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Incendio en Iron Mountain

Habían pasado unos cuantos minutos después de las 8 de la mañana del miércoles cuando los vecinos de la calle Azara en el barrio de Barracas de la Ciudad de Buenos Aires, alertados por un humo denso y los gritos de algunos trabajadores de Iron Mountain (el gran depósito que hasta ese momento era uno más de los tantos que funcionan en ese barrio porteño) llamaron a las dotaciones de bomberos, incluso muchos de ellos tuvieron que autoevacuarse.

Mirta Pacheco

6 de febrero 2014

Habían pasado unos cuantos minutos después de las 8 de la mañana del miércoles cuándo los vecinos de la calle Azara en el barrio de Barracas de la Ciudad de Buenos Aires, alertados por un humo denso y los gritos de algunos trabajadores de Iron Mountain (el gran depósito que hasta ese momento era uno más de los tantos que funcionan en ese barrio porteño) llamaron a las dotaciones de bomberos, incluso muchos de ellos tuvieron que autoevacuarse. En ese momento las llamas ya superaban los techos de la enorme construcción de casi 100 años de Azara al 1200.
Dotaciones de bomberos de Barracas y La Boca acudieron a los pocos minutos del llamado de los vecinos del populoso barrio…y luego lo conocido por todos: 9 personas (entre bomberos y personal de defensa civil) fallecen bajo los escombros cuando una de las paredes del depósito se derrumba y cae sobre ellos; 5 permanecen internados.

Lo que las llamas no pueden ocultar

Entonces esta empresa de origen estadounidense: Iron Mountain, comienza a estar en boca de todos. Se dedica a la protección de documentación y almacenamiento de archivos y entre sus principales clientes se destacan multinacionales petroleras, entidades financieras, aseguradoras y consultoras internacionales como ser Standar & Poor (las calificadoras de crédito internacional, que con diversas maniobras suelen hundir a países semicoloniales como el nuestro. Las calificadoras del “riesgo país”, le suena?). Entre las entidades financieras por ejemplo se encuentra a la multinacional bancaria HSBC como uno de sus principales clientes. Contaban los vecinos que entre los pedazos de papeles quemados que volaban por los aires, se encontraron archivos de ese banco que datan del 2001, donde se podía leer que había información sobre despidos de personal, sobre el “corralito” impuesto por el gobierno de la Alianza. Información “altamente clasificada” con la que contaban estas empresas. Información que de ninguna manera el pueblo trabajador pudo tener por esos días.

La misma S & P (que funciona como indicador único del mercado de valores de los EEUU) ya por el 2009 la incorpora a su propio índice y la revista Fortune por quinto año la nombra como una de las “compañías admiradas en el mundo” Y no es para menos!, para el mundo de las finanzas y los grandes negocios capitalistas, quien “le cuide sus secretos” no puede ser menos que admirada.

Pero los incendios de la documentación resguardada, no es una novedad para esta multinacional. Su planta de New Jersey (EEUU) en 1997 sufre un incendio devastador y el periódico New York Times titula: “Misterioso incendio en un depósito de New Jersey”, otros siniestros en depósitos de Inglaterra, Canadá e Italia en años posteriores provocan la desaparición de documentación de empresas que pagaban sus servicios.

En Argentina, la planta de Barracas no es la única de Iron Moutain: cuenta también con plantas en Parque Patricios, Lugano y la Boca. Es en la planta que posee en Parque Patricios, donde, en el mismo año que su imagen internacional crece (2009), que la relación de Iron Mountain con el gobierno de Macri también pega un salto. En la página de la misma empresa se puede ver un video institucional del Gobierno de la Ciudad, donde Mauricio premia a los directivos, haciendo propaganda del “polo tecnológico productivo”, que no fue más que grandes negocios con empresas constructoras y de otra índole (como I.M.) y nada de “avances tecnológicos” o de trabajo genuino para los trabajadores de esa zona de la ciudad.

¿Y los controles?

La construcción donde estaba esta empresa, como decíamos, data de 100 años atrás, lo que implica que sus paredes estaban construidas con ladrillos pegados sólo con arena y cal, sin cemento y en la ochava que formaba la construcción, no contaba ni siquiera con vigas. A pesar de la debilidad estructural de la edificación, el gobierno de la ciudad le otorga en 2007, en el año en que el macrismo inauguraba su gestión, un certificado de habilitación para la planta de Barracas y la misma empresa asegura que cuenta con una red hidrante, sistema de protección temprana de incendios (que debe percibir altas temperaturas antes que comiencen las llamas), pero llamativamente nada de esto funcionó en el día de ayer. Esto asegurado por los mismos trabajadores que alcanzaron a salir antes de que el incendio desatara toda su furia.

Por estas discordancias, que costaron la vida de nueve bomberos, entre esas habilitaciones de la Ciudad, los sistema de protección de incendios que la empresa afirma contar y el hecho de que nada de todo esto funcionó, es que muchos medios ya comenzaban a unir este incendio con lo sucedido en Cromañon, incluso con el atentado de la empresa de Fabricaciones Militares de Río Tercero. Falta de controles, connivencia entre empresarios y funcionarios públicos en pos de negocios para ellos.
Es más, a partir de la masacre de Cromañon que le costara la vida a 194 jóvenes, la legislación obliga a que los controles ignífugos para las empresas se hagan periódicamente. Pero eso es ocultado por los funcionarios macristas que se apresuraron a afirmar que los controles estaban al día. Y esto fue repetido todo el día por el secretario de seguridad de la nación Sergio Berni (que de paso afirmaba que las diferencias ideológicas entre Nación y Ciudad, no impedía que en la calle trabajen codo a codo. Y con esto se refería a todo el accionar en las calles, por ejemplo de la Policía Federal y la Gendarmería con la Metropolitana para amedrentar o directamente reprimir a los trabajadores cuando salen a reclamar por sus derechos).

Iron Mountain que guarda “los secretos empresariales”, que cuenta con 90.000 clientes, corporaciones multinacionales, con 900 plantas en el mundo, radicadas en 170 ciudades, a quien Macri admira por “su empuje empresarial”; que según sus propios dichos ofrecen un “modelo de tercerización que elimina virtualmente la necesidad de inversión de capital”, parece que cumple con sus promesas. Entre las soluciones que ofrece a sus clientes, además de la gestión de procesos de negocios, gestión de propiedad intelectual, también promete “destrucción segura de documentación”.

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