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Gueto si… viviendas ni a palos

La ocupación de las tierras en Soldati, después en Lugano -con el predio Albariño en la mira de todos/as- y otras zonas de la Capital y provincia, han significado una enorme crisis para el gobierno del facho Macri y el gobierno nacional.

Virginia Pescarmona

23 de diciembre 2010

Gueto si… viviendas ni a palos

La ocupación de las tierras en Soldati, después en Lugano -con el predio Albariño en la mira de todos/as- y otras zonas de la Capital y provincia, han significado una enorme crisis para el gobierno del facho Macri y el gobierno nacional.

El “acuerdo” que sellaron Mauricio y Cristina sobre la sangre de los compañeros asesinados por la acción conjunta de la Federal y la Metropolitana primero, y de las bandas fachas después, es reaccionario y se basa en promesas endebles y confusas. El único objetivo es que las fuerzas represivas, con la ayuda de punteros y referentes barriales del Frente para la Victoria y el macrismo, dobleguen las aspiraciones de los ocupantes para que no se extiendan las tomas. A ambos “los unió el espanto” y juntos recurrieron a miles de efectivos policiales, Gendarmería y Prefectura para imponer “orden”.

Después de “dar respuesta” con palazos o militarizar la zona, ahora quieren hacer pasar las ocupaciones no como el emergente de un profundo problema habitacional en la Ciudad de Buenos Aires, sino como expresión de disputas internas entre delegados y punteros de las villas de la zona, hacia las elecciones en la Ciudad del 2011.La propia Nilda Garré saca a relucir internas entre punteros, denuncia a los que tienen filiación macrista como incitadores y organizadores de las tomas (…en el camino “se olvida” de los punteros K que también actúan en la zona) y esgrime así un argumento más para criminalizar a los miles que tomaron en sus manos intentar resolver algo tan básico como el derecho a la vivienda.
Pero la crisis es profunda y estructural. El abandono de la zona Sur de la Ciudad se expresa en la falta de viviendas, acceso a servicios como el agua potable o la luz y escuelas; en centros de salud que colapsan y hospitales “cáscara”, vacíos por dentro, como el emblemático caso del Hospital de Lugano (“promesa cumplida” de la campaña electoral de Macri) que tiene una infinidad de denuncias por no contar con mínimo equipamiento ni personal para atender a los vecinos de la Comuna 8. En la zona más superpoblada de la ciudad no se construyó una sola escuela desde que asumió Macri, lo cual deja a más de 6.000 niños y niñas sin escolaridad inicial, y, por el contrario, está pendiente casi una decena de cierre de grados. Ahí se puede palpar concretamente qué significa que Macri subejecute las partidas de infraestructura del presupuesto de educación.

Pero a esta zona abandonada de la Ciudad tampoco llegó nada del gobierno nacional: ni una de las “mil” escuelas K del bicentenario, ni una de las notebooks que repartió el Ministerio de Educación Nacional. Mientras mediáticamente se pelean para echarse responsabilidades, ambos acuerdan en mantener en los márgenes, con todo lo que eso implica, a los cientos de miles que viven, trabajan y estudian en los barrios de Lugano, Soldati, Bajo Flores, Barracas y La Boca.

Lejos de este “reality show” que montan desde el gobierno nacional y el porteño fundamentalmente hay un gran acuerdo de mantener “el orden” superpoblando de efectivos la zona, sin dar respuesta profunda a ninguna de las demandas de los sin techo. Sin tantas “diferencias”, en la Legislatura, los K vienen votándole al macrismo las principales medidas de gobierno, particularmente los presupuestos anteriores y la creación de la Policía Metropolitana, fuerza que viene actuando conjuntamente con la Federal en las terrenos tomados y los desalojos violentos que se vienen dando por cientos en distintos puntos de la ciudad, inquilinatos, casas tomadas, etc.

La “favelización” de Soldati y Lugano transformaron a los barrios Fátima, Piletones, Ramón Carrillo, Ciudad Oculta y Villa 20 en verdaderos guetos, vallados y custodiados, al igual que las escuelas de la zona. Los “vecinos” de los que no hablan ni Cristina ni Macri están quedando aislados, atemorizados, sin acceso real a los servicios básicos. A los/as chicos/as les han cortado hasta la posibilidad de terminar el ciclo lectivo o rendir recuperatorios. Incluso, se ha cerrado el Centro de salud N°7 de Piedrabuena ante la posibilidad de agresiones, dejando a los vecinos de la zona sin la mínima posibilidad de atención ante urgencias.

Qué respuesta dar

Frente a los sectores de derecha, que están en contra de las tomas porque son ilegales o violentas, o contra los que se limitan a hacer denuncias en general contra la xenofobia y la discriminación, sin denunciar el accionar y responsabilidad de los gobiernos de la ciudad y nacional por reprimir a estos sectores, desde el PTS defendemos categóricamente a los ocupantes del Indoamericano y de Lugano y nos pronunciamos contra la represión (estatal y paraestatal), como demostramos en la acción de solidaridad encabezada por el sindicalismo clasista.

Sin embargo, el conservadurismo y la indiferencia de los sindicatos y su adaptación a las disputas por arriba se expresó en el boicot a las movilizaciones que se fueron dando desde el martes 7, tanto en las inmediaciones del Indoamericano como las que se dieron en el centro porteño. No fueron parte ni convocaron a los trabajadores, no pusieron el cuerpo en el propio predio, ni siquiera después de que la policía asesinara a dos compañeros trabajadores inmigrantes, y no se propusieron organizar a los miles de trabajadores indignados que podemos ser los aliados insustituibles de los compañeros que ocuparon las tierras. ¡Y pensar que el flamante secretario general de la CTA capital, Carlos Chile, fue dirigente durante años de un movimiento territorial! No es desubicado preguntarnos: ¿por qué no estuvo la CTA en ninguno de los predios ni el MTL?

Unir las fuerzas de los explotados

Hay que pelear por la unidad de las filas de los trabajadores: nativos, inmigrantes, en blanco, en negro, tercerizados, de planta, efectivos, contratados. No podemos dejar que nos sigan dividiendo. Lo que nos da fuerza es la unidad y la organización. El odio contra la xenofobia, la represión, las condiciones en que viven millones de hermanos de clase lo tenemos que transformar en odio contra los gobiernos de los patrones, contra la burocracia, y prepararnos para dar respuestas de clase desde una perspectiva que ponga en primer plano las demandas de la clase obrera.

Las y los trabajadores tenemos un gran rol que cumplir. En primer lugar, exigiendo que nuestros sindicatos, empezando por la CTA , se pongan a la cabeza de una lucha seria en apoyo a los compañeros sin techo, a una lucha para que conquisten su vivienda y vayan presos los responsables políticos e ideológicos de la matanza de Soldati. Exigimos un paro nacional de la CGT y la CTA por vivienda para todos/as y contra la represión.

Tenemos que aprender de esta enorme crisis que hay problemas estructurales y, o los tomamos en nuestras manos, junto al conjunto de la clase obrera, o cada emergencia de los desplazados del modelo, cada nueva “crisis”, será resuelta en forma reaccionaria.

¡Juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de los asesinatos de los sin techo del Parque Indoamericano a manos de las Policías de Macri y Cristina!

¡Fuera la gendarmería y la policía de las villas de Capital y el conurbano bonaerense!

Por un plan de obras públicas en manos de los/as trabajadores para construir viviendas para todos, escuelas y hospitales.

Por Virginia Pescarmona y Florencia Gasparini, docentes de la Ciudad de Buenos Aires

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