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Informaciones Obreras

CASINO DE BUENOS AIRES

Hagan juego, señores... triunfo de los trabajadores

Los trabajadores vienen de obtener un primer triunfo en la defensa de sus puestos de trabajo y de las conquistas obtenidas en las luchas de los dos últimos años. Pese a los casi 40 días de lock out patronal, haber sido reprimidos por la infantería frente al Ministerio de Trabajo, sufrir once detenciones y ser agredidos dentro de la empresa por una patota del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), desde este martes todos volvieron a trabajar en las mismas condiciones.

PTS

14 de junio 2007

¿Qué pasó en los últimos días?

Gastón Platkowski: Después de que nos reprimieran y la empresa sacara solicitadas, el viernes 8/6 el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria, que reconoce que la medida de la empresa y el SOMU es ilegítima. Ese viernes habíamos convocado a una gran marcha para repudiar la violencia que sufrimos, exigir el desprocesamiento de los detenidos y la reapertura inmediata del Casino. La empresa anunció que se volvía a la actividad el lunes; y ese día, cuando los trabajadores se habían presentado y estaban en el descanso, irrumpe una patota del SOMU, que inmediatamente encara a los delegados y los amenazan con armas blancas y de fuego. La gente reaccionó y se armó un batalla campal. Cientos le hicieron frente a esta patota que vino a atacar después de la victoria que obtuvimos. Hubo lesionados por arma blanca. Se gestó la defensa de trabajadores por otros trabajadores. Los medios ingresaron por primera vez al predio. Todo el apoyo que siempre estuvo del lado de afuera de las rejas esta vez estuvo adentro; compartimos las asambleas con trabajadores del Subte, LAN, Hospital Francés, estudiantes de la FUBA y muchos otros.

¿Agredieron a trabajadores del Sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar (ALEARA) o también a los que tienen convenio del SOMU?

G.P.: A todos. Cuando la Prefectura rodeó a la patota para escoltarla, los trabajadores del SOMU se acercaron a nosotros, porque se dieron cuenta de que esos tipos no representan a nadie.

¿Qué discutieron en la asamblea en relación a los trabajadores del SOMU?

G.P.: Se definió abrir el juego en relación a la unidad de nuestras filas. Se votó que si tocan a uno nos tocan a todos, más allá del gremio al que se pertenezca. Esto es estratégico y por una cuestión de humanidad y de ser solidario, porque le tienen mucho miedo a la burocracia del SOMU, y ven la necesidad de levantar la cabeza como lo hicimos nosotros.

¿Qué conclusiones van sacando después de esta primera etapa de la lucha?

Leonardo Bonanni: Hicimos una gran experiencia a partir de la lucha en las calles, primordialmente en base a la solidaridad entre varios sectores. Una cuestión muy importante es que empezamos a reconocernos como clase. Ahora vemos cómo la política del gobierno puso en juego los puestos de trabajo de todos y nuestras conquistas. Cuando ve peligrar su propia estabilidad laboral con el ingreso de un nuevo patrón, la acción de la burocracia del SOMU (que más allá de la cuestión jurídica ya pasó a una agresión física) la gente empieza a pensar de otra manera la organización interna, con rasgos de independencia bastante importantes. Y, puertas afuera, que es lo más interesante de este proceso, se reconoce que la coordinación es necesaria para frenar el avance patronal. Venimos dando largos debates, y hubo una asamblea que dio un mandato contundente al cuerpo de delegados por la coordinación. En virtud de esto hay que buscar un objetivo común que universalice las luchas. Hay que empezar por unir los sectores en lucha o que no estén luchando pero vengan de esa experiencia, para unificar criterios en un proceso de conquistas de derechos como clase social.

¿Cómo se ve ahora entonces el clasismo en el Casino?

L.B.: Nos costó mucho reconocernos como parte de la clase obrera, porque cargamos con muchos preconceptos culturales. Cuesta introducir esta idea entre las clases medias, que tienen ciertas pretensiones económicas y buscan un estándar de vida determinado; es como si hubiera hasta un cierto prejuicio para decir que somos parte de la clase trabajadora. Esto se combate primero con mucha discusión en asamblea; que también tiene que darse desde las comisiones internas, explicando mucho. Los lineamientos generales de acción de las empresas son siempre los mismos. Por ejemplo, como se viene repitiendo esta cuestión del lock out; no es casual que todas las empresas tengan esta manera de actuar. La primera problemática sería reconocer cómo actúan ellos, y generar un polo, una cohesión con respecto a estas cuestiones, y actuar políticamente. Hay gente a la que no le gusta esto pero lo tiene que reconocer; si me dicen que estoy pensando en algo completamente utópico por ahí me costaría más, pero desde la cotidianeidad, desde el lugar de trabajo de cada uno, esto se palpa, se respira y se vive.

¿Cómo ves la necesidad de llevarlo a un plano político?

L.B.: Tiene que existir un programa político de acción; si no tenés un programa y un objetivo al cual apuntar de tipo político, desde el plano gremial a través de la recuperación de los sindicatos, o directamente desde la acción, buscando la coordinación, un objetivo que universalice todas las luchas, para pelear por fuera de la burocracias buscando una conquista general, como clase social. En principio esta solidaridad es entender que uno como trabajador tiene que entender el marco nacional en el que está viviendo, porque no estás en una isla, al contrario, la política continuamente ataca a los trabajadores. En segundo lugar tenemos que discutir cuál es nuestro programa, tenemos que tener un objetivo que en un plazo inmediato o mediato nos permita llevar adelante. Las comisiones internas tienen que planear esta unidad de acción coordinadas con las distintas organizaciones.

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