Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
10 de diciembre de 2019

EDITORIAL

Entrega y chantaje

15 Sep 2008   |   comentarios

El gobierno de Jorge Sapag se apresta a cerrar un acuerdo con las petroleras que extiende la concesión del petróleo y el gas a las distintas empresas multinacionales, empezando con la poderosa Repsol – YPF. Las reuniones de Sapag y miembros de su gabinete con los representantes de las distintas empresas son completamente secretas, ocultando al conjunto de los trabajadores y el pueblo de Neuquén y el país el contenido de estas negociaciones. Este hermetismo no es para menos. El gobierno de Sapag está sellando una nueva entrega de los recursos naturales no renovables de la provincia, continuando con la política inaugurada por Menem y el MPN en los 90 y las prórrogas de Sobisch que él mismo negoció cuando era su vice.

Como mostramos en este número, la renegociación de los contratos petroleros es un gran negocio para las empresas imperialistas, donde el gobierno lobbysta de las petroleras recibe a cambio una “comisión” para la caja estatal. Para ser claros, hay que decir que la negociación se reduce a los términos de la entrega, pero jamás se puso en duda la entrega misma.

Un chantaje

En los años 90, para poder consumar las privatizaciones, el gobierno de Menem y la burguesía “nacional” se apoyaron en la debilidad de la clase obrera, que salió profundamente golpeada y desorganizada de la dictadura militar, con una burocracia sindical totalmente cómplice, lo que le impidió enfrentar de conjunto semejante entrega y ataque a las conquistas obreras. Pero hubo también una política activa para ganarse a las clases medias e incluso sectores de trabajadores, montando una campaña contra la “ineficiencia” de las empresas estatales y los nichos de corrupción (que obviamente existían, compuestos por funcionarios del mismo gobierno, burócratas sindicales y empresarios ligados a las empresas estatales como YPF, Gas del Estado, Entel, etc). Debates en los medios, denuncias cruzadas, promesas de entrar el “primer mundo”, amenazas contra las huelgas en las empresas estatales como “ramal que para, ramal que cierra”, fueron generando un “clima” a favor de las privatizaciones, dejando aislada la resistencia obrera a los miles de despidos que éstas implicaban.

Hoy el gobierno del MPN intenta recrear un clima similar en la provincia, acompañado por los medios que hablan de las supuestas ventajas de las renegociaciones. Creando la falsa idea de que con la prórroga de las concesiones a las mismas empresas que vienen expoliando nuestro suelo los “neuquinos” saldríamos ganando, llaman a acelerar esta negociación y condenar como “enemigos del progreso” a todos aquellos que denunciamos esta entrega de magnitudes históricas. “Si nos dejan negociar tranquilos con las petroleras, mañana vendrá la construcción de viviendas, obras, trabajo y hasta algún aumento de sueldo” es el cuentito del gobierno. Una vez más Guillermo Pereyra, Secretario General del Sindicato Petrolero, salió a defender la política de Sapag y las petroleras apoyando esta idea. Un verdadero chantaje para evitar cualquier resistencia a esta nueva entrega.

Interna y continuidad en el MPN

Como dijimos en números anteriores, el aparato estatal del MPN pasó de vivir de los negociados de la estatal YPF a transformarse, en los 90, en un partido – gobierno lobbysta de las petroleras. En este sentido, las actuales negociaciones para prorrogar los contratos a las empresas son una cuestión estratégica para consolidar el poder del partido provincial, no sólo para el mandato de Sapag sino para el que lo sucederá (incluida su eventual reelección). Por eso sectores de la “oposición” parlamentaria como la UCR y el PJ, que no cuestionan el contenido de la entrega, buscan ser parte de esta negociación a través de la Legislatura, para no entregar en bandeja este poder al MPN.

Dentro del MPN, los sectores ligados al ex gobernador Sobisch intentan aprovechar esta situación para ganar terreno en la interna del propio partido. Nuevamente fue el ex Ministro de Hacienda Silvestrini el que salió a defender a Sobisch y a acusar al actual gobierno de “inepto” por el manejo de las finanzas provinciales. Si bien es difícil que el asesino Sobisch pueda recuperar su imagen política en la provincia, su poder dentro del partido provincial, aunque hoy no represente una amenaza inmediata para el sapagismo, no está liquidado (como demuestra el mayor rol que pasan a jugar figuras como el propio Silvestrini o Gloria Cifuentes, presidente de la importante seccional 1° del MPN).

Esta interna, hay que decirlo, no deja de ser una pelea por ver qué sector del partido provincial sigue como gerente de las petroleras. Desde este punto de vista, existe una profunda continuidad en la política del MPN, centrada en continuar la entrega de nuestros recursos naturales. Por eso no puede extrañar el pasaje de “ex” sobischistas a las filas de Sapag, alentados por los beneficios de la “caja”. La reciente foto compartida entre el ministro Walter Johnson y el puntero sobischista “Zapallito” Molina de Centenario es parte de esta continuidad.

Por el lado de la oposición, el PJ y los radicales K no pueden más que apoyar lo central del acuerdo de Sapag. Es que ellos son parte del kirchnerismo, que a nivel nacional y en las distintas provincias petroleras viene garantizándole millonarios negocios a las petroleras a costa del futuro de millones de trabajadores. No es casualidad que Parrilli, pieza clave en el gobierno de los Kirchner por su relación con los “movimientos sociales” oficialistas, fue uno de los artífices de las privatizaciones como parte del gobierno de Menem: jugó el rol central de ser miembro informante del proyecto de privatización de YPF en la Cámara de Diputados.

Asamblea Provincial de Trabajadores

Los trabajadores y sectores populares no podemos permitir esta nueva entrega. Es fundamental que las organizaciones obreras, los Centros de Estudiantes y las organizaciones populares que rechazan las prórrogas de los contratos petroleros, como las del pueblo Mapuce, discutamos e impulsemos un plan de lucha para enfrentarlas.

La CTA provincial anunció que convocará a mediados de septiembre a un plenario de delegados abierto para discutir este tema y adelantó que van a impulsar un paro provincial contra esta renegociación. Es importante que el resto de las organizaciones obreras discutan iniciativas similares, y que la CTA convoque a una Asamblea Provincial de Trabajadores, partiendo de la experiencia de las que se hicieron en el Club Pacífico en el año 2000, pero impulsada con mandato de base de los distintos sectores de trabajadores, para discutir, votar y confluir en un plan de lucha común para frenar esta entrega de los recursos naturales del gobierno.

Junto a esto es fundamental levantar una salida propia de los trabajadores, peleando por la re estatización bajo administración de sus trabajadores del petróleo y el gas, para poner estos recursos naturales al servicio de las necesidades obreras y populares.









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