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MOVIMIENTO OBRERO

Gestamp: Reflexiones en medio de la lucha

Hay que organizar al activismo, formar agrupaciones y preparar a la base para la lucha en las fábricas.

Jonatan Ros

5 de junio 2014

Gestamp: Reflexiones en medio de la lucha

La lucha de los trabajadores de Gestamp sacude al país. La fuerza y la valentía de los compañeros despedidos que pelearon y lo siguen haciendo son enormes y generaron gran simpatía. Sin embargo, queremos plantear un problema muy serio para la lucha: la relación con la base de la fábrica. El golpe de los despidos, en su mayoría activistas, logró cortar esa relación luego del primer momento, pese al enorme esfuerzo de los trabajadores. En abril cuando empezaron las suspensiones se hizo un petitorio para que sean rotativas, firmado por 450 de los 660 trabajadores. Cuando el conflicto comenzó hubo asambleas masivas que votaron el estado de “Asamblea permanente” donde la base fue protagonista. Es mentira absoluta lo que dice la burocracia y el gobierno de que hubo una asamblea de 800 obreros que votó aceptar las suspensiones contra 67 que se opusieron, hicieron medidas de lucha solos y por eso fueron despedidos. La verdad es la contraria. La asamblea de trabajadores rechazó la segunda tanda de suspensiones, proponiendo suspensiones rotativas, y la base fue parte de la lucha. Esto sucedió hasta el lock out patronal y los despidos contra el activismo. Luego de ese momento la base de la fábrica no tuvo más protagonismo, pese a que al principio contaban con tres delegados que podían entrar a la planta, hasta que dos de los delegados que apoyaban la lucha arreglaron y quedó solo un delegado del lado de los despedidos que luchan por su reincorporación. Esa falta de protagonismo de la base es hasta ahora el punto más débil de la lucha, y es lo que hace que ante la maniobra de Scioli de voltear la conciliación y militarizar la planta, a los compañeros se les dificulte afectar la producción ya que no hay posibilidades de parar la planta desde adentro por ahora.
Esto difiere de otros conflictos donde el PTS tiene influencia en donde la base jugó un papel, los activistas llegaron muy organizados y lograron influir sobre la base para que sea parte de la lucha. En los casos que explicaremos hay resultados de todo tipo, incluso duras derrotas donde la organización entera fue destruida. Por eso partimos de decir que no hay preparación posible que garantice el triunfo. De lo que se trata es de mejorar las condiciones para dar la lucha, para aumentar las posibilidades de victoria. Nada más y nada menos.

En Kraft en 2009, desde el momento en que se despiden a los casi 160 activistas, la planta queda parada por 37 días mientras que un activismo amplio hacía acciones afuera, logrando cortar la Panamericana 11 veces. Lo mismo sucedió en Lear en 2013, cuando la planta paró entera al enterarse de los despidos de 16 luchadores. Ellos quedan afuera, pero la planta para contra los despidos en contra del propio SMATA, votando el paro en asambleas. Los compañeros de Iveco de Córdoba en 2009 en su lucha contra el despido de 350 contratados y suspensiones a efectivos, iniciaron una resistencia que duró meses e incluyó asambleas y movilizaciones masivas al Ministerio y al Sindicato (Smata) con el apoyo mayoritario de los trabajadores efectivos. Cerámica Zanon antes de ser ocupada y puesta bajo control obrero respondió con un paro histórico de 9 días ante los ataques patronales. La gráfica Donnelley estuvo parada en 2010 cuando se despidieron a 19 activistas, y solo se levantó el paro cuando la patronal dejó que reingresen los despedidos. Jabón Federal en 2006 peleó contra el despido de 38 de los mejores luchadores paralizando la fábrica con un piquete y paros de muchos días votados en asambleas comunes de despedidos y no despedidos que se hacían en el portón. Los obreros de Mafissa en 2007 mantuvieron un paro por meses hasta que tomaron la planta antes de ser desalojados por la fuerza. Lucharon durante 6 meses y fueron derrotados. Sin embargo, la tenacidad de su lucha hizo que al día de hoy casi 20 obreros de esos que pelearon hasta el final se mantenga militando, como organizadores obreros en otras fábricas la mayoría, y algunos como militantes del PTS, empezando por Hernán García que ingresó luego a otra importante fábrica. Incluso en Liliana en Rosario, sin contar con delegados reconocidos y con los activistas echados, los compañeros pararon tres semanas haciendo piquetes donde se hacían asambleas (al principio diarias) en las que la base votaba no ingresar.

Estos son sólo algunos ejemplos de fábricas que respondieron con paros masivos ante ataques de magnitud y los activistas quedaron afuera. Los resultados fueron diversos. Existieron triunfos como los de Zanon, Lear y Donnelley. Derrotas sindicales que se combinaron con triunfos políticos como en Kraft donde luego de la lucha y como parte de ella, se conquistó una interna clasista pese a que la gran mayoría de los activistas quedaron afuera al reincorporarse solo una parte de los despedidos por responsabilidad de la interna de ese entonces. Hubo derrotas parciales como en Jabón Federal donde la mitad de los despedidos fue reincorporado y derrotas totales como en Iveco y Mafissa donde no se logró reincorporar a los compañeros y finalmente la organización fue destruída por la patronal y la burocracia.
Esto significa que no hay preparación ideal que permita tener garantías de triunfo en caso de ataques. Pero sí es posible dar una pelea utilizando todas las fuerzas obreras. Para ello es necesario contar previamente a los ataques, con un activismo organizado y consciente que tenga una fluida relación e influencie a la base de las fábricas, al menos a sectores amplios. El impulso de reuniones de activistas y de Internas abiertas a todos (y a todas las tendencias), la formación de agrupaciones clasistas (si es posible no sólo sindicales sino también políticas) e incluso la formación de obreros revolucionarios, de equipos de obreros militantes partidarios, son las formas que adquiere la organización, a distintos niveles, de los sectores más avanzados de la fábrica, y el llamado a asambleas democráticas es la forma en que ese activismo puede influir sobre la base más amplia.

Esta es una tarea paciente, muchas veces gris y cotidiana, y a veces requiere de audacia. No todos los compañeros consideran que es correcto “perder el tiempo” en organizarse y menos en formarse, tomar en sus manos campañas políticas (como las del FIT o la lucha por la absolución de los petroleros de Las Heras, como hicimos en muchas fábricas y nos llevó a cortar la Panamericana el 27 de febrero con decenas de trabajadores). Y es responsabilidad de los militantes obreros de los partidos de izquierda dar una pelea contra la corriente para que avance la organización y la militancia. Son estos obreros avanzados los que pueden lograr un diálogo con la base de la fábrica y prepararla para cuando vengan los inevitables ataques que hay en la industria, cuando una interna se conquista para posiciones clasistas. Un compañero de Kraft que luego fue despedido recordaba que “nuestra organización fue siempre a la defensiva, porque éramos tercerizados con Oscar Coria y con el Poke en minoría absoluta en la interna de ese entonces. Hicimos la agrupación “Desde Abajo”, primero clandestina y luego pública cuando salimos elegidos delegados por sector. En cada reunión repetíamos: “nos organizamos contra los ataques que vendrán de la patronal y la burocracia. Si no nos atacan ahora, mejor, aprovechamos para ampliar a todos los sectores la agrupación. Y si nos atacan, estamos mínimamente organizados para defendernos”. Desde 2005 repetimos esto en cada reunión de agrupación y de Interna abierta que hacíamos a la noche. Cuatro años después logramos una defensa aceptable cuando nos atacaron”. La combatividad del turno noche de Kraft/Terrabusi, vanguardia en aquella lucha, no cayó del cielo.

Esa decisión y la certeza de que vamos a ser atacados impulsa a los compañeros a la organización que incluye también la preparación de Encuentros Obreros como los que venimos impulsando con resultados diversos también desde 2010. La política del PTS pasa por organizar a los sectores avanzados en agrupaciones, ganar a los mejores obreros para la militancia revolucionaria y dar todas las luchas posibles, sindicales y políticas, que vayan fogueando a ese vanguardia y ligándola cada vez más a nuestro partido. Por ello logramos no sólo que las luchas que contamos arriba se dieran de esa forma (aunque no se hayan podido ganar muchas de ellas), sino que además pudimos hacer el piquete de la Panamericana del 10 de Abril con 400 obreros industriales y organizar el Encuentro Sindical Combativo de Norte con cientos de obreros de las principales fábricas que luego fueron parte de los piquetes de Gestamp.

Esa tarea de desarrollar la militancia obrera es por un lado clave para construir un verdadero partido obrero revolucionario de vanguardia porque sin sectores avanzados no puede haber partido y al mismo tiempo es la condición para resistir con fuerza los ataques de las patronales, el gobierno y la burocracia.

El apoyo decidido que dimos como partido a los compañeros de Gestamp, hecho en una militancia común con cientos de obreros y estudiantes que compartieron los piquetes luego de sus horarios de trabajo, nos llena de orgullo y reafirma nuestra convicción de que es necesaria una preparación militante para los próximos combates construyendo agrupaciones clasistas, ganando más trabajadores para la militancia revolucionaria, organizando ampliamente a todos los activistas de la tendencia política que sean y buscando a través de las asambleas y otros mecanismos para que esta vanguardia influencie lo máximo posible a la base más amplia para estar lo mejor preparada posible para la batalla.

La lucha de Gestamp se da en otras condiciones por ahora. Pero nosotros no ponemos las condiciones de la lucha y participamos de ella con todas nuestras fuerzas peleando en común con los trabajadores para superar los obstáculos que se presentan. Estas reflexiones, creemos que son útiles para orientar la lucha y la organización de la fábrica porque nadie dijo que la burocracia va a poder hacer pie en esa fábrica combativa que hoy sufre este ataque. Mientras seguimos luchando en Gestamp con toda la fuerza que le puso el PTS más que ninguna otra corriente, reafirmamos la necesidad de avanzar en la organización militante en todas las fábricas donde la izquierda clasista tiene peso o quiere hacer pie.

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