logo PTS

NACIONAL

Aumento del mínimo no imponible del impuesto al salario

El gobierno cede ante el masivo reclamo de los trabajadores

El gobierno cedió ante el enorme malestar del movimiento obrero desde el gran paro del 20N. El descontento creció en masividad a pesar que las direcciones sindicales burocráticas sacaron el reclamo de las calles para apostar al armado de alternativas patronales.

PTS

29 de agosto 2013

El gobierno cede ante el masivo reclamo de los trabajadores

El gobierno cedió ante el enorme malestar del movimiento obrero desde el gran paro del 20N. El descontento creció en masividad a pesar que las direcciones sindicales burocráticas sacaron el reclamo de las calles para apostar al armado de alternativas patronales.

Los salarios en bruto de hasta $15 mil ($12.450 de bolsillo) a partir de setiembre quedan exentos del impuesto. También se aumenta un 20% las deducciones para los que cobran menos de $25 mil de bruto (30% si residen en la Patagonia) y los topes para recibir las asignaciones familiares. Alrededor de 1,5 millones de trabajadores dejarán de pagar el impuesto. Pero es transitorio, el impuesto sigue vigente y ni siquiera se actualizará el mínimo no imponible automáticamente por inflación ni las escalas. Las paritarias implicarán que muchos vuelvan a pagar el impuesto. Lo mismo para quienes estén cerca de los $15 mil y hacen un esfuerzo adicional con horas extras.

Marcha atrás en el relato

El gobierno negaba alguna concesión al movimiento obrero atacando a una supuesta “aristocracia obrera”, y decía que el impuesto era redistributivo porque afectaba a los “ricos” para darle a los pobres. El oficialista Hugo Yasky reconoció que el impuesto confisca a los trabajadores $54 mil millones anuales. El gobierno aumentó el mínimo no imponible retrocediendo de sus anteriores posiciones. Pero el oportunismo electoral no borra su orientación anti-obrera ni devuelve a los trabajadores lo pagado injustamente todos estos años. Los K aprovecharon la mayoría de las conquistas patronales contra los trabajadores con el menemismo y la devaluación de Duhalde que hundió el salario. Sostienen el trabajo en negro que afecta a casi el 35% de los trabajadores y la precarización del 60% de la fuerza de trabajo. La inflación erosiona el poder de compra del salario. En promedio, los trabajadores ganan apenas por encima de $4.000, la mitad la canasta familiar.

Para compensar la pérdida de recaudación el gobierno enviará al Congreso una ley que gravará la compra-venta de acciones y títulos y la distribución de utilidades de empresas que no cotizan en bolsa. Las que sí cotizan seguirán disfrutando de la exención a la renta financiera. Como dice el “manual” de todo empresario, las patronales bosquejaron algún reclamo. Pero lo que deberán pagar es una ínfima parte de sus ganancias. Seguirán gozando de todas las conquistas neoliberales en las condiciones de trabajo y teniendo generosas exenciones impositivas como ocurre con el régimen noventista que disfruta la mega-minería, los beneficios que tendrá Chevron, las promociones industriales en muchas provincias, entre tantos otros disfrutes. Los fiscales y jueces continuarán exentos del impuesto. El esquema impositivo sigue siendo regresivo: la mayor recaudación se obtiene del IVA a los bienes de primera necesidad que consumen las mayorías populares. La concesión parcial que hace el kircherismo eximiendo del impuesto a los sueldos menores a $15 mil descomprimirá momentáneamente el malestar mientras se sostienen los beneficios que goza el régimen social capitalista. Derogación del impuesto al salario y del IVA a los consumos de la canasta familiar e impuestos progresivos a los capitalistas.

Prensa

Virginia Rom 113103-4422

Elizabeth Lallana 113674-7357

Marcela Soler115470-9292

Paola Balma116693-2837

Temas relacionados: