó en el ataque, primero cerrándole el paso a los manifestantes y después “no haciendo nada” para evitar el ataque mortal.

En las próximas audiencias declararán más testigos presenciales. Y luego vendrán otros que seguramente dejarán en evidencia la trama de intereses que unen al pedracismo con la UGOFE y con los funcionarios kirchneristas.

Cada testimonio brinda un detalle más de lo que siempre sostuvimos las organizaciones que protagonizamos aquella lucha de los tercerizados del Roca: que el crimen de Mariano y las heridas que cargan Elsa, Nelson y otros compañeros fueron provocados por una burocracia sindical decidida a defender sus millonarios intereses con la complicidad de las patronales y el Estado. Cada nueva palabra o imagen que aparece en el juicio justifica la exigencia que realizamos desde el principio: ¡perpetua a Pedraza, la patota y la policía! Pero esas condenas serán la base de una exigencia mayor: la de luchar por acabar con el pedracismo y La Verde en el ferrocarril. La derrota estratégica de esa burocracia podrida será la garantía para evitar caer en la trampa del kirchnerismo, que “pretende ‘expropiar’ la causa de Mariano Ferreyra, para sostener un ‘pedracismo, sin Pedraza’”.

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