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La Corte contra los jubilados y en ayuda de los fondos del gobierno

El 28/5 la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) revocó un fallo de la Cámara de Seguridad Social que había aplicado una actualización jubilatoria en consonancia con un fallo anterior de la Corte (fallo Badaro), mediante el cual ajustaba los haberes al jubilado Rafael Cirillo en un 88,6%, más la variación de los salarios de 2006 y 2007, menos los aumentos del gobierno.

Armando Mouzo

4 de junio 2009

El 28/5 la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) revocó un fallo de la Cámara de Seguridad Social que había aplicado una actualización jubilatoria en consonancia con un fallo anterior de la Corte (fallo Badaro), mediante el cual ajustaba los haberes al jubilado Rafael Cirillo en un 88,6%, más la variación de los salarios de 2006 y 2007, menos los aumentos del gobierno.

Esto afecta a más de un millón de jubilados que están en condiciones de reclamar ajustes similares. Ahora deberán trajinar los lentos vericuetos de la justicia hasta llegar a la CSJN que analizará caso por caso, una manera de desalentar los reclamos, o de que, en su defecto, los años realicen su implacable trabajo. Mientras tanto, más de 6 millones de jubilados, el 75% del total, cobran los miserables $ 770 de jubilación mínima.

Una ayudita al gobierno

Este fallo favorece el uso que hace el gobierno de los fondos de la ANSES, que dispone de un Fondo de Garantía por $101.000 millones, los que invierte en los planes de crédito, préstamos a empresas, obras públicas, bonos de la deuda externa y otras “inversiones”. Por otra parte la ANSES paga unos 90.000 millones de pesos en concepto de jubilaciones y pensiones, y le quedaría un superávit este año, entre 12.000 y 13.000 millones de pesos.

El titular de la ANSES, Amado Boudou, justifica estos números afirmando que eligen la inversión pensando en “cuanto empleo genera (...) porque el verdadero funcionamiento de largo plazo de un sistema previsional tiene que ver con la recaudación de aportes y contribuciones (...) no puede haber un sistema jubilatorio sin empleo formal” (Página 12, 17/5). No dice que con esa plata también se paga la deuda externa (el 20% del Fondo de Garantía esta en bonos de la deuda), y se auxilia permanentemente el déficit del Tesoro Nacional.

A su vez, mientras el gobierno mantiene los negocios de los capitalistas, éstos se dedican a la fuga de capitales, que se calcula en U$S 5.700 millones en el primer trimestre de 2009 y de U$S 23.000 millones en el 2008.
Por su parte, la oposición defiende la estafa de las AFJP, que también invertía en los bonos de la deuda, y prestaba al sector privado, estaban en manos de los bancos y cobraban jugosas comisiones a los trabajadores por este “trabajo”.

La política del gobierno, es criticada por Proyecto Sur de Pino Solanas, que denuncia el estancamiento de las jubilaciones y la utilización de los fondos. Pero para elevar las jubilaciones en concreto reclama que se cree y ponga en funcionamiento el Consejo del Fondo de Garantía de sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional Argentino establecido por el Artículo 12 de la Ley 26425, que está integrado por representantes del gobierno, de los bancos, del Congreso, de los empresarios y dos de los jubilados y tres de las organizaciones obreras, quedando en absoluta minoría. Con estos personajes en un consejo consultivo (monitoreo) no se va a lograr ninguna jubilación digna. De esta manera es imposible la recuperación de los haberes jubilatorios. Los fondos deben estar en manos de los trabajadores y los jubilados, los principales interesados en cuidar la recaudación y que se pague una jubilación acorde a las necesidades.

La ANSES cuenta con un gran capital que permitiría aumentar de inmediato la jubilación mínima e imponer el 82% móvil y retroactivo para todos los jubilados. La crisis y la recesión, con el avance de la desocupación y la merma en la recaudación, hacen peligrar los ingresos del sistema, por eso hay que luchar por el inmediato blanqueo de todos los trabajadores, la suba del sueldo mínimo al nivel de la canasta familiar, calculada hoy en $ 4.300. El no pago de la deuda externa pararía de inmediato la sangría de los fondos jubilatorios. La nacionalización de la banca y el comercio exterior impedirían inmediatamente la fuga de capitales. Estas medidas, sumadas a impuestos de emergencia a los capitalistas, son la forma de garantizar las jubilaciones dignas de hoy y mañana.

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