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MOVIMIENTO OBRERO

CÓRDOBA

Indignación obrera ante las muertes en la construcción

Ayer por la tarde ocurrió una nueva tragedia en la construcción. Se derrumbó una loza y murieron dos obreros. Con esta muerte van 3 en el 2012. En el 2011 se registraron 5. En 2010 hubo cuatro víctimas; en 2009, siete.

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8 de marzo 2012

Ayer por la tarde ocurrió una nueva tragedia en la construcción. Se derrumbó una loza y murieron dos obreros. Con esta muerte van 3 en el 2012. En el 2011 se registraron 5. En 2010 hubo cuatro víctimas; en 2009, siete.

“Nosotros, en la fábrica, nos enteramos esta mañana, al ver la nota en el diario. La nota sale en tapa de La Voz, con una foto crudísima de uno de los obreros enterrado en hormigón y escombros. Sólo se ven los pies, sus borcegos embarrados de cemento y bomberos desenterrando los cuerpos con palas. El impacto de la imagen generó que todos vieran la noticia y comentaran. Hubo indignación, bronca, tristeza, desazón, todos teníamos algo para decir. Incluso un idiota que siempre se toma todo en chiste, bromeo y todos lo bardeamos. Teníamos ganas de gritar, golpear la mesa con el puño, quizás otros sólo quejarse, pero todos queríamos hablar. Y hablamos. De eso que todos saben y los de arriba callan: los del gobierno provincial y municipal, los del gremio de la UOCRA. Son verdaderos voceros patronales: ni una palabra de bronca, pura frialdad, moral de los cómplices que callan para no pisarse. Hablamos de cómo Nueva Córdoba está llena de construcciones donde se labura en pésimas condiciones. Uno contó su experiencia y cómo se hacen esas lozas “El encofrado de las columnas, hecho de madera es toda tu seguridad. La bomba hormigonera va llenando todo junto, las columnas que sostienen la loza y la loza misma, todo se tambalea y si, por esas cosas, el hormigón que llena primero las columnas se trabó en la mitad, queda un vacio porque la máquina sigue escupiendo hormigón. El desnivel presiona, las maderas se quiebran, se doblan los hierros y todo se viene abajo. A veces son tan basuras que a los inmigrantes les dan un piloto de lluvia y los mandan debajo de la losa, a golpear con una masa las columnas para que no se trabe el hormigón, si afloja la losa, morís aplastado”. Quedamos con la boca abierta. 
En Córdoba, en el negocio inmobiliario, prima la desidia patronal y los “accidentes” fatales. Todos estamos al tanto de lo terrible que es trabajar ahí: sueldos bajos, trabajo duro y sacrificado, peligro de muerte y ganancias millonarias para las empresas. El nivel de explotación y peligro que viven los obreros es enorme. Sin embargo, esos obreros, muchos de ellos inmigrantes, son los mismos que viven en casas sin terminar, que al primer viento fuerte o tormenta quedan sin luz, agua o techo. Viven con la incertidumbre diaria de no saber si del trabajo llegaran a casa o terminaran enterrados entre los escombros y el hormigón o asesinados por Ciriglianos de todo tipo, como los 51 trabajadores en Once.

Nuestra paciencia para soportar las “cosas de la vida” que imponen los patrones (es “común” que muera un obrero de la construcción) se empieza a agotar. Entre los más jóvenes y los más humildes, que hemos vivido aguantando y agachando la cabeza para seguir, tenemos que orgaizarnos para luchar y conquistar un futuro libre de miseria y explotación.

T, obrero automotriz. Juventud del PTS

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