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MOVIMIENTO OBRERO

¿REAPARECE EL DEBATE SOBRE LOS SINDICATOS?

El “modelo sindical kirchnerista”: una fábrica de burócratas

En materia sindical, el kirchnerismo termina su década con resultados claros. El primero ha sido sostener a los sindicalistas millonarios y patoteros.

Lucho Aguilar

26 de septiembre 2013

El “modelo sindical kirchnerista”: una fábrica de burócratas

En materia sindical, el kirchnerismo termina su década con resultados claros. El primero ha sido sostener a los sindicalistas millonarios y patoteros.

Para ellos ha sido, para tomar su slogan, “una década ganada”. Mientras estuvieron bien con el gobierno, ha sido puro beneficio. La mayoría cumplió 30 años en la cúpula de sus gremios. Firmaron con aval de Carlos Tomada los aportes “solidarios” – de los no afiliados también – que van para la caja de la burocracia. Fueron socios en la tercerización, vendieron medicamentos truchos, hicieron de fuerza de choque contra los luchadores, o directamente chorearon los fondos como se comprobó con Rodolfo Daer.

A los que siguen hablando del progresismo K les debería dar vergüenza: Néstor y Cristina sostuvieron a todos estos crápulas, herederos de la CGT menemista.
Otro de los resultados ha sido la intensa fragmentación de las centrales sindicales. Son 5, algo inédito en la historia argentina.

La última consecuencia del “modelo sindical k” ha sido el rotundo fracaso en construir en el movimiento obrero una corriente propia. Salvo que Carta Abierta crea que Gerardo “buchón” Martínez o Armando “carlosaúl” Cavallieri sean hombres de fiar.
Como decía hace algunas semanas el especialista en temas sindicales Juan Carlos Torre, “las comisiones internas de las grandes fábricas parecerían estar en manos de nuevas generaciones de trabajadores trotskistas, las generaciones de trabajadores kirchneristas no tienen presencia en grandes fábricas. Los que son un dolor de cabeza para los jefes gremiales son especialmente las comisiones internas que se referencian fuera del peronismo”.

Un régimen en crisis

El sostenimiento de una burocracia desprestigiada, con disputas internas, junto al sostenido avance de la izquierda clasista, va trazando un nuevo panorama.
Se sumaron los fallos judiciales que cuestionan el unicato sindical en algunos lugares de trabajo.

En estos días reapareció el debate. Facundo Moyano habría redactado un proyecto, y después twitteó (nunca una asamblea): “el Modelo Sindical Argentino es uno de los mejores del Mundo, pero eso no significa que no deba actualizarse. La falta de democracia obliga a los laburantes a optar por un sindicato paralelo. Los que defendemos el Modelo Sindical Peronista queremos dar el debate de cara a la sociedad”. Pero “el debate” no prosperó mucho: desde las CGTs le dijeron que así estaban bien. Y Facundo no twitteó más…

El sindicato plástico, por las dudas, llama a un Congreso para cambiar los estatutos y dicen orgullosos: “para limitar como máximo a 3 reelecciones consecutivas” (solicitada Clarín 25/9).

La explicación es sencilla: ante la crisis y desprestigio de la burocracia, algunos proponen cambiar algo para que nada cambie. Pero todos defienden el modelo sindical peronista: la regimentación de los sindicatos por parte del Estado, la regimentación de la base por parte de la cúpula burocrática. Una casta que vive de privilegios, que se ha convertido en socia de la explotación de la clase obrera a cambio de garantizar el orden capitalista en el lugar de trabajo. 

Sindicalismo de izquierda

Los debates sobre la unidad y el modelo sindical seguirán, más cuando el agotamiento del kirchnerismo obliga al reacomodamiento de burócratas y políticos peronistas. Pero el cuestionamiento profundo al régimen sindical no vendrá de sus defensores y beneficiarios. Como lo fue en estos últimos años, sólo puede venir desde abajo y a la izquierda. El PTS ha mantenido una orientación consecuente para ser parte de los grandes batallones de la clase obrera, y allí organizar fracciones clasistas. Esa pelea se expresa también en la participación de decenas de delegados de base y dirigentes anti-burocráticos en las listas del Frente de Izquierda.

Es parte del proceso para que la lucha de la clase obrera trascienda los lugares de trabajo y la organización gremial, y plantee una salida al conjunto de los explotados.

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