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Comunicados de prensa

LA CIUDAD PRO

La “agenda compasiva” de Mauricio y Gabriela

Muchos de los analistas señalan como un factor de la victoria de Mauricio Macri y Gabriela Michetti en el ballotage, la supuesta moderación del discurso PRO que buscó ocultar su matriz derechista. La estrategia discursiva de la campaña de Mauricio consistió en imponer la agenda electoral, con el tema de la seguridad, la autonomía y la eficiencia de la gestión, y en sostener lo que los diseñadores del marketing político, al estilo Barba Durán que asesora a Mauricio, definen como la “agenda compasiva”

Facundo Aguirre

28 de junio 2007

Muchos de los analistas señalan como un factor de la victoria de Mauricio Macri y Gabriela Michetti en el ballotage, la supuesta moderación del discurso PRO que buscó ocultar su matriz derechista. La estrategia discursiva de la campaña de Mauricio consistió en imponer la agenda electoral, con el tema de la seguridad, la autonomía y la eficiencia de la gestión, y en sostener lo que los diseñadores del marketing político, al estilo Barba Durán que asesora a Mauricio, definen como la “agenda compasiva”. La misma se basa en la campaña de Ronald Reagan contra Jimmy Carter y que permitió la victoria de los sectores más conservadores y derechistas de los republicanos que nutren hoy el gobierno de George Bush. La “agenda compasiva” consiste en traducir al lenguaje conservador los tópicos de la agenda progresista para hacer digerible al público masivo las respuestas de la derecha.
En el caso del PRO la agenda planteada por el progresismo porteño –la desigualdad social y la transparencia administrativa- fue reapropiada por esta nueva derecha político empresaria. En su discurso de victoria de Gabriela Micheti señalo que el PRO iba a impulsar la “inclusión social” desde el Estado garantizando “la igualdad de oportunidades”, en sustitución de la idea centroizquierdista del reparto del ingreso, remozando la vieja idea conservadora de que cada uno quede librado a su suerte en la lucha por la subsistencia. Mauricio Macri por su parte sostuvo que se iba a garantizar transparencia y eficiencia en la gestión distinguiendo al empleado municipal que trabajaba del que “vive de licencia”, en oposición al planteo centroizquierdista de luchar contra la corrupción. Pero además, el presidente de Boca llamó a renovar la dirección de los asuntos públicos llamando a todo tipo de cuadro y gerenciador de “las empresas, las ONG y los profesionales”, en oposición a los punteros, bajo la idea de que la transparencia y eficiencia de gestión es un asunto técnico de funcionamiento empresarial y no de orientación política.

El discurso PRO busca naturalizar una realidad de la Ciudad de Buenos Aires que dirigida por el progresismo de Ibarra y Telerman –podemos decir que en consonancia con la política de Kirchner- mantuvo y profundizó el contraste entre ricos y pobres (la división entre el sur y el norte de la ciudad, la distribución del ingreso en los niveles de los ‘90), la corrupción administrativa (caso Cromañón y Skanska) y la orientación política estatal dirigida a beneficiar los grandes negocios capitalistas.

La nueva era PRO del gobierno porteño busca reemplazar a los gerentes políticos, por los cuadros empresarios. Reforzando su poder con una policía propia. Se puede decir que la Ciudad va a ser atendida directamente por sus dueños, en detrimento aún mayor del nivel de vida y los derechos democráticos de los trabajadores y el pueblo.

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